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Robocop ★★★★

Crítica de la película Robocop

Bienvenido a Hollywood, Sr. Verhoeven

En 1987 Paul Verhoeven estrenó Robocop, su primera película rodada en Estados Unidos (la octava en su filmografía) y fue un proyecto que pasó por varias manos siendo rechazado por diversos directores, incluido Verhoeven, quien tras leer el título del guión lo dejó tirado pensando que era una película insulsa, copia del Terminator de James Cameron estrenado en 1984. Cuando su mujer ojeó el guión, pensó que Verhoeven podría hacer suyo el proyecto aportando sátira con la que criticar la corrupción política, la manipulación mediática, el capitalismo, la resurrección… convenciendo al director para aceptar este proyecto.

Como ya he comentado en otra ocasión, Verhoeven ya había demostrado su capacidad para entrar en proyectos que habían sido gestados por otras personas y conseguir imprimir su sello de identidad en cada uno de ellos. Ese sello no era otro que otorgar a todos estos proyectos un alma de serie B por el atrevimiento de sus propuestas pero sin restar calidad a la misma, mostrando de manera explícita escenas de acción, de sexo, de violencia, de gore, violaciones… que cualquier otro director no se habría atrevido a rodar.

En un futuro indeterminado, la seguridad pública está gestionada por la empresa POC (Productos de Omni Consumo) haciendo que la policía esté privatizada en un momento en el que los policías están siendo brutalmente asesinados por una banda de criminales liderada por Clarence Boddicker (Kurtwiid Smith). Ante esta situación el Vicepresidente de la POC, Dick Jones (Ronny Cox), propone utilizar su programa de Robots Policía encabezado por el RP-209, un prototipo robot con el que sustituir a los agentes de policía. Jones decide hacer una demostración al consejo ejecutivo de la compañía que termina con uno de los ejecutivos acribillado a balazos a manos del RP-209 que sufre un fallo de funcionamiento. Es entonces cuando el decepcionado director de la compañía, al que llaman “El viejo” (Dan O´Herlihy), decide dar una oportunidad al proyecto de otro ejecutivo, Bob Morton (Miguel Ferrer), quien apuesta por los cyborg y asegura al viejo que su programa Robocop puede estar operativo en 90 días, “tan pronto como algún imbécil se ofrezca voluntario”.

Es en este momento cuando llega Alex J. Murphy (Peter Weller) a la policía de la decadente ciudad de Detroit, siendo rápidamente asignado como compañero de la agente Anne Lewis (Nancy Allen).

En su primer día de servicio juntos reciben el aviso de un furgón robado y acuden al aviso, comprobando que la banda de Clarence está detrás del delito, iniciándose así una persecución por la autovía. Cuando parece que la banda ha conseguido escapar, Murphy y Lewis los encuentran en una fábrica abandonada, decidiendo separarse para inspeccionar mejor la zona y es el momento en el que Murphy es capturado, siendo brutalmente asesinado y mutilado por Clarence y su banda.

Murphy es trasladado urgentemente a un hospital pero finalmente muere, volviéndose la pantalla negra y escuchamos a los doctores anotando la hora de la muerte. Cuando la pantalla vuelve a encenderse, lo que vemos es la visión de Murphy como si de un ordenador se tratase, con un sistema operativo (Microsoft), y de esta manera nuestro protagonista ya es Robocop, pasando de un hospital con sanitarios a un laboratorio con técnicos del equipo científico de Morton.

Las primeras misiones asignadas a Robocop son resueltas con éxito pero, en una de ellas, el atracador resulta ser uno de los asesinos que acabo con él y éste lo reconoce por la manera de hablar, provocando que la memoria de Murphy empiece a devolverle fragmentos del pasado que Robocop tendrá que intentar comprender como si de un puzle se tratara. Cuando descubre quién es en realidad, Robocop iniciará una misión personal para ajusticiar a sus asesinos.

Lo primero que sorprende en esta película es que a los 10 minutos de empezar la película, el protagonista es brutalmente asesinado en una escena que aún a día de hoy pone los pelos de punta. Verhoeven  decía que no había mejor disparo que un disparo de verdad, por lo que se construyó un muñeco caracterizado de Alex Murphy que es el que es acribillado a tiros, es decir, que son disparos reales, no son efectos especiales. Nuestro protagonista tiene muchas semejanzas con Jesucristo ya que ambos fueron cruelmente sacrificados previamente a su resurrección, uno fue crucificado con clavos en las manos y aquí tenemos al villano, Clarence Boddicker, que lo primero que hace es volarle la mano a Murphy de un escopetazo.

Una de las cosas que a día de hoy siguen haciendo grande a esta película, es lo bien que ha envejecido. Pese a sus casi 32 años, el film denota frescura y es gracias a dos cualidades que muy inteligentemente el director aprovecha muy bien:

  1. No decir en ningún momento en qué año estamos: Al no saber nunca de en qué tiempo suceden los acontecimientos es mucho más complicado que defraude al espectador a la hora de reflejar esa sociedad futurista en la que en un año determinado vemos coches volando, por ejemplo. Cuando alcanzamos en la realidad esa fecha y vemos que los coches siguen caminando por donde siempre es como si cayera una losa sobre la película.
  2. Satirizar temas que siguen estando vigentes a día de hoy: Es imposible que no sigamos viendo reflejada en nuestra sociedad los mismos problemas que asolaban a esa Detroit futurista: corrupción política, manipulación mediática, capitalismo, privatización de servicios públicos… Esto consigue que el espectador tenga más fácil el adentrarse en el mundo que nos ofrece Verhoeven, consiguiendo que sintamos empatía con Robocop que no deja de ser un producto en manos de una sociedad corroída por esas grandes empresas que se aprovechan de las clases bajas para enriquecerse y así asentarse en esa utópica “Ciudad Delta”, dejando tirados a los pobres en esa ciudad de Detroit al borde del colapso.

Uno de los mayores éxitos de Robocop es sin duda la interpretación que hace Peter Weller, un actor que no fue la primera opción para este papel ya que Verhoeven quería que su amigo Rutger Hauer fuera el protagonista pero la productora, Orion, prefería contar con un actor que fuera un gancho para la taquilla como era Arnold Schwarzenegger. Pero claro, ¿qué traje le hacías a este austríaco de 1,86 metros y casi 120 kilos de peso? Además, hacía tres años había interpretado a Terminator y las comparaciones iban a ser inevitables, aunque al amigo Schwarzenegger no parecía importarle en su camino al estrellato. La colaboración entre el austríaco y Verhoeven se daría tres años más tarde en la película Desafío Total (1990).

Teniendo en cuenta que la mayor parte del metraje el protagonista iba a estar vestido con el traje de Robocop, siendo visible sólo la mandíbula, decidieron buscar un actor con mandíbula prominente y fue así como se decantaron por Peter Weller, un actor no demasiado conocido hasta entonces.

Weller se tomó muy enserio este papel ensayando muchísimo pero cuando por fin pudo estrenar el traje (el primer día de rodaje, lo cual llevo 11 horas de vestuario) comprobó que no podía hacer nada de lo que había ensayado porque el traje no se lo permitía, teniendo que empezar de cero con un mimo. El trabajo actoral que hace Weller en Robocop durante los 103 minutos que dura el film es impresionante, otorgándole una presencia y una personalidad al cyborg que es de quitarse el sombrero ya que hubiera sido muy fácil caer en el ridículo y, sin embargo, jamás nuestro cerebro dice: “no me lo creo”.

Es sensacional la expresividad que consigue darle Weller a Robocop. La movilidad fue una de als cosas más complicadas de conseguir para el actor, sobre todo el manejo de las manos ya que le quedaban siempre con los dedos abiertos y a Peter Weller le costaba horrores agarrar cosas con las manos como cuando le lanzan las llaves del coche o mismamente manejar la pistola.

Se cuenta que durante el rodaje en la ciudad de Dallas la temperatura rondaba los 40ºC/45ºC, lo que provocaba que Weller perdiera un kilo y medio cada día de rodaje por culpa de la armadura, la cual era rígida y hacía casi imposible que el actor pudiera sentarse, motivo por el cual las escenas en las que vemos a Robocop sentado mientras conduce, en realidad el actor no tiene la parte inferior de la armadura, iba en ropa interior.

También fue un gran acierto la elección de Nancy Allen para ser la compañera de Robocop, sin grandes peinados ni maquillaje, con un pelo corto y una caracterización que podría ser una compañera como un compañero, sin trama romántica y sin sexualizarla en absoluto.

Las escenas de acción son brutales, Verhoeven en estado puro… Por ejemplo, cuando dos maleantes están a punto de violar a una chica y llega Robocop, que no le vemos directamente pero vemos su inmensa sombre proyectada por los focos del coche y cómo resuelve la situación… que una vez que lo ves sólo puedes decir: “Si señor, con un par!”. Otra escena sensacional es cuando detiene a Clarence en el laboratorio de droga, una secuencia muy bien filmada y con una música que la convierte en épica pura. Igual que pasa cuando visita al Vicepresidente de la POC, Jones, que es cuando descubrimos la famosa directriz secreta, cuya secuencia termina con sus propios compañeros policías tratando de reducirle en unas de las escenas que más nos encogen el corazón viendo a Robocop en el suelo, indefenso, siendo acribillado por sus semejantes…

Otra cosa que destaca de manera sobresaliente es la fotografía y la iluminación, consiguiendo que Robocop tenga siempre un aspecto temible, robusto, usando focos a ras de suelo precisamente para potenciar esa robustez y, también, para que brillara el traje haciéndolo parecer más metálico pero sin que las luces de los focos deslumbraran a la cámara. Las luces y sombras en esta película son una maravilla.

El guión a manos de Edward Neumeier y Michael Miner surgió después de que ambos vieran Blade Runner, una película en la que un policía caza “replicantes” y de repente se les ocurrió una idea: “¿y si hay un policía robot que caza humanos?”. A partir de ahí empezaron a trabajar en el guión.

La música de Basil Poledouris (Conan, Starship Troopers) es simplemente increíble, le otorga una épica a toda la película espectacular y que, en algunos de sus fragmentos, contiene melodías románticas y en otros tiene ecos a música de western… una maravilla.

Para terminar la crítica, ¿sabíais que Robocop iba a tener su propio coche a la altura del Batmovil? El problema es que cuando el prototipo llegó al plató, todos se partieron de risa por lo que decidieron deshacerse de él para sustituirlo por el ya conocido Ford Taurus Negro Mate.

En conclusión, estamos ante una de las mejores películas de Paul Verhoeven que se ha convertido por derecho propio en una película de culto. Catalogar a Robocop como un mero entretenimiento es quedarse muy corto, ya que entrelaza perfectamente diferentes géneros entre sí: acción, policiaco, ciencia ficción, sátira… Es un tipo de cine que ya no se hace y se echa muchísimo de menos por su atrevimiento y valentía para llevar hasta último término propuestas políticamente incorrectas pero que son un gozo para el espectador, ¿no les parece?

Rubén Arenal

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©accioncine 

Revista ACCION

Modificado por última vez en Viernes, 08 Febrero 2019 18:47
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Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.

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