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Viernes, 21 Septiembre 2012 18:47

Si de verdad quieres **

Escrito por Miguel Juan Payán
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Si de verdad quieres, comedia dramática con dos gigantes frente a frente: Tommy Lee Jones y Meryl Streep.

No descubro nada que ustedes no sepan si digo que el principal atractivo de acercarse a ver Si de verdad quieres está en ese duelo de titanes entre Meryl Streep y Tommy Lee Jones.

La incógnita que hay que despejar es si la función está montada para ellos dos juntos, para él solo o para ella sola. Según se incline la balanza hacia uno u otro lado así saldrá la cosa más en clave de comedia o drama. Y aunque al ver el tráiler y en los primeros veinte minutos de la película podría parecer que la función está montada para sacarle el partido a ambos, pronto Meryl empieza a dominar el asunto. Y así lo que parecía comedia acaba convirtiéndose en un drama de mujer madura. De ese modo desperdician una buena oportunidad de haberle sacado el máximo partido a la propia Meryl Streep en su faceta como comediante, que la tiene y bastante buena, aunque no le dejen explotarla tanto como debiera.

En la primera media hora de metraje los problemas de la pareja y la reticencia del personaje del marido a entrar en el juego de renovación del vínculo conyugal por la vía de lo sexual imponen un tono más distendido y divertido, al estilo del clásico El padre de la novia que protagonizara Spencer Tracy y luego en el remake Steve Martin. Pero esa fase queda aparcada para dejar que Meryl reine más en solitario, y así el asunto se convierte de comedia en un drama con menos humor y más tragedia privada y cotidiana. Se produce así el mismo proceso que se diera ya en otra película protagonizada por Meryl Streep, Se acabó el pastel, donde le dio la réplica Jack Nicholson.

Lo cierto es que en ese desarrollo más dramático hay un dibujo interesante del drama de un matrimonio de cierta edad en el que parece que con la salida de la casa de los hijos ya no les va a pasar nada nuevo o interesante en sus vidas y sólo les espera el camino hacia el desguace o el cementerio de los elefantes. Una imagen que el cine y la televisión modernos propician y han convertido en lugar común, un tópico tan absurdo que sólo tienen que asomarse a la calle a mirar la vida que llevan sus vecinos para darse cuenta de que es falso. Como todo tópico. Pero la película es interesante como reflejo de esa idea falsa de que la vida en general y el impulso sexual empieza a acabarse a partir de los cincuenta. No se lo crean. Hay de todo. Matrimonios cansados de sí mismos y matrimonios que se reinventan a sí mismos cada vez que se despiertan por la mañana o a la hora de la siesta sin tener que acudir a un consejero matrimonial. Además en la actualidad la imagen de la pareja que necesita ayuda para que les reeduquen en el disfrute del sexo resulta algo ridícula y caduca. Sabe más el diablo por viejo que por diablo. En ese sentido la película incluye situaciones bastante absurdas junto a otras moderadamente ridículas que hacen de la protagonista una auténtica marciana que nos recuerda la trampa clave del género melodramático concebido por hombres en un sistema de producción eminentemente machista y paternalista y siempre inclinado a mirar a las féminas como señoras de su casa sin impulsos o fantasías sexuales que llevarse al catre. Eso sí, la imagen de marciana hace de su marido un sufridor.

¡Y es ahí, amigos, donde salta la sorpresa en este combate cuerpo a cuerpo entre los dos púgiles que protagonizan este largometraje! ¿Por qué? Pues porque aprovechando el planteamiento pacato y poco realista que le aplican al personaje reprimido de Streep, su supuesto sparring, Tommy Lee Jones, le cuela a su compañera un par de ganchos de sobriedad interpretativa con máximo rendimiento humorístico y dramático que la dejan medio noqueada y la mandan a la habitación del sueño, si me permiten el símil pugilístico.

Y en el cuadrilátero donde se han estado midiendo estos dos campeones acaba ganando por puntos el estilo sobrio, solvente y sin histrionismos de Tommy Lee Jones. El asalto definitivo es el momento en el que nos muestran el gatillazo en el hotel. Meryl Streep empieza a perder el combate en ese asalto y a partir de ahí se la ve tocada. Tommy Lee Jones se la come con patatas sin mover una ceja.

Final del combate.

Vencedor por puntos: ¡Tommmmy Leeeeee Joooones!

Ver la película como un combate entre dos campeones veteranos es mi manera de explicar que a partir del momento en que me di cuenta de que habían abandonado la clave de comedia disparatada que podría haber dado lugar a una gran película, me desentendí de los problemas de represión sexual de su protagonista femenina, que me resultan falsos y ajenos, para optar por sacarle el máximo partido al principal punto fuerte de la película: el combate por el título de los pesos pesados de la interpretación entre Meryl “Diva del Drama” Streep y Tommy Lee “Rompehuesos” Jones.

Eso sí, me parece un desperdicio el personaje de camarera tan breve que le dan a Elizabeth Shue, que habría sido un árbitro mucho más interesante para este combate que el personaje interpretado por Steve Carrell.

En conclusión: merece la pena ver la película por el duelo de sus dos protagonistas. Además tiene algunos golpes buenos de humor. Eso sí, cuando Meryl se les ponga llorona, háganme caso, empiecen a contemplar todo el asunto como un combate de boxeo y verán cómo el interés se mantiene hasta el final contemplando a Tommy Lee puntuando en cada asalto. Las tres estrellas van por ahí. En otro caso le habría puesto dos.

Miguel Juan Payán

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