Rubén Arenal

Rubén Arenal

Nací en Cantabria en 1987 y uno de los primeros recuerdos de mi infancia es estar con cuatro años en la sala de cine viendo La bella y la Bestia (1991) con mi padre. Pasaron los años hasta que una noche vi en televisión Lawrence de Arabia y recuerdo que tras ver la película quedé extasiado. Desde entonces, el cine dejó de ser un entretenimiento y se convirtió en una herramienta con la que aprender y crecer como persona, ya que considero que una película tiene la capacidad de arañarte por dentro y dejarte cicatrices: algunas son superficiales y se curan con facilidad y, otras, te acompañan de por vida. Después de tantas “cicatrices”, decidí escribir sobre cine para contar mis experiencias tras ver una película y mostrar las “cicatrices” que me han dejado las mismas.

Crítica de la película En el nombre del padre 

La mejor película de Daniel Day-Lewis y uno de los mejores dramas carcelarios de la historia del cine

Cuando hablamos de cine carcelario, normalmente salen a la palestra títulos como La gran Evasión, Cadena Perpetua, Brubaker, La milla verde… Pero luego hay otra serie de películas que, por alguna razón, no nos vienen a la mente y no es porque sean obras menores ni mucho menos, simplemente no tenemos interiorizado que pertenezcan al género carcelario y las dejamos apartadas. Dos buenos ejemplos de ello son American History X y la película de la que hablamos hoy: En el nombre del padre.

Estrenada en 1993 y dirigida por Jim Sheridan, basó la película en los hechos narrados en la biografía de Gerry Conlon llamada En el nombre del padre (título original: Inocencia Probada, 1990) en la que el autor cuenta sus vivencias tras ser condenado con pruebas falsas por un crimen que no cometió y por lo que también hicieron preso a su padre, Giuseppe. Conlon era uno de “los cuatro de Guildford” (Paul Hill, Carole Richardson, Patrick Amstrong y Gerry Conlon), cuatro jóvenes que fueron condenados y encarcelados injustamente en el Reino Unido en 1974 acusados de poner dos bombas y de pertenecer al grupo terrorista IRA.

Crítica de la película Blanco Humano 

Bienvenido a Hollywood Sr. Woo pero… necesita mejorar

En el año 1993 estrenaba su primera película dirigida en Estados Unidos el director chino John Woo, quien llegaba desde Hong Kong en donde había tenido absoluta libertad en su trabajo, tanto artística como creativa, y que al embarcarse en esta producción americana tuvo que adaptarse a la manera de trabajar de los estudios, al igual que su película, que para adaptarla a los gustos americanos fue mutilada en la sala de montaje.

Independientemente a esto, Woo demostró en esta película y en posteriores (Broken Arrow, Cara a Cara, Misión Imposible 2) su talento para contar historias interesantes cargadas de buenas escenas de acción a pesar precisamente de esa “americanización” a la que fue sometido por las productoras para sustituir la violencia explícita y las imágenes más impactantes por otras más espectaculares y vacías. A pesar de todo, la película fue un éxito en taquilla, recaudando 75 millones de dólares de los 19 que costó, abriendo el camino a Woo a otras producciones cada vez con mayores presupuestos.

Y claro, hablar de acción en los 90 es hablar de Jean-Claude Van Damme, quién había saltado a la fama en 1988 con la película Contacto Sangriento y terminó de despegar su carrera en 1992 gracias a la película Soldado Universal en la que compartía protagonismo con Dolph Lundgren.

Crítica de la película Mula 

Clint Eastwood llena la pantalla como un entrañable octogenario cascarrabias y mulero

Acaba de llegar a los cines Mula, película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood, quien ha declarado que a pesar de tener 88 años aún no ha colgado las botas y que, cuando lo haga, no avisará de ello, simplemente dejará de aparecer.

Por si acaso, debemos aprovechar esta ocasión para ver en pantalla grande a uno de los actores más carismáticos del séptimo arte y que en esta ocasión nos trae una historia más personal en la que Eastwood interpreta a Earl Stone, un anciano que ha dedicado su vida a cultivar flores mientras dejaba de lado a su familia hasta que la llegada de internet provoca que su negocio acabe quebrando.

Con su ex-mujer (Dianne Wiest) e hija (Alison Eastwood) resentidas por todas sus ausencias en las ocasiones especiales (bodas, bautizos y comuniones, como los restaurantes…) y con su pasión ya desaparecida, su vida toca fondo cuando Stone no tiene dinero para ayudar a su nieta Ginny (Taissa Farmiga) con los costes de su boda. Es en ese momento cuando alguien le ofrece una oportunidad para ganar dinero fácil simplemente por conducir llevando mercancía de un punto a otro.

Crítica de la película Capitana Marvel 

Una película descafeinada con uno de los superhéroes más interesantes del cine

Por fin llega a los cines una película que ha dado mucho de qué hablar y no siempre por temas relacionados con la misma, pero eso es harina de otro costal. Capitana Marvel está co-dirigida por Anna Boden y Ryan Fleck quienes no son demasiado conocidos debido a su escasa trayectoria en el cine y, quizás, no hayan sido la mejor elección para llevar a cabo un proyecto de esta enorme envergadura, con un presupuesto de 152 millones de dólares… casi nada.

La película es muy entretenida y eso nadie lo puede negar, con unos efectos especiales que están muy bien desarrollados y en los cuales se nota la factura de la película, como era de prever. Brie Larson, la actriz protagonista que da vida a la Capitana Marvel y a Carol Danvers, muestra una vez más su talento como actriz, echándose a la espalda la película y haciéndola suya, a pesar de tener en contra un guión endeble cargado de chascarrillos continuos que no parece tomarse enserio a sí mismo, con un elenco de actores nada desdeñable pero que no terminan de aportar nada a la trama, parece más bien que se pasean por la película durante los 125 minutos que dura la misma haciendo que el espectador, una vez termine la proyección, diga: Pues para este viaje no hacían falta tantas alforjas… Quizás ese sea el mayor problema de la película, el poder vislumbrar los mimbres que había para hacer una gran película y, sin embargo, están desaprovechados por lo que finalmente acabamos teniendo una película que se queda en eso, en un muy buen entretenimiento y es una pena, porque podría haber sido mucho más.

Tras ver la película uno puede llegar a pensar que quizás detrás de la cámara debería haber estado alguien con más personalidad, con algún taquillazo a sus espaldas que le permitiera poder dar un golpe en la mesa en un momento dado y hacer una película con una propuesta más arriesgada, que tuviera alguna seña de identidad  o, al menos, con alguna escena impactante que se te quedase grabada en la memoria, como sí ocurría en películas de origen del personaje como Wonder Woman, Iron Man, El hombre de Acero, Doctor Strange o Batman Begins.

Crítica de la película Hellboy (2004)  

Una película descafeinada con uno de los superhéroes más interesantes del cine

Cuando en 1997 el director mexicano Guillermo del Toro estreno la película Mimic, tuvo la suerte de conocer a Mike Mignola, el creador de la serie de cómics de Hellboy. Desde entonces, Del Toro quedó prendado del personaje y trató de llevar a cabo este proyecto protagonizado por Ron Perlman pero la financiación nunca llegaba, algo muy recurrente en la carrera de este director. Sin embargo, tras el éxito de Blade 2 en el año 2002 le pusieron a del Toro dos proyectos encima de la mesa: Blade 3 o Hellboy. Sin duda sabréis qué elección hizo el director…

Fue en el año 2004 cuando finalmente vio la luz esta película que contó con 66 millones de dólares de presupuesto y obtuvo un éxito moderado recaudando apenas 100 millones debido a que se estrenó en EE.UU. una semana antes de Semana Santa, coincidiendo con el estreno de La pasión de Cristo y provocando que muchos cines la sacasen de la cartelera para que no compitieran entre ellas, beneficiando a la que sería la tercera película como director de Mel Gibson. Esto no fue impedimento para que en 2008 se diera otra oportunidad a este “superhéroe” en la gran pantalla con Hellboy 2 El ejército dorado, que tuvo más éxito en taquilla.

Con motivo del próximo estreno del reboot de Hellboy que llegará a nuestros cines el 17 de mayo de 2019, he querido analizar la primera vez que este demonio rojo llegó a la gran pantalla.

Crítica de la película American Gangster  

Pese a su sobriedad, estamos ante una de las mejores películas del maestro Ridley Scott

En el año 2007 el director Ridley Scott (Alien el Octavo Pasajero, Balde Runner, Gladiator, Red de mentiras, Black Hawk Derribado…) estrenaba American Gangster, una historia basada en hechos reales en la que cuenta el ascenso a finales de los 60 de un hombre negro que llegó a dominar el hasta entonces negocio liderado por los hombres blancos: el tráfico de heroína en las calles de Nueva York, especialmente en Harlem.

El director contó con un guionista de renombre, Steven Zaillian (La lista de Schindler, Gans of New York, Hannibal…) y supuso el reencuentro en pantalla de dos estrellas que ya habían sido pareja protagonista en la película Virtuosity, Russell Crowe y Denzel Washington, y que en esta ocasión las tornas dan un giro de 180º y el que fuera el fiel defensor de la ley ahora se convierte en villano (Washington) y el que fuera el villano en aquella ocasión ahora es el inquebrantable justiciero (Crowe) al que no le temblará el pulso a la hora de meter entre rejas a uno de los mayores criminales de la ciudad de Nueva York.

Pero antes de llegar a ese punto, debemos situarnos en el año 1968 cuando las calles de esta ciudad (NY) eran un hervidero de drogas dominado por mafiosos y es en uno de esos barrios, en Harlem, donde el Capo Bumpy Johnson (Clarence Williams III) muere repentinamente de un ataque al corazón, dejando un vacío de poder en las calles que rápidamente será ocupado por el que fuera su hombre de confianza, Frank Lucas (Denzel Washington). El resto de criminales que acuden al funeral de Bumpy, creen que con la muerte del capo sus deudas económicas con el difunto quedarán saldadas pero Lucas no piensa dejar que esos oportunistas aprovechen la muerte de su querido mentor para eludir sus obligaciones.

Crítica de la película Los otros  

La obra maestra de Amenabar y una de las mejores películas de suspense de la historia del cine

Cuando Tom Cruise vio Abre los Ojos, quedó fascinado por el talento del joven director española Alejandro Amenabar, quien había conseguido tanto el éxito como el reconocimiento de la crítica con su ópera prima Tesis. Cuando Cruise le propuso a Amenabar dirigir la adaptación de Vanilla Sky, el director español puso pies en polvorosa y el tiempo parece haberle dado la razón ya que esta fue dirigida por Cameron Crowe y resultó un desastre absoluto.

Sin embargo, este primer contacto entre Cruise y Amenabar sirvió para poner sobre los raíles el siguiente proyecto del español, Los Otros, que nada más conocerlo Cruise compró los derechos para llevarlo al cine con ayuda de la trágicamente célebre distribuidora y productora Miramax de los hermanos Weinstein con motivo de las innumerables acusaciones de acoso sexual por parte del hermano mayor, Harvey, a numerosas actrices a cambio de papeles en sus películas, pero eso es asunto a tratar en otro foro diferente a este.

Volviendo a lo que nos ocupa, en 2001 se estrenó esta película que fue un éxito rotundo consiguiendo recaudar nada menos que 210 millones de dólares sobre un presupuesto de 17 millones, además de conseguir ocho Goyas: mejor película, director, guión original, fotografía, montaje, dirección artística, dirección de producción y mejor sonido.

Cuando en el año 1945 finaliza la Segunda Guerra Mundial, Grace Stewart (Nicole Kidman) anhela el regreso de su marido Charles Stewart (Christopher Eccleston) pero este no tiene lugar, teniendo que ser ella quien se encargue de educar a sus hijos en una enorme mansión victoriana en la isla de Jersey.

Crítica de la película Bailando con lobos  

La ópera prima de Kevin Costner como director y, a su vez, su gran obra maestra

En 1990 se estrenó Bailando con Lobos, la opera prima como director de Kevin Costner y lo que nadie se esperaba en ese momento es que esta película fuera tan rematadamente buena, consiguiendo nada menos que siete Oscars de la Academia a mejor película, director, guión, montaje, banda sonora, sonido y fotografía… Esto sí que es entrar en el Olimpo de los directores por la puerta grande!

Cuando Michael Blake, quien era amigo de Costner, le paso un día unas páginas con un western con tintes crepusculares y con una historia atípica, Costner quedó encantado, instando a su amigo a escribir una novela que vería la luz en 1988 y sobre la cual se basó esta película. Una de los cosas que llamaban la atención de este film en su momento es que los indios eran tratados como héroes, cargados de innumerables valores y, sin embargo, los americanos no dejaban de ser esos invasores blancos que arrasaban con todo allí por donde pasaban, siendo totalmente irrespetuosos y desalmados (tomen como ejemplo lo que pasa al final de la película con el diario del teniente Dumbar… y no es un spoiler).

A finales de la Guerra de Secesión (1861 – 1865), el teniente John Dumbar (Kevin Costner) no está en su mejor momento, con una apariencia muy dejada y con una pierna herida, que está empezando a gangrenarse, motivo por el cual el doctor del campamento decide que hay que cortarle la pierna pese a las suplicas del teniente de no hacerlo. Aprovechando que el doctor ha salido a descansar unos minutos, Dumbar decide morir antes de que le corten la pierna, así que se sube su caballo y empieza a hacer varias carreras delante de las filas enemigas, provocando que todos le disparen y que sus compañeros, su ejército, se animen de nuevo a combatir por el acto heroico de Dumbar, consiguiendo ganar esa batalla. Cuando el General lo felicita por su hazaña, Dumbar le pide que por favor no le corten la pierna.

Crítica de la película Atrápame si puedes 

Una película simpática que demuestra que la realidad siempre supera la ficción

En el año 2002 llegó a los cines “Atrápame si puedes”, una película en principio cómica dirigida por el gran Steven Spielberg y que está basada en hechos reales sobre la vida de Frank Abagnale Jr., un falsificador e impostor que durante más de cinco años consiguió burlar al FBI haciéndose pasar por piloto de una línea aérea, médico o abogado. La película está cargada de comedia y de situaciones hilarantes que a veces cuesta creer que fueran reales al ver lo fácil que este adolescente conseguía “pegarse la vida padre” viajando por el mundo rodeado de mujeres bellísimas sin dar un palo al agua… Al más puro estilo James Bond pero en plan pícaro.

Sin embargo, detrás de toda esa comedia también hay mucho drama, el cual está muy bien tratado en la película mostrándonos a un joven Frank (que no nos vamos a engañar, ya era un chiquillo bastante pillo) traumatizado por la inminente separación de sus padres, lo que provocó que en un momento dado decidiera abandonar su hogar para buscarse la vida falsificando cheques y creando identidades falsas tratando de alejarse de su dolorosa realidad al romperse el núcleo familiar. Como bien diría el propio Abagnale (el auténtico) durante el rodaje: "Todas las noches que siguieron a un día brillante o a un día en que conocí a muchas mujeres y gané mucho dinero regresaba solo a mi habitación y pensaba en mis padres, fantaseando con el hecho de que volviesen a estar juntos. Luego lloraba. Es la justificación de una fantasía".

Crítica de la película Wind River 

Un increíble thriller policíaco que te atrapa desde los primeros minutos

En 2017 vio la luz este maravilloso thriller policíaco dirigido por Taylor Sheridan, quien a nivel de dirección no es demasiado conocido al ser esta su segunda película como director pero que, sin embargo, como guionista tiene un currículum espectacular con títulos como Sicario 1, Sicario 2 El día del soldado y Comanchería. En esta ocasión también hace la labor de guionista demostrando su increíble talento para construir buenas historias partiendo de ideas sencillas, las cuales ya han sido bastante explotadas, haciendo aún más admirable su labor al conseguir hacer un film tan interesante a la par que entretenido.

En esta película Sheridan combina perfectamente diferentes géneros: drama, thriller, policíaco, suspense y acción… todo ello con unos exteriores maravillosos en las montañas nevadas de Wyoming, dentro de una reserva india.

Y es precisamente en esos exteriores donde comienza la película, con una joven corriendo por la nieve en plena noche mientras huye de algo o de alguien... y mediante una elipsis llegamos a Wind River, una reserva india en las montañas de Wyoming en la que Cory (Jeremy Renner), un padre que hace años perdió a su hija provocando que su matrimonio quedase roto por aquel terrible suceso, trabaja como agente de caza y pesca, cazando a los depredadores que matan el ganado, principalmente coyotes.

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