Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.

Un sensacional DiCaprio lidera una película con momentos de grandeza. Y dicho esto me coloco hoy mismo al frente de aquellos que pedimos el Oscar para Leonardo DiCaprio desde hace tiempo, y al que la Academia ha ninguneado una y otra vez, sin dejarle obtener no ya una estatuilla, sino una simple nominación, más que merecida por trabajos como Django Desencadenado, J. Edgar u Origen, y que no ganó las otras veces que sí estuvo nominado, aunque la última fue por Diamante de Sangre, hace ya seis años. Así que desde aquí empiezo la campaña para que al menos le den una nominación por su enorme interpretación de Jay Gatsby, una de las mejores de su carrera (y van ya…), y que además es el gran motivo por el que la película ha recaudado más de 50 millones de dólares en su primer fin de semana. Eso y el excelente trabajo que han hecho vendiendo la película. Porque por Tobey Maguire no me imagino al público llenando salas así. Aceptemos la realidad, DiCaprio es un pedazo de actor como la copa de un pino, de los mejores de su generación, capaz de pasar de un personaje tan peculiar y exagerado como el de Django a los rasgos sutiles de este Gatsby. Una bestia de la pantalla. Todo lo que digamos de él es poco, porque sólo por su presencia merece la pena ir a ver esta película.

Tampoco nos engañemos con el estilo de Baz Luhrmann, director de Moulin Rouge (con la que ésta comparte el gusto por muchas cosas, y no todas buenas), Australia o Romeo y Julieta. Un tipo reconocido por esa forma tan peculiar de abigarrar las escenas con elementos de todo tipo, para alcanzar un estilo visual único, recargado y muy potente de cuando en cuando. Quizá aquí consigue su película más redonda hasta la fecha, ni tan recargada e imposible como Moulin Rouge, ni tan ridícula por momentos como Romeo y Julieta (aquí me crucifica alguien fijo), ni tan sosa como Australia. Ha tomado elementos de sus trabajos anteriores para construir esta adaptación que tiene momentos de grandeza, momentos de genialidad. Es fascinante, hipnótica y fastuosa. Como la propia novela.

La historia nos lleva a los años 20 en Estados Unidos, cuando un joven con espíritu de escritor pero que trabaja en la bolsa, se encuentra ante la posibilidad de conocer a su misterioso y millonario vecino, Jay Gatsby, quien le tiene que pedir un peculiar favor que afecta a la prima del joven. Porque todo lo que hace Gatsby, todos sus errores y aciertos, todo el lujo y el poder, todo el misterio, es sólo para conquistar el corazón de una mujer y encontrar su lugar. Y en esa vorágine se ve envuelto el personaje de Nick Carraway al que da vida Tobey Maguire, narrador y voz de la historia a través de sus recuerdos expuestos en un trozo de papel. Su papel de narrador, como en la novela, nos sitúa en la piel del personaje, aunque el auténtico protagonista sea Gatsby.

He decir también que no he podido ver la película en 3D porque prefería disfrutar de la versión original y escuchar a los actores propiamente, con su cadencia, sus acentos y el ritmo de sus diálogos. Imagino que algunos de los momentos de la película en tres dimensiones tienen que ser apabullantes, pero tampoco sé hasta qué punto es necesario hacer una versión de la novela de F. Scott Fitzgerald en ese formato. Si en algún momento puedo hincarle el diente comentaré lo que opino de un formato que, la verdad, empieza a cansarme un poco. ¿Qué será lo siguiente, Woody Allen en 3D? Aunque si fuese Allen, lo haría aunque sólo fuese como sátira.

Lo cierto es que El Gran Gatsby se apoya sobre unos cimientos sólidos como rocas, que son los hombros de DiCaprio, un perfecto Gatsby, encantador, atractivo, de sonrisa única, pero al mismo tiempo, con todo su dinero y poder, un hombre asustado, casi un niño, cuando se encuentra cerca de su sueño. Tobey Maguire le acompaña muy bien, aunque en el lado masculino destaca más la presencia del siempre interesante y aquí sensacional Joel Edgerton. De las mujeres Carey Mulligan se lleva la palma como la sosa en apariencia Daisy, un personaje con más miga y fuerza de la que aparenta, Isla Fisher tiene menos que rascar, pero Elizabeth Debicki clava su papel de la sarcástica e inteligente Jordan Baker. Sólo por ver al reparto merece la pena ver la película. Si no, vean la primera aparición de Gatsby con la fiesta, y cómo reaccionan los personajes de Maguire y Debicki. O la tensa resolución en el hotel con DiCaprio, Mulligan y Edgerton hablando. Una pasada.

Lo que nos lleva también a ese aspecto visual del que hablaba antes y que pasa de los momentos más reales y cercanos de Australia, a los más visualmente recargados de Moulin Rouge, pero manteniendo el equilibrio, jugando con lo que puede y no puede llegar. La Nueva York que presentan es una ciudad casi irreal, un sueño, el americano, forjado de hormigón y cristal, pero a medio construir. A veces juega en su contra porque tanto apabullar al espectador le hace distraerse de lo que importa, la historia y sus personajes, como sucede en el club ilegal o en la primera gran fiesta. Pasa algo similar con la música moderna, un toque habitual de Luhrmann, metida a veces con calzador en la época del jazz. Pero hay momentos de una fuerza y un despliegue de sensaciones que son perfectos.

Fiel al espíritu de la novela, la película nos habla de los riesgos del sueño americano, del viejo mundo frente al nuevo representado por Gatsby. Un mundo de ilusiones rotas y de sueños malinterpretados, un viejo mundo que no se deja avasallar, sus tremendas consecuencias… Algo tan actual como la vida misma. La película será inevitablemente comparada con la obra anterior de Luhrmann (ya hemos dicho que tiene que ver con toda ella), y con la anterior versión en cine de la novela, la que tenía a Robert Redford de protagonista, algo más encorsetada que ésta. Alguien la ha comparado también, muy acertadamente, con Cotton Club, de Coppola. A mí ciertas cosas me recordaron a Largo Domingo de Noviazgo. Con todo eso, cine adulto para todo el mundo, con alma juvenil, con grandes actores y con una historia eterna. Muy recomendable.

Jesús Usero.

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

Modificado por última vez en Jueves, 13 Junio 2013 08:55
Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

Contacto

 
91 486 20 80
Fax: 91 643 75 55
 
© NOREA Y ALOMAN EDICIONES, S.L.
c/ La Higuera, 2 - 2ºB
28922 Alcorcón (Madrid) NIF: B85355915
 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.