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Viernes, 26 Febrero 2010 22:39

Daybreakers ***

Escrito por Miguel Juan Payán
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Mezcla de terror con elementos de ciencia ficción en clave de ucronía –algo así como ¿qué pasaría si los vampiros dominaran la tierra y resultara que no son muy distintos de las grandes empresas que controlan el sistema ya en la actualidad, incluso parecen ejecutivos bien trajeados?-, Daybreakers es un pasatiempo divertido que no exprime hasta sus últimas consecuencias las posibilidades presentes en su planteamiento argumental, pero no obstante consigue funcionar con buen ritmo, tropezando en algún que otro tópico pero desarrollando su trama con cierta originalidad, sobre todo al principio, cuando cierto aliento de Blade Runner se difumina rápidamente para abrazar los planteamientos estéticos de Equilibrium y algunos recursos argumentales de Criatura perfecta.

Lo anterior no es extraño considerando que sus directores, los hermanos Spierig, alemanes de nacimiento pero afincados cinematográficamente en Australia, son dos cinéfilos de cuidado con una clara inclinación por rodar las películas que les gustaría ver a ellos como espectadores y parecen ser adictos al cine de terror de serie B, a cuyos imaginativos y desinhibidos planteamientos parecen rendir no sólo culto, sino incluso un continuo homenaje en sus películas. Quien haya visto su trabajo anterior, una de zombis rodada con cuatro perras y mucha imaginación y sentido del humor titulada Undead, sabe de qué hablo. Pero si además consideramos que su próximo proyecto será una nueva versión de la clásica película de aventuras piratescas que lanzó a Errol Flynn al estrellato, Capitán Blood, queda claro que lo de estos dos directores es proponerle a los espectadores entretenimientos con los que puedan pasar un rato divertido.

Por otra parte ya el final de Undead tenía algo de los paisajes catastróficos que culminan algunos señeros animes japoneses, en un alarde visual que contradecía la austeridad previa del metraje precedente, así que es bastante lógico que, contando con más presupuesto, como es el caso que nos ocupa, los Spierig hayan sembrado también Daybreakers con algunos elementos que remiten a los planteamientos argumentales y estéticos propios del manga y el dibujo animado japonés. Por ejemplo la secuencia con la policía vampírica conduciendo a sus congéneres encadenados en un método de ejecución que hará sin duda las delicias de los aficionados al cine fantástico, me recuerda algunos momentos del anime Jin-roh, y lo que viene a continuación puede encontrarse en numerosas imágenes del tebeo y la animación japonesa dedicada al género de terror. El propio personaje protagonista, dividido entre dos mundos, y sus esfuerzos por contener la necesidad de la sangre humana cuya escasez provoca motines y conflictos sociales que prestan buen servicio como trasfondo para la trama central, responde a las características de numerosos héroes del manga y del anime, aunque indudablemente su origen más remoto se encuentra en el Winston Smith de 1984, o el Bernard Marx de Un mundo feliz, sendas obras maestras de la ciencia ficción.

Tiene además a favor Daybreakers su capacidad para esquivar con arte algunos tópicos jugando con la hibridación de géneros como clave para hacer progresar su trama, que empieza inclinándose por el terror, sigue incrementando los elementos de intriga policíaca, y finalmente se decanta más claramente por la ciencia ficción, para desempeñarse en sus momentos finales con la brutal exposición visual próxima al gore más propia de las películas de zombis.

Es por ello un puzle que no puede aburrir, aunque acumule tópicos hasta el punto de convertir uno de sus personajes, Elvis, el revolucionario interpretado por Willem Dafoe, en un estereotipo total que no obstante se gana cierta simpatía a base sobre todo el talento de este actor de tan marcados rasgos físicos que no obstante está tan desperdiciado en el cine actual.

Para completar su oferta argumental, al siempre solvente y serio Sam Neill le corresponde la tarea de dar vida a un líder vampiro que vive una situación de conflicto familiar de terribles consecuencias en una subtrama con su hija que merecía más tiempo de metraje, pero no obstante ocupa un lugar destacado como motor de la trama general de este puzle de géneros al que le habría venido bien contar con más despliegue de ese mundo paralelo y espeluznante, cuyo elemento más definitorio es esa máquina de abastecimiento de sangre directamente desde el cuerpo humano que nos recuerda los ingenios extraterrestres de ordeño de humanos de Matrix , pero cuya actividad industrial, aplicación de las doctrinas del taylorismo a la extracción del líquido manjar que calma la sed vampírica contiene una segunda lectura ciertamente curiosa.

Cierto es que los Spierig han querido abarcar demasiado en una sola película, desarrollando varias tramas que finalmente se cruzan pero acaban adquiriendo un aire casi episódico sin desarrollarse del todo, camino de un desenlace un tanto forzado, pero por otra parte es esa variedad de historias es lo que les permite mantener el interés y hace difícil que nos aburramos aunque lo que estamos viendo tampoco nos proponga nada nuevo bajo el sol, sino simplemente una variante curiosa del mito del vampirismo que merecería desarrollarse en algún otro capítulo más, sobre todo porque ese mundo con cafeterías que sirven sangre a sus clientes es un reclamo muy potente para la imaginación.

Miguel Juan Payán

Visto 2373 veces Modificado por última vez en Sábado, 27 Febrero 2010 09:21
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