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Alejandro Gómez

Alejandro Gómez

Todo en uno: cinéfilo, seriéfilo, melómano, lector voraz y tragaldabas.

Crítica de la película Desenterrando Sad Hill

Guillermo de Oliveira se estrena en el largometraje con un documental sobre la importancia de preservar el patrimonio cinematográfico y cómo la pasión por el cine y el arte unen a la gente.

Aquellos que amamos el cine, y seguramente quien esté leyendo estas líneas compartirá ese sentimiento, no concebimos las películas como un mero pasatiempo, sino como una inagotable fuente de experiencias vitales que guardamos muy dentro de nosotros. Elucubramos teorías acerca de las películas, nos enamoramos de sus personajes, coleccionamos las distintas ediciones, caemos en la tentación de comprar ingentes cantidades de merchandising, nos emocionamos al visitar los lugares de rodaje y hablamos de ellas durante horas con personas con las que, al igual que con ese idolatrado universo de ficción, desarrollamos una conexión casi espiritual. En ese sentido, tal y como se expone en la película, podríamos hablar del cine y el arte como una religión.

Nueva foto Rambo V y fichaje de Paz Vega.

La actriz Paz Vega protagonizará junto a Sylvester Stallone la quinta entrega de la saga Rambo. Si la semana pasada nos enterábamos del comienzo del rodaje de la nueva película de la franquicia mediante unas fotos en las que Stallone aparecía vestido de vaquero y en un rancho, ahora con la filmación ya en marcha comienzan a llegar noticias tan sorprendentes como la de la participación de Paz Vega. .

Michael Jackson quería ser la gran estrella de una película de acción

De un “Thriller” de terror musical a un thriller de espías. Ese era el deseo del Rey del Pop, recogido en el libro de memorias publicado por el popular representante de artistas Michael Ovitz, en el que cuenta que Jackson, lejos de conformarse con ser la gran estrella musical de los 80 con éxitos como Beat It o Billie Jean, también quería ponerse un esmoquin, conducir el famoso Aston Martin y formar parte del MI6.

Sylvester Stallone publica las primeras imágenes para promocionar Rambo V.

Según avanzó Stallone, en esta nueva aventura el torturado veterano de Vietnam deberá rescatar a la hija de uno de sus mejores amigos, que ha sido secuestrada por un peligroso cartel de la droga de México. Rambo se ve obligado a volver a la acción y cruzar la frontera de México con Estados Unidos para ajustar cuentas. El actor, que tiene pendiente de estreno este mismo año la continuación de Creed, retoma así otro de sus papeles icónicos a sus 72 años de edad. Con el rodaje en marcha es posible que en los próximos días comiencen a aparecer más noticias acerca de la película, sin embargo, habrá que esperar hasta finales de 2019 o comienzos de 2020 para ver de nuevo al mítico héroe en acción.

Crítica de la película Barbacana, la huella del lobo

Arturo Menor aborda el eterno conflicto entre ganaderos y lobos con un documental tan irregular como necesario.

El documentalista y biólogo Arturo Menor se pone de nuevo al frente de un proyecto de cine documental de temática naturalista y ecológica tras su largo WildMed, el último bosque mediterráneo y los cortos Ecología de la muerte y Amigas del aire. Tres años le ha llevado al director talaverano levantar esta película, en la que junto con su equipo sigue la pista de una manada de lobos hasta los puntos más altos de la Cordillera Cantábrica, desmitificando por el camino el conflicto de estos animales con los ganaderos y reivindicando su importancia para el ecosistema.

En 2012 y con tan solo 18 años, Ismael Prego (más conocido en las redes sociales como Wismichu) comenzó su andadura en Youtube con un pequeño canal en el que subía partidas de videojuegos. Seis años después cuenta con más de doce millones de seguidores, varios libros publicados y diversas giras de teatro realizadas por toda España junto con Auron Play. La fama alcanzada gracias a Youtube le ha valido para cumplir su sueño: rodar una película. “Para mi Youtube siempre ha sido un trampolín para poder ser cineasta y tras muchos videos subidos a esa plataforma, ha llegado el momento de debutar en el séptimo arte”, aclara Wismichu.

Desde que Terry Gilliam intentó por primera vez en el año 2000 llevar a cabo su película sobre Don Quijote, el ex de los Monty Python ha tenido que abandonar el proyecto hasta en ocho ocasiones por diversas circunstancias. Su primer intento tuvo lugar en Navarra, con un presupuesto de 32 millones de dólares y actores de la talla de Jean Rocheford, Vanessa Paradis y Johnny Depp. A partir de ese primer rodaje, el director se encontró con otros problemas que frustraron su ilusión de trasladar al mítico personaje de Cervantes a la gran pantalla. La experiencia sirvió para que Keith Fulton y Louis Pepe retrataran en su documental Perdidos en la Mancha la particular odisea de Gilliam, que tuvo que hacer frente a una brutal tormenta en las Bárdenas que provocó una inundación que destruyó todo el equipo de rodaje, al ruido de los caza F-16 españoles que dificultaban el registro de sonido, a la falta de presupuesto o enfermedades de algunos actores, como la doble hernia discal que sufrió Jean Rocheford cuando cabalgaba a Rocinante. Todos los elementos parecían ponerse en contra para que finalmente no pudiéramos disfrutar de su particular visión del hidalgo más famoso de la historia de la literatura.

El fallecimiento del actor y cómico Robin Williams supuso una pérdida que conmocionó a todo Hollywood y a sus legiones de seguidores, que quedaban huérfanos de la eterna sonrisa del actor de películas tan emblemáticas como Jumanji o El club de los poetas muertos. Casi cuatro años después, el periodista de The New York Times Dave Itzkoff ha tratado de esclarecer en su libro Robin cuáles fueron las causas auténticas de su muerte.

Tediosa recreación del secuestro y operación de rescate en Entebbe. Si el director de la película no fuera José Padilha sería fácil arremeter contra ella diciendo que su realizador no entiende los mecanismos del thriller, pero tratándose del director de Tropa de Élite y su secuela y del productor ejecutivo de Narcos cuesta más entender semejante resultado.

La película nos lleva al año 1976, cuando un grupo de terroristas del Frente Popular para la Liberación Palestina y dos miembros de las Células Revolucionarias alemanas decidieron secuestrar un avión de Air France procedente de Tel Aviv con el fin de reclamar la liberación de prisioneros palestinos. El impacto mediático de los hechos hizo que el cine trasladara toda la espectacularidad de la Operación Thunderbolt a la gran pantalla en películas como Brigada antisecuestro y Operación relámpago, centradas en la gesta de los militares israelíes. En esta ocasión, Padilha prefiere ahondar en el drama de los secuestradores, humanizarlos y dotarlos de la profundidad psicológica que el medio les había privado. Las dudas morales de los secuestradores, que se consideran humanitarios pero a la misma vez luchan por escapar de la alargada sombra del nazismo, es lo más interesante de la película, y aunque a veces sean reiterativas y algo simplistas, siempre aparece el carisma de Daniel Brühl para otorgarles una consistencia que el personaje de Rosamund Pike y el resto de secuestradores nunca logran igualar.

Para evitar meterse en líos políticos, el director también añade a la ecuación las consabidas conversaciones de despacho, rodadas sin nervio y con el único propósito de actualizar el conflicto palestino-israelí y concienciar sobre la necesaria paz, y la visión por parte del ciudadano de a pie a través del personaje de la bailarina y su relación con el militar. Tantos puntos de vista concentrados en una película de poco más de hora y media dan lugar a que no se termine profundizando en ninguno de los implicados más allá de los secuestradores. Por todo eso, el montaje del final, tan poético y metafórico como anticlimático, deja en segundo plano la operación militar y resume a la perfección el tema de la película (“yo lucho para que tú puedas bailar”), pero no deja de resultar desconcertante ante la poca importancia que se le ha dado en el resto del relato al personaje de la bailarina y la resolución tan pobre que tienen los secuestradores.

Ese asalto final recupera buena parte del buen hacer del Padilha de Tropa de élite y algunos capítulos de Narcos, pero llega después de una pesada estancia en el aeropuerto de Entebbe en la que los días pesan como una losa sobre el espectador. Quizá escaldado por su experiencia hollywoodiense con el remake de Robocop ha intentado volver a la crónica de sucesos por la vía discursiva y del drama, pero la total ausencia de tensión en una secuencia a priori cinematográficamente tan potente como la del secuestro del avión es verdaderamente preocupante. Para algunos críticos e historiadores quizás 7 días en Entebbe pueda tener cierto valor como documento histórico, pero no es lo que uno espera cuando va al cine a disfrutar de un rato de evasión y tensión con una película sobre secuestros y rencillas políticas.

Alejandro Gómez

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Nueva comedia gamberra que no acierta en su combinación de humor negro e intriga. La dupla de directores formada por John Francis Daley y Jonathan Goldstein son conocidos por dirigir la road movie cómica Vacaciones, pero no todo el mundo sabe que son las mentes detrás de los libretos de la duología Cómo acabar con tu jefe, Spider-Man: Homecoming o Lluvia de albóndigas 2, por poner un par de ejemplos. Con solo una película estimable de enredos cómicos (la primera parte de Cómo acabar con tu jefe fue poco menos que un hallazgo en un terreno tan baldío como el de la comedia americana), la llegada de Noche de juegos, con un planteamiento argumental curioso y un reparto más que interesante, hacía recuperar la esperanza en esos directores que en sus inicios parecían ser los alumnos aventajados de Judd Apatow y Todd Phillips. Daley y Goldstein están en el punto de mira de los aficionados al cine superhéroico tras ser elegidos para ocupar las sillas de dirección en The Flash, y el resultado de esta Noche de juegos no podría ser más preocupante.

Con un comienzo que intenta buscarle las cosquillas al The Game de David Fincher para provocar la carcajada, la película cuenta la historia de un grupo de amigos tan aficionados a los juegos de mesa que se ven inmersos en uno real y peligroso orquestado por el hermano millonario del protagonista. La química entre Jason Bateman y Rachel McAdams, actriz todoterreno que también entiende a la perfección los mecanismos de la comedia, es notoria; sin embargo, el carácter acelerado del relato al más puro estilo Cómo acabar sin tu jefe 2 o Noche loca, que quiere tapar la ausencia de gags memorables con la sensación de que pasan muchas cosas en pantalla, no termina de explotar su potencial cómico y su relación en clave screwball comedy. Dicho de otra forma, son menos gamberros de lo que parecen y la resolución tira de topicazo romántico.

Tres de los cuatro gags elaborados de la película ya están en el tráiler (la escena del disparo, la del perro y la persecución en el aeropuerto) y lo único que queda es una película que en lugar de buscar el humor a partir de los giros de guion, que llegan de forma atropellada al final del segundo acto, y la situación tan rocambolesca que se les presenta a este grupo de amigos acomodados, lo hace por la vía de las referencias. Los chistes sobre la cultura popular terminan cansando por acumulación y solo buscan la sonrisa cómplice del espectador en vez de esforzarse en ser verdaderamente incisivos. El homenaje a El club de la lucha o el comentario sobre las manos de Uma Thurman eran el camino a seguir, pero no tienen la agudeza de Deadpool. El resultado es que desperdician el potencial humorístico de personajes como el interpretado por el actor de New Girl Lamorne Morris, atrapado en una subtrama de infidelidad romántica trufada de referencias a Denzel Washington (un cameo del actor habría animado el asunto), y a Billy Magnussen, con un papel de colega poco espabilado y mujeriego al que se le podría haber sacado más jugo. Ni siquiera los cameos sorpresas y el mal rollo y tensión humorística que nacen del personaje de Jesse Plemons logran salvarla.

Curiosamente en cuanto a dirección y puesta en escena tiene cosas destacables, como un match cut en el prólogo con los protagonistas y los dados, un plano secuencia que es puro videojuego, la dirección de las persecuciones con la cámara fija a merced del movimiento del coche y varias transiciones que se sirven de maquetas para convertir la realidad en un tablero por el que se mueven los protagonistas como si de fichas se trataran. Por muy llamativo que sea su aspecto formal, la sensación que deja la película es la de una idea interesante pero desarrollada sin ningún ingenio. El final deja abierta la posibilidad de otra partida, pero falta saber cuántos espectadores están dispuestos a jugar de nuevo.

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

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