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Criticas

Llega de noche ****

Terror de la misma naturaleza que La bruja. Terror psicológico. Buen terror.

Hablemos claro de una vez por todas y despejemos dudas. Hay un terror interesante y otro que no lo es en absoluto. Es un hecho. El terror poco o nada interesante va directamente a lo obvio, busca lo epidérmico, trabaja sobre lo visceral inevitable. El susto. El golpe de efecto. Hacer gritar al público que ya está predispuesto a gritar desde antes de salir de casa, por limitado que sea el golpe de efecto. Trabaja en la zona del campo de juego más fácil para provocar la reacción de los espectadores. Si nos acercan súbitamente un puño a la cara, den por seguro que vamos a parpadear. No podemos evitarlo. El sobresalto está garantizado en un 99´9 por ciento.

Ese es el terror débil, flojo, a veces incluso malo. Por fácil, por obvio, por tópico y por poco estimulante, tanto en su contenido argumental como en sus recursos para provocar la inquietud. Es el terror que acaba siendo humor. Es el terror en el que finalmente acabamos divirtiéndonos con el icónico asesino y contando sus brutales asesinatos como si fueran chistes. Es el terror que vamos a ver con las mismas expectativas que cuando nos subimos en una montaña rusa. Es el terror que nunca nos llevamos a nuestra casa. Que se queda en el cine.

Es un terror que arroja pocos dividendos desde el punto de vista de la reflexión provocada por lo inquietante.

Llega de noche se sitúa en las antípodas de todo esto. Trabaja de otra forma. Y ruego porque los cines no se llenen de adolescentes gritones despistados empeñados en que les administren una dosis benévola de terror facilón sin complicaciones, un pasarratos de sustos encadenados sin mayores consecuencias, un puñado de jóvenes protagonistas eviscerados, decapitados, o víctimas de cualquier otra forma de muerte que, como suele suceder en todos esos terrores simplones ejerce como metáfora de sexo reprimido y violaciones sin cuento. Espero que eso no ocurra porque Llega de noche trabaja de otra forma. Y trabaja muy bien. Tan bien que temo que el público simplemente no esté a la altura de su propuesta y desde el tráiler de en pensar que le van a dar otra montaña rusa de sobresaltos.

Sobresaltos hay. Sustos también. Pero sobre todo lo que hay es una construcción de intriga, del o inquietante, desde la puesta en escena. Una muy buena puesta en escena que saca el máximo partido a los interiores por los que la cámara se desliza como la estilográfica de un narrador del terror que intenta recuperar el trazo de los maestros del género en la literaria, aquellos que tejían cuidadosamente el ambiente de sus historias, los Poe, Lovecraft, Bécquer, llevándonos hasta el desenlace de las mismas construyendo su propuesta sobre las esquivas sombras y las tinieblas de nuestros propios miedos.

Llega de noche nos descubre el monstruo que todos podemos llevar dentro sin darnos cuenta, ese monstruo que sale a la luz cada vez que volvemos a la cueva de nuestros miedos, en momentos límite, cuando el ser humano se enfrenta a su extinción.

Visualmente Llega de noche es una de las películas más elegantes del terror que se ha asomado a la cartelera en las últimas temporadas. La emparejaría, eso sí, con La bruja. Y, como ocurriera en aquella otra, también aquí encontramos esa elegancia edificada sobre lo pictórico, sobre un trabajo con la luz que nos lleva directamente, por los pasillos de esa casa que sirve de refugio pero también de jaula y prisión a sus habitantes, y al mismo tiempo ejerce eficazmente como metáfora de sus propios laberintos mentales, en los que inevitablemente se enfrentan a unos peligros más temibles que los que les acechan en el exterior, porque proceden de su propio interior. Lo pictórico ejerce además muy bien como referente visual de la catástrofe, un apocalipsis que no es necesario explicar con pelos y señales, pero que tiene algo inquietantemente medieval en sus formas, introduciendo así lo plausible en el concepto del fin del mundo, toda vez que éste simplemente podría ser un retroceso de nuestra civilización hacia sus orígenes. Del mismo modo que los protagonistas eligen retroceder, involucionar, regresar a la caverna, a la oscuridad de la que venimos, todo el mundo parece empeñado en retroceder hacia lo medieval aludido en esos cuadros de muerte.

Lo que nos cuenta Llega de noche es lo cerca que estamos de ese abismo de retroceso hacia el pasado del que sólo nos separa la capacidad que tengamos para controlar nuestro miedo. Lamentablemente la vida nos explica cada día que habitamos mucho más cerca de lo medieval de lo que estamos dispuestos a admitir. Miguel Juan Payán

Miguel Juan Payán

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