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Criticas

Pollo con Ciruelas ***

Preciosa historia romántica con tintes de Amelie y un trasfondo melancólico. Desde que Jean Pierre Jeunet dirigió Amelie en 2001 parece que por sí misma la película se ha convertido en un género en sí mismo, no sólo continuado por el propio director de la película, sino por otros como por ejemplo los responsables de Pollo con Ciruelas. Las claves son bastante conocidas. Aire de cuento, voz en off, fantasía integrada en un mundo real… Todas ellas se encuentran en esta película, pero la película termina derivando en otra cosa, algo distinto, algo amargo y oscuro que va creciendo a lo largo de la película y que nos lleva al final de la misma.

La historia nos lleva a Teherán en 1958, donde Nasser Ali, el mejor violinista de su época, busca un violín que sustituya al que se le ha roto, aquél con el que tocaba las melodías más maravillosas. Casado y con dos hijos en un triste matrimonio, ante la imposibilidad de conseguir un nuevo violín que suene como el anterior, Nasser Ali decide morir. Y en el camino a través de curiosos viajes atrás y adelante en el tiempo, descubriremos lo que llevó al músico a tocar tan maravillosamente, el secreto de su música, de su tristeza y de las ganas de morir. Lo importante no es si muere o no (eso lo resuelve la película al poco de empezar), sino qué le ha llevado a ese punto.

Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, los artistas responsables de aquella joya que era Persépolis, dan el salto de la animación a los actores de carne y hueso, pero no mucho… Me explico, la película está basada en el cómic de Satrapi y tiene muchos detalles que recuerdan a un tebeo, desde algunos decorados de cartón hechos así adrede (el cementerio, el avión…), hasta el tono de algunas secuencias. Todo cabalga entre la realidad y el sueño con un sentido del humor increíble, a veces muy negro (ver los modos de suicidio que baraja el protagonista, totalmente descacharrantes). A ello se suma un reparto donde el genial Mathieu Amalric, el malo de Quantum of Solace, está irreconocible como Nasser Ali, acompañado de brillantes nombres como María de Medeiros, Jamel Debbouze, Isabella Rossellini, Chiara Mastroianni o una bellísima Golshifteh Farahani, que dan vida a sus personajes con una pasión admirable. También hay mucho de Persépolis en la película, desde los créditos en blanco y negro a ese cuento animado a mitad de película.

Sí, a veces la película tiene un aire demasiado episódico, y su ritmo pausado está lejos de lo que estamos acostumbrados a ver y puede que canse a alguno. Pero quien aguante con sus personajes y sus historias irá desvelando poco a poco un misterio enraizado en el tiempo, una bella historia de amor contada como un trágico cuento que nos conmueve. Sin moñadas ni babas, con un aire de tristeza y melancolía que lo embarga todo y nos transporta a otro tiempo que bien podría ser el nuestro. Una hermosa tragicomedia que nos deja pensando en ella tiempo después, recordando esa curiosa mezcla entre realidad y ficción donde surgen los sueños, como éste.

Jesús Usero.

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