Tras la línea enemiga ★★★

Crítica de la película Tras la línea enemiga

Un buen drama bélico cargado de una acción trepidante

En el año 2001 llegaba a los cines esta película, dirigida por John Moore (El vuelo del Fénix, La profecía: Omen 666, Max Payne, La jungla: Un buen día para morir, Amenazados en la red) y en la que nos sitúan la historia en un portaviones americano tras finalizar la guerra de los Balcanes cuando continuaban las misiones de reconocimiento en Bosnia con cazas americanos. Es entonces cuando, en víspera de Navidad, el contraalmirante Leslie McMahon Reigart (Gene Hackman) ordena una nueva misión de reconocimiento a dos de sus pilotos, Chris Burnett (Owen Wilson) y Jeremy Stackhouse (Gabriel Macht), quienes tras acudir a investigar una señal con su caza, son derribados por las fuerzas rebeldes bosnias, iniciando una misión de supervivencia para lograr escapar de las fuerzas rebeldes que quieren asesinarles mientras van descubriendo las atrocidades que a su paso cometen estos rebeldes.

Inspirada en la historia real del piloto Scott O´Grady quien el 2 de junio de 1995 fue derribado en suelo serbio durante una misión de reconocimiento, teniendo que sobrevivir durante 6 días mientras todas las fueras rebeldes trataban de encontrarlo y asesinarlo.

Enfocada como un drama de guerra cargado de acción, la película engancha desde el primer minuto cuando vemos a estos dos pilotos, ya montados en el caza a punto de despegar en una de esas misiones de reconocimiento, y de repente, vuelven a anularles el despegue, provocando la desesperación de Brunett (Owen Wilson) quien no ve sentido que un piloto esté en tierra todo el día sin poder volar, presentando su dimisión al contraalmirante Leslie McMahon Reigart (Gene Hackman), quien le increpa por querer dejar la armada para pilotar un Airbus comercial y haber perdido la ambición de sus inicios, explicándole que no todo puede ser acción, también hay que tener rutinas para fortalecer la disciplina, lo cual prepara para la guerra, a lo que Brunett responde: “No estamos en guerra, si estamos en guerra, ¿por qué no se actúa en consecuencia? La misión es despegar, dar una vuelta y regresar. A veces fingimos que estamos en plena batalla pero sólo hacemos eso, fingir. No combatimos, sólo observamos” “Alégrese de no entrar en combate teniente porque con su actitud no duraría mucho…”. Esta discusión marcará a Brunett, quien durante toda la película tendrá que sobrevivir por sí solo frente a un ejército que trata de matarle, demostrando a Reigart lo bien que sabe apañárselas sólo.

Como hemos visto en otras películas como Top Gun o Elegidos para la Gloria, los pilotos de caza siempre han sido representados como personas de acción, competitivas e incluso temerarias y creo que en los primeros 20 minutos de película se refleja perfectamente esa imagen en Brunett, quien necesita entrar en acción ya que no se alistó en la Armada para ”estar de policía de una zona que no importa a nadie”.

Tras anular esa misión de reconocimiento, Brunett y su compañero Stackhouse deciden divertirse un poco aprovechando el enganche de lanzamiento de los cazas del portaaviones para lanzar un balón de Rugby e intentar cogerlo cuando regrese por el viento. Tras ese gag cómico, veremos la rivalidad entre el teniente Brunett y el capitán Rodway (Charles Malik Whitfield) de los marines sobre qué sección es mejor, la de marines o la de pilotos de la armada, asegurando Rodway que ellos (los marines) hacen las cosas importantes y eligen sus misiones mientras que los pilotos se quedan en el portaaviones comiendo gelatina… Esto no hace más que cabrear a Brunett quien quiere volver a la acción, lamentándose de que la guerra haya terminado, reduciendo notablemente sus vuelos.

Sin embargo, cuando en una misión de reconocimiento Brunett decide junto a Stackhouse salirse de la ruta planificada para investigar unas señales en el radar en una zona que se supone que está desmilitarizada, descubren que no es así y que hay fuerzas rebeldes, tomando fotografías y provocando que esos mismos rebeldes les derriben para impedir que huyan con esa valiosa información. Aunque consiguen saltar por los pelos del caza destruido antes de que este se estrelle, Stackhouse cae malherido de una pierna impidiendo su movimiento por lo que Brunett decide subir a una montaña para dar el parte a sus superiores y solicitar que vayan a rescatarles, dejando a su compañero en el lugar del siniestro. Cuando los rebeldes lo encuentran, Brunett presencia con ayuda de unos prismáticos cómo uno de los rebeldes ejecuta a sangre fría a Stackhouse, empezando en ese momento una misión de supervivencia para lograr escapar de ese ejército que lo persiguen de manera incansable. Como se suele decir en España… ¿no querías una taza? Pues taza y media…

Lo primero que quiero decir es que Owen Wilson es un actor que nunca ha terminado de convencerme en papeles cómicos que es precisamente por donde más ha enfocado su carrera. Creo que en sus papeles dramáticos y con escenas de acción como en esta película o, por ejemplo, en Sin Escape (2015, John Erick Dowdle), es dónde destaca ya que sufre muy bien, aguanta muy bien los golpes que durante la película recibe y vamos viendo poco a poco como va llenándose de barro, de heridas, sufre fatiga... No sé si todas las escenas de acción las ha rodado él, seguro que ha tenido un doble para algunas de ellas como por ejemplo la que tiene lugar cuando llega a una fábrica abandonada la cual está completamente sembrada de granadas con cables a ras de suelo que si los pisas o tiras de ellos, explotan en cadena. La escena del soldado saltando por los aires a cámara lenta con esa onda de expansión y del actor/especialista corriendo por una de las calles de la fábrica mientras detonan todas las granadas a su paso… es espectacular, de lo mejor de la película sin ninguna duda.

Por su parte, Gene Hackman está sensacional como en casi todos sus papeles. En esta ocasión, interpreta al contraalmirante Leslie McMahon Reigart (Gene Hackman), un veterano condecorado en numerosas ocasiones, incluso tiene la medalla del Corazón Púrpura por su heroísmo en combate. Al principio del film se presenta para el espectador como el típico superior que cumple las órdenes a raja tabla, un hombre disciplinado que exige a sus hombres su máximo rendimiento posible sabiendo que eso les preparará mejor para cuando entren en combate. Sin embargo, durante la película veremos cómo evoluciona su personaje gracias a la situación que vive Brunett y que le demuestra que estaba equivocado, que por muy indisciplinado que fuera el piloto eso no quita para que sea un buen soldado y que cuando la ocasión lo requiere sabe sacarse las castañas del fuego. Tal es su evolución que en varios momentos será el propio McMahon quien se salte a la torera las órdenes de sus superiores para hacer todo lo posible para rescatar a su hombre, algo que chirría bastante porque, aunque es lo que el espectador espera ver 8que salven al pobre Brunett), nadie se cree que en la Armada uno desobedezca órdenes según conveniencia… Como se suele decir, eso no es una democracia, es el ejército o, como diría el bueno de Jack Nicholson en Algunos Hombres Buenos: “Cumplimos las ordenes o la gente muere”.

Mientras Brunett se las apaña para escapar de esos soldados rebeldes encabezados por Sasa (Vladimir Mashkov), en el portaaviones veremos la lucha de poder entre McMahon y el Almirante Piquet (Joaquim de Almeida), quien no quiere rescatar al piloto porque eso pondría en riesgo el tratado de paz con Serbia/Bosnia ¿qué es más importante, la vida de un hombre o poner en riesgo la de miles de soldados reabriendo la guerra? En cierta manera, es entendible lo que plantea Piquet si no fuera porque da la sensación en más de una ocasión que le importa un pimiento la suerte del piloto, es decir, que no ha movido un dedo por intentar rescatarlo, limitándose a decir: Uff, me viene mal ir a por el piloto quien, por otro lado, ¿qué hacía sobre volando una zona para la que no tenía permiso? ¿Voy a poner en riesgo mi carrera por un tipo que se ha saltado el plan a la torera? Va a ser que no… Dicho de otro modo: ¿tú sabes contar? Pues no cuentes conmigo.

La música, las escenas de acción, la fotografía… son una delicia durante toda la película y, en su conjunto, la película sería bien merecedora de llevarse 4 estrellas pero tiene tres cosas que lastran la película:

  • En la Armada, el desorden genera el Caos: No es creíble que en la Armada cada uno haga lo que le venga en gana sin consecuencias. Una cosa es que Brunett sea un chiquillo travieso y de vez en cuando se ponga a jugar al rugby en la cubierta del portaviones o incluso que tenga alguna pelea con sus compañeros, eso pasa hasta en las mejores familias… El problema está es que a los 10 minutos de la película ya le está llevando la contraria a su superior, McMahon, a quien sólo le falta darle unos azotes para que le haga caso.
  • Abuso de primeros planos: No hace falta que nos muestren veinte veces un primer plano de Owen Wilson poniendo mirada profunda para que sepamos que se está jugando los cuartos o del actor con cara compungida para que sepamos que está hecho polvo, eso se ve durante toda la película cuando le vemos corriendo, sudando, sangrando, desorientado por la explosión de un tanque… Esas escenas hablan por sí solas, no hace falta que nos sobre expliquen nada más.
  • El movimiento de la cámara puede llegar a marear: No pasa siempre pero hay muchas escenas que han querido rodarlas cámara al hombro para dotar de mayor realismo dichas escenas y es normal que eso provoque que al final la imagen se mueva por el mero movimiento, esto es sencillo. El problema está en que a veces parece que la persona que estaba filmado tenía un tembleque y la cámara se mueve demasiado, llegando a producir cierto mareo. No es necesario que la cámara baile hasta ese punto para dar realismo a una escena, basta con hacer un travelling y que la cámara corra con la secuencia de acción o, si quieren ir con la cámara al hombro, háganlo pero sin que parezca que la cámara vibra porque produce una sensación rara en el espectador.

En conclusión, tenemos un buen drama bélico, con acción trepidante y con un Owen Wilson en plena forma, dentro de un género que creo que es en el que más luce, en el que más brilla y con un Gene Hackman de contra punto que suma enteros a esta película. A día de hoy esta película ha tenido 3 secuelas y tiene una quinta entrega planificada para el año 2022… Como era de esperar, tan sólo la primera se estrenó en cines.

Rubén Arenal

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Revista ACCION

Modificado por última vez en Sábado, 06 Abril 2019 10:08
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Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.

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