Alita. Ángel de combate ★★★★

Crítica de la película Alita. Ángel de combate

Un trepidante espectáculo visual para toda la familia

Mucho ha llovido desde que en 1995 James Cameron (Terminator 1 y 2, Aliens el Regreso, Titanic, Mentiras Arriesgadas, Avatar…) quisiera producir esta película basada en el manga de GUNNM (Alita, Ángel de combate) de Yukito Kishiro. Como en ese momento la tecnología no había avanzado lo suficiente como para poder llevar con éxito a la pantalla esta adaptación, el proyecto se fue quedando estancado mientras Cameron lideraba otros proyectos. Por el año 2004, el propio Kishiro hizo un comunicado indicando que había cerrado un acuerdo con Cameron para que hiciera esta adaptación, confiando que “rápidamente” se liberara de sus otros proyectos.

Por aquel entonces Cameron estaba desarrollando Avatar y Alita pero, de manera muy inteligente, dijo: “vamos a hacer primero Avatar y eso nos servirá de escuela para luego hacer Alita”. Sin embargo, tras el rotundo éxito de Avatar, Cameron decidió dedicarse por completo a hacer las dos secuelas de esta y dejar aparcado Alita. Aún a día de hoy, quince años después, sigue embarcado en la segunda y tercera parte de esa película que esperamos poder ver algún día. Al final, viendo que seguía hasta arriba de trabajo, 24 años después de que decidiera por primera vez adaptar este manga, Cameron decide ceder la dirección a Robert Rodríguez (El mariachi, Desperado, Four Rooms, Planet Terror, Death Proof, Depredadores…), quien ha tenido a su disposición el mayor presupuesto de toda su carrera, 200 millones de dólares.

Sin más preámbulos, vamos a entrar en la sinopsis de la película para hacer el posterior análisis de la cinta, que ya adelanto que me ha encantado, que es una película que debéis ver en el cine para poder sacarla el máximo partido posible y que sin duda estamos ante la mejor película de Robert Rodríguez (lo que, siendo sinceros, tampoco era excesivamente complicado).

Antes de que empiece la película, lo primero que llama la atención es que el ya conocido brillante logo dorado de la 20th Century Fox, cambia y se convierte en el 26th Century Fox, con una apariencia más apocalíptica, que es un guiño a la época en la que transcurre la historia, en el año 2563 (creo recordar), en la cual vemos a un hombre, el doctor Dyson Ido (Christoph Waltz), buscando prótesis robóticas en medio de un vertedero cuando encuentra la cabeza y medio tórax de una cyborg que parece especial para él, decidiendo llevarla a su laboratorio tras comprobar que su cerebro funciona o, como diría Ido: “estás viva”.

Tras instalarla un cuerpo nuevo y devolverla a la vida, esta cyborg no recuerda absolutamente nada de su pasado, siendo bautizada por Ido como Alita, quien poco a poco va maravillándose con cada cosa nueva que descubre en esta nueva vida, como por ejemplo el sabor de una naranja (por supuesto, mejor sin piel), la ciudad de Salem que está suspendida en el aire y es donde vive la élite de la sociedad o el trepidante espectáculo de carreras denominado Motorball.

Desde un primer momento, Ido da la sensación de saber más de lo que cuenta sobre Alita y sobre su pasado, tratando de protegerla de las peligrosas calles de Iron City (Ciudad de Hierro), que es donde ellos viven. Sin embargo, Alita sólo ve la magia en esas calles en las cuales conoce a Hugo (Keean Johnson) un atractivo adolescente que la ayudará a vivir trepidantes aventuras como montar en moto, jugar a Motorball en el barrio o probar el chocolate (la que será la comida favorita de Alita, a parte de la naranja, no conoce más) y, además, tratará de ayudarla a recordar su pasado, sirviendo de guía para entender ese mundo en el que vive, un mundo en el que la gente de Iron City sobrevive (y nunca mejor dicho) después de que hace 300 años hubiera una guerra entre Marte y la Tierra, reduciendo la vida en el Planeta a sólo dos ciudades.

Cuando un asesino de mujeres al más puro estilo Jack el Destripador siembra el terror por la noche en las calles de Iron City, Alita decide seguir una pista de quien cree que es el asesino pero lo que termina descubriendo son sus extraordinarias habilidades para el combate, recibiendo flashbacks de su pasado cuando se encuentra en situaciones de estrés.

Al no existir cuerpos de seguridad que vigilen e impartan justicia en Iron City, son los propios ciudadanos quienes pueden convertirse en Cazadores Guerreros y dar caza a los criminales a cambio de recompensas. Es entonces cuando Alita, convencida de que sus habilidades tienen un objetivo, decide inscribirse como Cazadora Guerrera para ayudar a limpiar la ciudad de criminales a la vez que trata de desentrañar su pasado. Pero claro, a medida que descubre el mismo de la mano de Ido y Hugo, también aumenta el interés por ella de los villanos que quieren utilizarla para conseguir sus malvados planes: Chiren (Jennifer Connelly), la ex-mujer de Ido que hará todo lo posible para conseguir regresar a Salem y Vector (Mahershala Ali), la persona que controla Motorball y quien tiene en su mano permitir que alguien pueda subir a la idílica ciudad de Salem. Poco a poco Alita irá descubriendo que no todos son lo que parecen y que muchas veces su inocencia y buen corazón pueden jugar en su contra, poniéndose en riesgo a sí misma y a sus seres queridos.

Lo primero que hay que decir de la película es que se nota la mano de James Cameron por todos lados. Aunque la haya dirigido Robert Rodríguez, quien en la premiere aseguró que iba a ver la película por primera vez junto a los espectadores (olé sus hue… toreros!), en mi cabeza hay una imagen de cómo creo que ha sido llevado a cabo este proyecto: imagínense una orquesta sinfónica en la cual James Cameron organiza la disposición de cada músico, hace el casting de qué músicos deben ser los protagonistas del concierto y es el creador de las partituras, dejando a Robert Rodríguez mover la batuta… Para los espectadores, es Rodríguez quien dirige el asunto pero basta haber visto el cine de uno y de otro para saber identificar quién esté realmente detrás de todo, lo cual también me hace intuir quién estaba en la sala de montaje en lugar de Rodríguez: James Cameron, pero esto es una suposición mía ya que dudo que Cameron ceda su proyecto a otra persona y no quiera dar su toque final antes de que este quede cerrado, más si cabe con un proyecto al que le tenía tanto cariño.

Los efectos visuales en esta película son de escándalo y no sólo por el personaje de Alita sino por todo en general, los paisajes, los atardeceres, los edificios, el estadio de Motorball (que evidentemente recuerda a la película RollerBall de 1975)… incluso los detalles como el barro, el sudor, las lágrimas, los ojos, la ciudad iluminada con esas luces led…

El trabajo de todos los actores es espectacular pero sobre todo destaca Rosa Salazar que consigue que te creas que esa cyborg está viva, recordando al mejor Andy Serkis en El Planeta de los Simios (César), El señor de los anillos (Gollum) o King Kong (2005, Peter Jackson). Ojo! Y con esto no digo que sea mejor una que otra, sólo que durante los 121 minutos que dura la película, consigue que el espectador se crea a Alita, en ningún momento tu cerebro te dice: Yo eso no me lo creo. De pasar con alguno de los personajes, me ocurre mínimamente con el personaje de Zapan interpretado por Ed Skrein (Francis/Ajax en Deadpool) y con Grewishka como el machaca de Vector, interpretado por Jackie Earle.

Como el propio Robert Rodríguez dijo, en Alita no hay captura de movimiento en la que sólo capturas el cuerpo de la intérprete, aquí hay captura de interpretación que logra trasmitir perfectamente las emociones de Rosa Salazar en cada escena, recogiendo cada gesto facial, permitiendo al espectador empatizar con la joven heroína. Y vaya si lo consigue!

Mucho se ha hablado de que en algunos momentos la película abusa del sentimentalismo con excesivas muestras de afecto por parte de Alita pero creo que no es tan exagerado como algunos creen. Me explico. Alita es una joven que lo está redescubriendo todo de nuevo, sintiendo asombro por cada cosa que ve sin tener todavía una personalidad definida que la permita controlar sus emociones e instintos, como por ejemplo cuando Ido la bautiza como Alita y ella lo recompensa con un abrazo que no es porque sí, es porque ya es alguien, no es un número o un robot, tener nombre ya es en cierta manera estar integrada en esa sociedad. Posteriormente, cuando la vemos dando de comer a un perro que la inspira ternura, rápidamente pasa a una actitud defensiva-agresiva cuando vemos llegar por la esquina a ese robot tanque intimidante que la advierte de que “te quites de mi camino o te paso por encima…” mostrando unas habilidades que dejan ver que detrás de esa “cara bonita” hay mucho más de lo que parece. Y ahí es cuando conoce a Hugo, ese guapo joven del que se queda prendada… Creo que en 5 minutos nos muestran perfectamente como esa cyborg sin memoria es precisamente como un animal que a través de sus instintos sobrevive y poco a poco empieza a conocerse mejor y todo ello dentro de la mente y el cuerpo de una adolescente.

Otro ejemplo de que la película es madura es la relación entre Ido y Alita, que podría ser de padre e hija pero que Ido nunca cruza esa línea, a pesar de cederla el cuerpo que hizo para su hija inválida pero en ningún momento se pone profundo a hablar de cuánto echa de menos a su hija ni tampoco da a entender que Alita esté ocupando el lugar de su hija, más bien es su protector, un guía que trata con medias verdades de evitar que Alita se precipite en las cloacas de Iron City pero que acaba consiguiendo precisamente lo contrario, como buena adolescente que hace precisamente todo lo contrario a lo que la dicen que no haga porque es peligroso. Sin embargo, hacia el final de la película, Alita sí que ve a Ido como a un padre, y no es para menos.

Esto no quiere decir que todos los personajes estén estupendamente bien construidos ni mucho menos. Por ejemplo, la ex-mujer de IdoChiren (Jennifer Connelly), durante toda la cinta se muestra como una mujer fría, sin principios, capaz de todo por conseguir su objetivo: volver a vivir en Salem. Sin embargo, hacia el final de la película pega un cambio radical en una escena que la recuerda sentimientos que creía ya perdidos pero que el espectador, al verlo se queda como: “¿En serio? Entonces todo lo que has hecho para fastidiar a Alita hasta ahora… ¿era una broma?”. Otro cambio radical que no está muy justificado es referente a Ido, quien está totalmente en contra de MotorBall y durante la cinta te explican por qué pero, luego, sin explicación, ayuda a Alita e incluso la fabrica partes del equipo…

Las escenas de acción son sensacionales, con una Alita brutal que es una killer en toda regla pero, claro, como la sangre de estos cyborgs es azul, puede parecer menos violenta pero que no os lleve a engaño, la película está cargada de desmembramientos, aplastamientos de cara y batallas espectaculares, como por ejemplo la escena del bar en el que sólo pueden entrar Cazadores Guerreros y ahí va nuestra heroína a soltar un speech sobre lo importante de unirse todos para derrotar a uno de los villanos cuando, de repente, se empiezan a reír de ella. Y claro, dala tú motivos a esta adolescente que conoce perfectamente sus habilidades para hacer una demostración de repartir cera de la buena, que al final se queda sola… acabando con esa frase épica “No me quedaré impasible ante la presencia del mal”, mientras todos los “presuntuosos y valientes” caza recompensas se quedan sentados como cobardes ante una cosa que sucede en el bar. O como la prueba que la hacen para competir en la Motorball que es simplemente sensacional, te crees que estás ahí metido con ella luchando contra todos esos robots y caza recompensas.

Al ver estas escenas de acción, no pude evitar comparar esta película con Ready Player One y sinceramente, Alita Battle Angel se la come con patatas, le duela a quien le duela. Igualmente, me parece que Ghost in the Shell (2017, Rupert Sunders), que es otra adaptación de un cómic manga, es más madura en cuanto a la historia que nos cuenta pero la propuesta que llegó al cine me pareció mucho menos disfrutable de lo que es esta película.

Otro de los grandes aciertos que tiene la película es que todas las tramas secundarias que abre son interesantes: la guerra entre Marte y la Tierra, cómo Alita va a parar al vertedero, la batalla entre Iron City y Nova… El problema es que no profundiza en estas historias, nos pone el caramelo en la boca con ayuda de flasbacks pero nos deja con la miel en los labios. Quizás hubiera sido bueno que la película en lugar de durar dos horas hubiese durado tres, intentando que la película fuera auto-conclusiva y dejando todo bien cerrado.

Y ese es precisamente otro de los fallos de la película, el final, que corta de manera abrupta la película y que provoca que el espectador, mientras asiste con mucho interés a todo el tercer acto que es trepidante y que va in crescendo, se quede descolocado al ver que han preferido cortar en seco la trama en pro de una secuela más que asegurada (que James Cameron quiere convertir en trilogía). Me parece sensacional que si la película tiene éxito y hay más cosas interesantes que contar hagan cuantas películas quieran siempre y cuando aporte algo a esta nueva saga/franquicia, pero la película debe quedar cerrada y en esta ocasión no lo hace. Es como ir a un restaurante que es super elegante, con camareros muy atentos, con un primer y segundo plato sensacionales que nos encantan pero, al llegar al postre, te ponen el plato con la tarta en la mesa y cuando vas a hincarle el tenedor viene el camarero y se lleva el plato, dejándote con cara de: “WTF!!!”. Esa fue mi sensación final.

En conclusión, estamos ante una película de ciencia ficción muy entretenida, con unos efectos digitales increíbles, con una Rosa Salazar que hace un trabajo sensacional otorgando expresividad a Alita y consiguiendo que durante todo el metraje te creas a ese personaje. Por otro lado Christoph Waltz lo hace muy bien, pero claro, tiene una sombra muy alargada desde que interpretase en 2009 al Coronel Hans Landa en Malditos Bastardos. Lo que dista a esta película de ser una obra maestra son pequeños fallos de guión como he descrito anteriormente y, por raro que parezca, que creo que a la película le falta metraje ya que tiene mucho que contar ya veces se precipita. Sin duda, una película muy recomendable que tenéis que ver en el cine para poder disfrutarla al 100%.

Rubén Arenal

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Modificado por última vez en Domingo, 17 Febrero 2019 21:10
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Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.

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