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Blue Valentine ****

Excelente drama en torno a la destrucción de una pareja. Una brillante y sencilla película, carente de artificios, que nos muestra lo que ocurre en una pareja con el paso de los años y el desgaste de la relación. Y que además sirvió para que Michelle Williams fuese nominada al Oscar a la mejor actriz en 2011. Sí, estamos ante una película de 2010 que casi tres años después llega a nuestras carteleras, lo que no es de recibo, pero al menos ha llegado. Lo curioso es que se estrene el mismo fin de semana que Si Fuera Fácil, otra película que trata el tema del desgaste de una relación, aunque donde aquella es artificio, casas lujosas, trabajos “cool” y niños de postal, ésta es una dura y directa historia real como la vida misma. De esas que golpean donde más duele porque, quien más y quien menos, la ha vivido.

Ryan Gosling y Michelle Williams son los protagonistas de esta peculiar historia de amor. Contada desde dos periodos de tiempo distintos, el pasado y el presente, que se intercalan para mostrarnos el inicio de la relación entre ambos, cuando el mundo estaba lleno de posibilidades, romance y pasión, y el desgaste paulatino que lleva a los personajes a ser casi dos extraños el uno para el otro. Un camino lleno de espinas que no dejará supervivientes. Para que me entiendan los lectores, en su forma de contar la historia, su cinismo y su amargura, me recordó a Shame. Es de ese tipo de películas que no te van a dejar indiferente porque buscan golpearnos donde más nos duele. En los bajos, para entendernos todos. Y lo consigue.

Lo consigue porque se apoya en dos talentos interpretativos simplemente brillantes, que llevan el peso de la película con una sencillez y un aplomo maravilloso, y que nos llevan continuamente desde esos primeros maravillosos años del amor a primera vista al presente amargo y devastador que se niegan a afrontar. Sus miradas, gestos y cambios nos hacen comprender la historia y a ambos personajes completamente. Porque aquí no hay malos ni buenos, sólo personas. De carne y hueso, creíbles. Como cualquiera de nosotros. No hay nada elegante en ellos. Y la película además sabe trazar perfectamente aquello de los pecados de los padres que pagan los hijos. Porque en gran medida lo que les sucede o cómo enfocan las relaciones, proviene de cómo fueron sus hogares.

Tiene momentos desgarradores, como la estancia en el motel que iba a ser una celebración, o la llamada posterior de Gosling a Williams, o el sencillo y emotivo final. No hay nada rebuscado en la película, que quizá se excede en un par de momentos, como la discusión en el hospital, pero que disecciona a la perfección a esta triste pareja que podríamos ser cualquiera de nosotros. O lo somos. Quizá que su director Derek Cianfrance sea autor ante todo de documentales, explique esa sencillez y esa narrativa. De lo que no cabe duda es de la necesidad de ver esta gran película. Una joya que ha tardado mucho en presentarse, pero ya está aquí.

Jesús Usero.

Opiniones del público a cargo de nuestro redactor Víctor Blanco.

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Last modified on Miércoles, 06 Marzo 2013 10:08
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