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Cine de supervivencia rodado con mucho estilo. Una historia basada en hechos reales que demuestra que el espíritu de lucha del ser humano es muy superior a lo que imaginamos habitualmente. Una persona empeñada en sobrevivir pese a las circunstancias, el paisaje, las heridas y pese a sí mismo. Hugo Stuven, en su segunda película como director, demuestra tener muy claras las cosas a la hora de narrar una historia así, con un enorme potencial visual, aprovechado perfectamente el paisaje en el que se mueve, un personaje más de la historia, tan importante o más que los humanos, sobre todo porque se trata, en principio, del enemigo, del rival a batir para el protagonista de la historia, aunque no es ni mucho menos el único. O el más importante…

La película narra la historia de un surfista que cae desde un acantilado y se ve obligado a sobrevivir en un rincón remoto de la costa, alejado de todo y todos, durante 48 horas, con graves heridas y enfrentándose a sus propios demonios, que son al final el enemigo a batir. Un tipo solitario y que ha buscado vivir sin ataduras toda su vida, que se encuentra solo y aislado de verdad en un momento puntual, lo que le hace valorar, entre la realidad y el sueño, lo que tiene, ha tenido o ha perdido a lo largo de su vida. Sus decisiones vitales. En definitiva, quién es y en quién se ha convertido o podría convertirse. Algo habitual en situaciones de vida o muerte, que la película refleja muy bien.

Al frente del reparto, presente casi en cada plano de la película, Alain Hernández como el surfista que se encuentra ante la situación que definirá su vida, un Álvaro que no siempre es la persona más agradable o cariñosa del mundo, ni siquiera con aquellos más cercanos a él, ni tampoco el más considerado, aunque en el fondo es buena gente. Un tipo decente cuando se le conoce. Decidido, determinado, inteligente, con un punto de soberbia… Como cualquiera de nosotros. Aunque, nuevamente, si destacamos a alguien más del reparto es a Aura Garrido. Su “relación” con el personaje de Hernández es sin duda de lo mejor de la cinta, y la actriz demuestra una vez más su espectacular talento de la forma más sencilla.

La película, con un metraje de lo más ajustado, es excelente visualmente, atractiva, potente en su historia y desarrollo, un cruce entre 127 horas e Infierno Azul, mezclando las visiones y alucinaciones del protagonista con la realidad a la que debe sobrevivir (el momento caída es sensacional). Es emotiva y entretenida, y nos tiene al borde del asiento gran parte del tiempo. Los diálogos, sobre todo al principio, necesitaban pulirse más, bastante más, y no tiene el mismo interés ciertas partes de la trama, que no revelamos por no hacer spoilers. Pero se trata de una buena película, sólida y distinta a lo que se hace habitualmente dentro de nuestras fronteras.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Modificado por última vez en Martes, 31 Julio 2018 17:27
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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

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