Crítica de la película Wind River 

Un increíble thriller policíaco que te atrapa desde los primeros minutos

En 2017 vio la luz este maravilloso thriller policíaco dirigido por Taylor Sheridan, quien a nivel de dirección no es demasiado conocido al ser esta su segunda película como director pero que, sin embargo, como guionista tiene un currículum espectacular con títulos como Sicario 1, Sicario 2 El día del soldado y Comanchería. En esta ocasión también hace la labor de guionista demostrando su increíble talento para construir buenas historias partiendo de ideas sencillas, las cuales ya han sido bastante explotadas, haciendo aún más admirable su labor al conseguir hacer un film tan interesante a la par que entretenido.

En esta película Sheridan combina perfectamente diferentes géneros: drama, thriller, policíaco, suspense y acción… todo ello con unos exteriores maravillosos en las montañas nevadas de Wyoming, dentro de una reserva india.

Y es precisamente en esos exteriores donde comienza la película, con una joven corriendo por la nieve en plena noche mientras huye de algo o de alguien... y mediante una elipsis llegamos a Wind River, una reserva india en las montañas de Wyoming en la que Cory (Jeremy Renner), un padre que hace años perdió a su hija provocando que su matrimonio quedase roto por aquel terrible suceso, trabaja como agente de caza y pesca, cazando a los depredadores que matan el ganado, principalmente coyotes.

Mientras persigue el rastro de unos coyotes por la nieve, encuentra el cadáver de una joven india semi enterrada en la nieve, descalza y casi desnuda. Cuando da parte a las autoridades locales, una joven agente del FBI, Jane (Elizabeth Olsen), acude a la reserva para tratar de esclarecer el suceso.

Cuando Jane examina la escena del crimen, intuye que la joven ha podido ser violada y, posteriormente, asesinada. Reconociendo su incapacidad para moverse con facilidad en esa reserva en la que es una desconocida y es tratada con hostilidad, decide pedir la colaboración de Cory para investigar el crimen.

Una de las cosas que más me gusta de esta película es la valentía con la que trata todo el tema de la pérdida de un ser  querido como es una hija, construyendo un protagonista (Jeremy Renner) muy maduro al que le otorga una fortaleza moral increíble interpretando a ese padre afligido pero que, aun estando muy jodido por la muerte de su hija, no duda en involucrarse al máximo para evitar que los culpables de la muerte de otra joven salgan impunes. Hubiera sido muy fácil en este sentido haber caído en un tópico, por ejemplo haciendo un personaje alcoholizado, totalmente acabado por no haber conseguido levantar cabeza tras ese trágico suceso. Sin embargo, en esta ocasión tenemos a un padre que, como dice en la cinta, ha decidido aceptar lo ocurrido y convivir con el dolor, sin que haya podido evitar el distanciarse de su esposa.

Sin duda, otra de las grandes sorpresas en esta película es Elizabeth Olsen, quien ya había trabajado con Renner en Vengadores, y que en esta ocasión interpreta a una agente novata del FBI que, a pesar de sus limitaciones sobre el terreno, no cesará en la búsqueda de la verdad, manchándose las manos hasta donde sea necesario para impartir justicia.

En un momento en el que el cine de súper héroes lo satura prácticamente todo, se agradece ver a estos dos actores lejos de Vengadores, en las que no destacan demasiado al ser películas con demasiados protagonistas en las que es muy difícil dar a cada uno tiempo suficiente para destacar por encima del resto. En esta ocasión demuestran su increíble talento y capacidad para hacer grandes interpretaciones en las que les veremos rastrear por la nieve, asaltar alguna casa con secuencias trepidantes y protagonizar tiroteos brutales con unos efectos de sonido increíbles… Como suenan esos disparos! Sobre todo en la secuencia final que consigue estremecernos con cada disparo de escopeta…

Es imposible no ver similitudes en algunas escenas con Sicario (2015) como por ejemplo la escena del asalto a la casa de los yonkis que me recuerda al asalto del principio de Sicario, o la escena interrogatorio en el coche… Aquí también tendremos a Jon Bernthal haciendo un papel muy secundario pero eso no evita que se coma la pantalla en los cinco minutos que sale… menudo actorazo que, ya lo he dicho en alguna ocasión, me recuerda a Robert de Niro en Toro Salvaje, su manera de gesticular, de mirar… que gran futuro en el cine le espera a este hombre.

Otro de los aciertos que tiene la película es que durante los 111 minutos que dura nos va dando pistas, va dejando miguitas de lo que pudo ocurrir aquella noche y en mitad del tercer acto, en un momento determinado hace un flashback de lo que realmente pasó y, al volver a la actualidad, tiene lugar una escena que es puro western en el que una vez más el director no cae en los tópicos de que los buenos siempre ganan y los malos siempre pierden… aquí muere gente de ambos bandos, buenos y malos y es una escena increíble, lo mejor de la película.

El apartado visual es increíble, con esos paisajes nevados que son completamente hostiles, es decir, son como imágenes de postales por su belleza pero desde la distancia, si te adentras en ellos, en esas montañas, descubres la dureza de esa naturaleza salvaje contra la que sólo puedes enfrentarte si estás debidamente preparado. Como bien se dice en la película, correr en estas montañas a más de 20º bajo cero provoca que el aire congelado que respiras te reviente los pulmones.

Después de ver esta película, uno no entiende cómo no pudo estrenarse en cines, al igual que pasó también con John Wick (2014) o Upgrade (2018), al igual que no se entiende que no esté disponible en Bluray en España.

En conclusión, estamos ante uno de los mejores thrillers policíacos de los últimos años sin ninguna duda, con unos actores sensacionales, una fotografía especialmente bella y con unas escenas de acción que son brutales. Una auténtica delicia de película que si no la has visto aún, ponte las pilas porque te estás perdiendo una auténtica joya. Y por supuesto, en cualquier proyecto en el que esté involucrado Taylor Sheridan, ya sea como director o guionista, ya tiene mi entrada más que asegurada tanto por esta película como por sus otras joyas: Sicario 1, Sicario 2 El día del soldado y Comanchería.

Rubén Arenal

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Revista ACCION

Modificado por última vez en Martes, 05 Marzo 2019 07:38
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Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.

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