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Llévame a la Luna ***

Simpática comedia romántica francesa, con una gran pareja protagonista. Ella bien conocida por sus escarceos con el cine más comercial americano, aunque sin renegar nunca de Francia, Diane Kruger, a la que hemos visto estrenar hace nada la serie The Bridge. Él un conocido maestro de la comedia francesa, Dany Boon, sobre todo popular en España tras el estreno de Bienvenidos al Norte, pero al que hemos visto también en Nada que Declarar o Micmacs. Esta pareja tan improbable es el auténtico motor de la película, una comedia romántica que puede presumir de elegante, de bien construida y de divertida, pese a los lastres habituales de la comedia romántica como la previsibilidad o la falta de cinismo y mala uva real. Aunque el mayor escollo que debe sortear la película es la propia premisa argumental.

Porque, agárrense que vienen curvas, la historia de Llévame a la Luna es la de una familia en la que las mujeres tienen una especie de “maldición”. Desde el siglo XIX todas las mujeres de la familia no encuentran a su hombre ideal tras el primer matrimonio, siempre fallido. Es el segundo el que trae la felicidad de verdad. Así que cuando Diane Krueger empieza a sentir la necesidad de ser madre y casarse con su perfecto novio, no quiere perderle por la maldición. Se embarca en un viaje fallido y acaba siguiendo a Boon a África para conseguir que se case con ella y divorciarse al instante. Es un píldora muy, muy, muy difícil de tragar porque durante los primeros 40 minutos de película las situaciones que pasan “porque sí” sin lógica o coherencia por parte de los personajes, hacen crujir los cimientos de la película. Venga, a casarse y divorciarse express en Dinamarca… ah, que no sale bien, pues pillo al bobo de turno y me voy a casar con él… con los masais al Kilimanjaro…

Y es una pena esa situación tan forzada porque la película da lugar al enredo, los momentos más surrealistas y las posibilidades más rocambolescas. Aunque no sorprenda la trama y sepamos qué camino va a llevar. Los actores tienen química, y la película se mueve en el campo de lo elegante, sin excesos de escatología o chistes de mal gusto. Gamberra cuando debe serlo, y con situaciones realmente divertidas (casi todo lo sucedido en Rusia, empezando por la ducha, gran parte de África, los aviones, las cenas familiares…). Luego hacia el final la película se pone muy seria y deja de lado el humor durante quince minutos, pero es de esperar en el género.

Hasta que llega ese momento tenemos humor bien construido, romance contenido y sin babas, química entre los actores y un viaje por medio mundo. No es mal plato a degustar en un género tan apagado por la comedia, pese a que te tiras media película pensando “a quién se le ocurre…” con la premisa inicial. Y pese a que todo el mundo sabe qué va a suceder. Y recuerda a otras comedias francesas románticas y bastante elegantes como La Felicidad nunca viene Sola o Los Seductores, que es del mismo director. Aunque era más divertida aquella…

Jesús Usero.

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Modificado por última vez en Lunes, 22 Julio 2013 08:26
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