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Ruedas de prensa

Exodus: Dioses y reyes, rueda de prensa

Esta semana se estrena Éxodo: Dioses y Reyes, y Ridley Scott ha estado en Madrid para presentar la película acompañado por Christian Bale (Moisés), María Valverde (Séfora) y Alberto Iglesias (compositor de la música). Se trata de la cuarta película que el director británico rueda en nuestro país tras 1942: la conquista del paraíso, El reino de los cielos y El consejero, y se muestra encantado de lo que denomina “el saber hacer español. Sin esa unidad española no habría sido posible hacerlo”.

Almería, Alicante y Fuerteventura acogieron el rodaje de Éxodo, la última película de Ridley Scott, quien cuando le preguntan por su cuarto rodaje en tierras españolas se deshace en elogios de la manera de abordar este tipo de superproducciones que tenemos en nuestro país y exclama: “Fuerteventura fue espectacular”.

Ciertamente los paisajes canarios lucen impresionantes en el largometraje, que según explica el director ha sido, como todos los de su filmografía: “Un desafío personal y profesional. Hacer cine es como hacer un rompecabezas. Tienes que regular y equilibrar todo. Así que cuando me preguntas qué planes tengo, siempre respondo que en realidad el plan es no tener un plan. Es más interesante que surja algo. Normalmente me gusta desarrollar mi propio material, pero en este caso leí el guión y me sorprendió porque me demostró que en realidad yo desconocía este personaje de Moisés, su vida y su legado. Recordaba los tópicos que había escuchado sobre él en la infancia, el niño, la cesta, etcétera, pero me sorprendió lo poco que en realidad conocía al personaje, así que me interesó y aunque estaba preparando otro proyecto decidí que iba a hacer esta película”.

ATEO CON DUDAS

En alguna ocasión Ridley Scott se ha definido a sí mismo como ateo o agnóstico, así que cabe preguntarse no sólo por qué ha elegido la forma de representar a Dios que vemos en la película, sino también el papel del niño en el relato, a lo que el director contesta: “A los niños les llamamos caprichosos si son consentidos, pero si son inteligentes y con un alma pura no son caprichosos. El niño de la película no es Dios, es el mensajero, que es la definición que me gusta. Fue un desafío plantearse cómo representar a Dios, porque no quería caer en los tópicos, los truenos y los relámpagos, la voz grave, rotunda y cavernosa… Quería mostrar otra cosa que no fuera un tópico. Me ocurría lo mismo con Moisés, al que he querido mostrar como un personaje al que le cuesta asumir ciertas cosas, pero que acepta ese mandato, esa gran responsabilidad. De pequeño me obligaban a ir a la iglesia los domingos, a cantar los himnos, pero no lo disfruté. Sin embargo al final, siendo niño en la iglesia, escuchas muchas cosas que se quedan contigo. Tengo recuerdos que no me han dejado con el paso del tiempo, así que es como una segunda conciencia, aunque no estoy muy seguro de si es correcto denominarlo segunda conciencia. Creo que soy un ateo que no está muy seguro de ello. Soy ateo pero tengo dudas”.

España como plató de cine es otro de los temas que se le plantea a Scott en su charla con la prensa, al que responde: “Hoy Inglaterra es el país europeo en el que se rueda más. Hace diez años que tienen exenciones fiscales y por ello tienen mucha experiencia. En Inglaterra hay grandes unidades de primera fila, pero cada estudio está abarrotado, completo, y es difícil encontrar sitio. Diría que el 80 por ciento de Éxodo se ha rodado en España, mientras que los efectos especiales se rodaron todos en Londres. En España nos dieron buenas opciones fiscales”.

Scott se muestra mucho menos dispuesto a contestar preguntas sobre si en algún momento pensó en darle una segunda lectura política más actual al papel de los judíos entrando en Canaan y entablando conflicto con los habitantes de aquellas tierras, a lo que contesta: “Hay que separar la religión de la política. Siguiente pregunta”. Aún menos dispuesto está a despejar dudas de si en algún momento, como ha dicho algún medio, se pensó en contar con Javier Bardem para el papel del faraón Ramsés. Ante esas cuestiones su respuesta es tajante: “Siguiente pregunta”.

Christian Bale también parece algo cansado de contestar siempre a las mismas cuestiones, y especialmente a la misma cuestión: ¿cómo abordó el personaje de Moisés? ¿Se inspiró de algún modo en los otros grandes actores que han encarnado a ese mismo personaje? Así que parece haberse inventado un medio para despistar a los periodistas y de paso echarse unas risas. “Había mucha presión, porque cualquiera que me conozca sabe que soy un poco tonto, así que no sé cómo pensaron que iba a interpretar una figura tan icónica. He tomado lo mejor de otros actores, he mejorado lo que me parecía peor”. Pero lo más curioso es que frente a las fuentes de inspiración más tradicionales, como la Torá y el Pentateuco, Bale cita también a Mel Brooks y su encarnación de Moisés en La loca historia del mundo (recuerde, el brillante chiste de los 15 mandamientos…) y La vida de Brian, de los Monty Phyton…

Bromas aparte, Bale aclara que su clave para ser Moisés es que no había sido representado nunca antes como en Éxodo, como alguien muy humano. “Me obsesioné con su lado humano”, afirma.

A Scott no se le ocurre hoy ningún líder político capaz de ser tan carismático y convincente como Moisés y alcanzar su nivel, pero puestos a buscar equivalentes de esa figura en la actualidad prefiere encontrarlos en el mundo de la música y cita a Bruce Springsteen o Elvis Presley.

Por su parte Bale sólo se imagina dando su vida por una causa: “Más tiempo con mi familia. Por ellos lo daría todo”. Sobre su trabajo con Ridley Scott destaca especialmente la energía que despliega el director, de la que dice que “Es una energía contagiosa. Es maravilloso no tener que esperar durante horas para rodar, porque cuando esperas empiezas a darle vueltas a las cosas. Con Ridley no esperas. Es un artista que puede explicarte cómo ve la escena con un dibujo en un papel o incluso dibujando con un palo en la arena. Tiene veinte veces más energía que yo”. Lo mismo, o parecido, opina la actriz española María Valverde, para quien ver la emoción de Ridley Scott cuando ella interpretaba un momento de sus secuencias en la película ha sido el mejor premio durante el rodaje y que, según afirma, espera “tener esa misma pasión por mi trabajo que tiene él cuando llegue a tener su misma edad”.

Miguel Juan Payán

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©accioncine

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