Depredador ★★★★

Crítica de la película Depredador (1987)

Cuando el cazador se convierte en presa, y la presa en cazador

Cuando en 1987 se estrenó la película Depredador, dirigida por John McTiernan (Jungla de Cristal, La caza del Octubre Rojo, El último gran héroe…), fue un éxito en taquilla consiguiendo recaudar 98 millones de dólares de los 18 que costó su presupuesto. Sin embargo, la crítica se cebó con la película, tachándola de “aburrida, espeluznante e insignificante”. Es cierto que la trama no era demasiado novedosa pero sí que estaba muy bien contada, con un ritmo trepidante, con unas escenas y diálogos que eran pura acción de los 80 y que, a pesar del poco talento interpretativo de sus protagonistas, en esta cacería entre humanos y alienígenas funcionaban sensacionalmente bien.

La historia se ideo gracias a una coña que había en Hollywood tras estrenarse Rocky IV en 1985 de que “ya no quedaban adversarios en este mundo a la altura del púgil más famoso de Philadelphia”, insinuando que en la próxima película tendría que vérselas con un alienígena. De esta manera, Jim y John Thomas hicieron el guión de Hunter, una aventura de ciencia ficción de serie B en la que toda la acción se centraba en el protagonista (Arnold Schwarzenegger) y en el alíen.

Al llegar el guión a manos del famoso productor Joe Silver (Commando, Arma Letal, Jungla de Cristal, El último boy Scout…), este pensó que la historia tenía el potencial suficiente para filmarla como una superproducción con Arnold Schwarzenegger de protagonista, con el que ya había trabajado en Commando (1985, Martin L. Lester). Sin embargo, que toda la historia girase entorno al austríaco preocupaba a Silver, por lo que decidió reescribir el guión para que un grupo de seis hombres fueran los encargados de enfrentarse a la temible amenaza. En palabras del propio McTiernan, necesitaban a un buen actor con muy buen físico, que fuera el contrapunto de Arnold, y es por eso que decidieron contar con Carl Weathers como coprotagonista, quien había saltado a la fama gracias a su personaje de Apollo Creed en la saga de Rocky. Por supuesto, todos ellos liderados por Arnold, quien acabaría teniendo una lucha épica a solas con el temible alienígena.

Y es así como empieza la película, con un comando de mercenarios liderados por el Mayor Dutch (Arnold Schwarzenegger) que es recomendado por George Dillon (Carl Weather), miembro de la CIA y antiguo compañero de Dutch, para rescatar a un Ministro y a los pilotos del helicóptero que han sido interceptados en mitad de la selva centroamericana. Dillon se une al comando de Dutch y empiezan así la misión de rescate que finaliza con éxito al capturar un campamento de la guerrilla.

Sin embargo, Dutch descubre que, lejos de querer rescatar a ningún ministro, Dillon busca la información que hay en el campamento y que lo ha utilizado para conseguir sus fines.

De vuelta al punto de extracción, un misterioso cazador empieza a darles caza uno a uno, diezmando sus filas sin que este grupo de expertos militares sean capaces de hacer frente a esta amenaza.

Treinta y dos años después de su estreno, Depredador ha ido ganando enteros por lo bien que ha envejecido gracias a haber sido rodada en su mayor parte con efectos prácticos y porque las películas de acción que nos han ido llegando en los últimos años no hacen más que engrandecer a esas películas de acción rodadas en los 80 que aunque muchas veces parecieran disparates visuales, lo cierto es que funcionaban como un reloj ya que ofrecían entretenimiento y diversión, sin otras aspiraciones. En otras palabras, tenían claro lo que eran y no pretendían ser más de lo que podían ser. Por ello, Depredador se ha convertido a día de hoy en una película de culto.

La cinta está llena de escenas increíbles que desprenden aire ochentero por todos los poros, como por ejemplo ese comando en el helicóptero de camino a la selva, con un Jesse Ventura tocando las narices al personaje de Dillon mientras suena Long Tall Sally de Little Richard, ¿qué mejor manera hay para entrar en combate?

El ataque al campamento rebelde está filmado con maestría, mostrándonos lo bien que se desenvuelven estos expertos soldados en medio del campo de batalla, con explosiones reales, el escenario volando por los aires… Lo que decía al principio, todo efectos prácticos que hacen que la película envejezca de maravilla.

Otra de las escenas más recordadas es cuando, tras la muerte de Cooper (Jesse Ventura), su compañero y amigo Mac (Bill Duke) coge su arma (la minigun Gatling) y se lía a disparar a la selva por donde cree que está el Depredador, dando lugar a una escena épica en la que todos los miembros del comando destrozan literalmente la selva a tiros y cañonazos. Se dice que la minigun, que era eléctrica, disparaba más de 3000 balas por minuto y cada vez que la usaban en el rodaje, era un espectáculo. No era un arma muy funcional pero visualmente era espectacular.

Cuando los actores supieron que iban a rodar en Puerto Vallarta (México), se frotaron las manos pensando en playas paradisíacas pero la realidad es que el rodaje fue un infierno, ya que se pasaban el día subiendo y bajando colinas, sin que hubiera un solo terreno llano en el que poder descansar. Además, el clima no ayudaba nada porque, aunque en la película da la sensación de que hace mucho calor, en realidad hacía mucho frío, tenían que estar tapados con mantas entre escena y escena. Y claro, había focos calefactores pero había un problema y es que el barro se secaba con el calor y para todo el tercer acto de la película, Schwarzenegger tenía que estar completamente cubierto de barro, así que se pasó semanas lleno de barro, de sanguijuelas y muerto de frío…

Todos los días tenían que viajar más de 30 kilómetros entre el lugar donde dormían y el set de rodaje, lo cual ayudó a crear cierta camaradería entre los protagonistas que luego funcionaría muy bien en la pantalla, trasmitiendo esa fraternidad. Contaron durante todo el rodaje con un experto en armas y consejero militar para adiestraba a los actores sobre cómo moverse por la selva, dando un mayor realismo a las escenas… excepto a Jesse Ventura, que había sido un Navy Seal y no le costó nada meterse en el papel.

Para que veamos el nivel de de testosterona que había en el set, durante los duros entrenamientos en el gimnasio para lucir esos increíbles músculos, algunos de ellos anotaban sus medidas y Schwarzenegger decidió gastar una broma a su compañero Jesse Ventura que consistió en anotar que su brazo medía menos y de esa manera Ventura se vino arriba pensando que tenía más brazo que el que había sido siete veces Míster Olympia, retando a Schwarzenegger a medir sus brazos. Cuando Ventura comprobó que el austríaco tenía cinco centímetros más de brazo que él, le tocó invitar a una botella de Champán.

Otro dato curioso es que el actor que interpretaba a Billy, Sonny Landham, era actor porno y por lo visto era un tipo conflictivo. Tal era así, que la aseguradora no permitía contratarlo a no ser que contrataran un guardaespaldas para el resto del reparto… Habéis oído bien, un guardaespaldas para proteger a Schwarzenegger, Ventura, Weathers, Duke… del Billy el medio indio…

¿Y sabéis quién iba a interpretar al famoso Depredador? Pues nada más y nada menos que Jean-Claude Van Damme quien, gracias a sus cualidades físicas y a sus habilidades como luchador, llegó a grabar varias tomas con el traje original (no el que finalmente hemos visto en la cinta). Sin embargo, hubieron dos problemas con Van Damme que hicieron que saliera malparado del rodaje: No tenía la estatura suficiente (1,77m, once centímetros más pequeño que Arnold) haciendo que la amenaza, el Depredador, no fuera lo suficientemente temible y, además, Van Damme no paraba de poner pegas durante todo el rodaje a cuenta de que hacía mucho calor dentro del traje, que no se le veía la cara en la película… En la biografía de Jesse Ventura se indica que Van Damme golpeó intencionadamente a un especialista y de esa manera lo echaron del rodaje y, así, todos contentos... McTiernan se quitaba de en medio a Van Damme y, el actor, podía enfocarse en otros proyectos en los que se le viera la cara y le dieran fama, como por ejemplo Contacto Sangriento (1988, Newt Arnold). Fue entonces cuando los estudios decidieron contactar con Kevin Peter Hall, que aparte de ser actor y poder dotar al Depredador de expresividad, medía 2,10 metros lo que hacía que representase una verdadera amenaza para Schwarzenegger. Se comenta que fue tan tedioso el rodaje para Kevin Peter Hall por culpa del traje, el cual tardaban horas en ponerle y con el que se asaba de calor, que McTiernan decidió compensarle dejándole aparecer en la película con la cara descubierta, interpretando al piloto que vemos al final de la película.

El traje original del Depredador era muy diferente del que finalmente vimos en pantalla, por suerte. Era como una hormiga gigante, con un ojo y tentáculos. En cuanto McTiernan lo vio, supo que no iba a funcionar, así que grabó un par de secuencias del monstruo en movimiento (Van Damme) y lo mandó al Estudio diciendo: “¿De verdad queréis que siga grabando esto?”. De esta manera es como Schwarzenegger recomendó contactar con Stan Winston (el genio en efectos visuales de Hollywood: Alien, Parque Jurásico…), con el que ya había trabajado en Terminator, quien en un viaje de vuelta a Los Ángeles desde Japón venía sentado al lado de James Cameron y le mostró unos bocetos del Depredador y Cameron le sugirió añadirle mandíbulas, dándole ese toque terrorífico. Sin duda alguna, este Depredador se ha convertido por derecho propio en uno de los monstruos más míticos de la historia del cine.

Uno de los grandes aciertos de la película es lo bien dosificado que está la aparición del monstruo, quien se muestra en su totalidad en el tercer acto de la película, antes del duelo final con Ducth, quien para enfrentarse al Depredador debe volver a los orígenes del hombre tras una sensacional escena en la que vemos que Dutch, cubierto de barro tras salir del agua, es imperceptible a la vista del Depredador y entendiendo que las armas no son de ninguna utilidad ante esta amenaza alienígena. Otra curiosidad en esta escena es que vemos que quien salta de la catarata es en realidad una persona, no es un muñeco, y era tal la altura desde la que saltó el especialista que se rompió una rodilla.

La música a manos de Alan Silvestri (Regreso al futuro, Forrest Gump, Contact…) es sensacional, introduciéndonos de lleno en esa jungla con esos timbales y el uso del stacatto que otorga ritmo y tensión a toda la cinta.

En conclusión, Depredador es puro entretenimiento y una de las mejores películas de acción de los años ochenta, con un ritmo trepidante que consigue que durante los 107 minutos que dura el film no te pares a pensar en algunas inconsistencias del guión (que las tiene). Una película que si le echan por la televisión, da igual en qué momento de la cinta la pilles que ya sabes que no te vas a mover del sofá hasta que termine. Y por supuesto, es la película que consagra a Arnold Schwarzenegger como héroe de acción.

Rubén Arenal

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Revista ACCION

Modificado por última vez en Lunes, 11 Febrero 2019 19:41
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Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.

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