Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Print this page

El Atlas de las Nubes ***

Un trabajo complejo, denso e hipnótico que trae de vuelta a los Wachowski. Considerada una de las películas independientes más caras de la historia del cine, con sus 100 millones de presupuesto y su reparto de estrellas, El Atlas de las Nubes nos trae de regreso a primera fila a los hermanos Wachowski, Andy y Lana, junto a Tom Tykwer, para trasladar a la pantalla la novela de David Mitchell. No veíamos una película dirigida por los responsables de Matrix desde la muy fallida Speed Racer, y aunque esta película es superior en todos los sentidos, también deja la sensación de ser una historia fallida, que no termina de encajar pese a sus muchas cosas interesantes. Y que, quizá por encima de todo, es una historia que está destinada a cierto tipo de público y se cierra en banda a todos los espectadores, lo que la hace de difícil acceso.

No tiene tampoco mucho sentido hablar de la trama cuando nos encontramos con diversas historias contadas a lo largo de la historia, desde finales del siglo XIX hasta el futuro lejano, todas interpretadas por los mismos actores en distintos papeles, que les cambian no sólo el físico, sino la raza o el sexo, haciendo de El Atlas de las Nubes una historia cósmica y enorme, pero atada a unos lugares comunes, unas personas comunes. Como si todo en el río del tiempo estuviese siempre protagonizado por las mismas personas, por la misma gente o por sus herederos. Como un círculo en el que todo se cierra y tiene sentido al final, más o menos.

Porque el problema de la película no es la estupenda fotografía, la enorme labor de producción o el trabajo de los actores para hacernos creer que son distintas personas, más allá del maquillaje, con sus gestos y su forma de moverse. El problema es el interés que suscitan ciertas historias dentro de la trama, mucho menor que otras. Está descompensada. Mientras las tres de Tom Tykwer (las del siglo XX y la actual), tienen mucho interés y son divertidas e intrigantes (sobre todo la de los 70), la historia del barco del siglo XIX con la esclavitud no tiene interés, y pese a toda la acción de la de Neo Seul, el maquillaje asiático es tan ridículo, que lo convierte en una píldora difícil de tragar. Eso sí, la otra historia, que nos lleva al final… tiene su miga y es sorprendente.

Así que tenemos un producto arriesgado, intrigante, peculiar e interesante, pero que no llega a buen puerto, con un reparto (merece destacarse a Tom Hanks, Jim Broadbent y Halle Berry) sensacional, pero que según intercala sus historias, que salta de una a otra continuamente en sus casi tres horas, hace patente esa falta de peso de unas respecto a otras. Eso la hace un esfuerzo apreciable, pero demasiado denso, demasiado filosófico, diseñado para un público muy específico. No es sólo una película para pasar el rato. Quiere ser algo más. Y pese a todo se queda a medio camino. Una lástima.

Jesús Usero.

Opiniones del público a cargo de nuestro redactor Víctor Blanco.

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

Last modified on Jueves, 07 Marzo 2013 10:41
Rate this item
(0 votes)