El cajón de Lawrence

El cajón de Lawrence (53)

Desde este modesto rinconcito de internet quiero compartir con todos los seguidor@s de la Revista Acción mis experiencias con el cine mediante críticas divertidas y honestas.

Crítica de la película La Milla Verde

Darabont, el director que supo aprovechar su segunda oportunidad

Es inevitable empezar esta crítica comparando esta película con Cadena Perpetua pues son muchas las similitudes que hay entre ellas: las dos están basadas en novelas de Stephen King, ambas se desarrollan en una cárcel, las dirige el mismo director (Frank Darabont) y en las dos el protagonista iba a ser Tom Hanks pero, como este actor se encontraba inmerso en el rodaje de Forrest Gump, eligieron a Tim Robbins para el papel de Andy Dufresne en Cadena Perpetua. Sin duda, Hanks hizo muy buena elección ya que consiguió llevarse el Oscar a Mejor Actor por su papel en Forrest Gump.

Estrenada en 1999, La Milla Verde fue la segunda película del director Frank Darabont y era una adaptación de la novela de Stephen King llamada El pasillo de la muerte.

Comercialmente hablando, La Milla Verde ha sido la más exitosa de las dos al recaudar 290,7 millones de dólares con respecto a su presupuesto de 60 millones. Por su parte, Cadena Perpetua tan sólo consiguió recaudar 58,3 millones sobre los 25  de su prepuesto.

¿Quiere esto decir que La Milla Verde es mejor película que Cadena Perpetua? Ni mucho menos, tan sólo fue más rentable. Como película es mucho mejor Cadena Perpetua pero tuvo la mala suerte de que el público no la respaldo en taquilla. Sin embargo, el tiempo sí que la ha puesto en su sitio.

Crítica de la película Espartaco

La película que acabó con las listas negras en Hollywood

Hoy analizamos una película muy interesante no sólo por lo que nos cuenta delante de la pantalla, esa rebelión liderada por el gladiador más famoso de todos los tiempos parar conseguir la libertad de sus semejantes que estaban siendo sometido a la esclavitud por la República Romana, sino también por la lucha que tuvo lugar detrás de las cámaras en uno de los momentos más oscuros de la historia de América y de Hollywood en la tristemente conocida como “La caza de brujas de McCarthy”. Por ello, en esta ocasión se hace especialmente necesario explicar el contexto en el que se fraguó la película para que entendamos por qué estamos ante una de las películas más valientes de la historia del cine.

La película empieza con unos magníficos títulos de crédito realizados por Saul Bass que acaban introduciéndonos en una cantera de Libia y, mediante una voz en off, nos presentan brevemente a Espartaco (Kirk Douglas), uno de los esclavos al que vemos picando enormes piedras para luego transportar las mismas en mochilas de mimbre cargadas hasta los topes. Es en ese momento cuando Espartaco acude al auxilio de otro esclavo que ha desfallecido por el esfuerzo, siendo reprendido por un romano que lo azota para que vuelva al trabajo. Es entonces cuando no duda en atacar al soldado, mordiéndole en el tobillo, lo que provoca que sea castigado a morir de hambre.

Cuando llega a la cantera el comerciante de esclavos Léntulo Batiato (Peter Ustinov), quien está buscando nuevos gladiadores para su escuela (ludus), encuentra atado a Espartaco y al comprobar su buen estado físico y la fiereza en su mirada decide comprarlo para llevarlo a Capua en donde Batiato tiene su escuela de gladiadores.

Al llegar a la escuela, Batiato le indica a Marcelo (Charles McGraw), un antiguo gladiador que fue liberado y que se ha convertido en doctore, que vigile a Espartaco porque “tiene posibilidades pero también tiene un pronto muy malo”… motivo por el cual Marcelo no para de provocar a Espartaco.

Crítica de la película Instinto básico

El thriller más tórrido de todos los tiempos

Cuando en 1992 se estrenó Instinto Básico, la película se convirtió en un éxito rotundo en todo el mundo, recaudando un total de 352,9 millones de dólares de los 49 que costó y catapultando al estrellato a su protagonista, Sharon Stone, quien ya había trabajado previamente con su director, Paul Verhoeven, en la película Desafío Total (1990).

Por aquel entonces, Verhoeven ya había demostrado su capacidad para entrar en proyectos que habían sido gestados por otras personas y conseguir imprimir su sello de identidad en cada uno de ellos. Ese sello no era otro que otorgar a todos estos proyectos un alma de serie B por el atrevimiento de sus propuestas pero sin restar calidad a la misma, mostrando de manera explícita escenas de acción, de sexo, de violencia, de gore, violaciones… que cualquier otro director no se habría atrevido a rodar. Buen ejemplo de esto son películas como Los señores del acero (1985), Robocop (1987) o Desafío Total (1990).

Sabiendo esto de su director y sin haber visto la película todavía, ya deberíamos tener tres cosas claras: sea cual sea el proyecto, Verhoeven lo va a hacer suyo; no va a tener reparo en mostrar escenas explícitas de lo que sea y visualmente va a ser un espectáculo. Y para probarlo, el inicio de la cinta…

Lo primero que vemos nada más empezar es a una pareja teniendo sexo explícito, la cual termina con el  brutal asesinato del hombre a manos de su pareja. Cuando al día siguiente acuden al escenario del crimen los detectives Nick Curran (Michael Douglas) y Gus Moran (George Dzundza), descubrimos que la víctima era un antiguo cantante de rock llamado Johnny Boz y que había sido por última vez la noche anterior con su pareja, Catherine Tramell (Sharon Stone), una atractiva millonaria que es escritora.

Crítica de la película Tora! Tora! Tora!

El día que los japoneses despertaron al gigante dormido

Estrenada en 1970 y dirigida por Richard Fleischer, Hideo Oguni y Ryuzo Kikushima, la película nos sitúa en los días previos al 7 de diciembre de 1941, día en que los japoneses atacaron la base militar americana de Pearl Harbour. En aquellos momentos, el nivel de tensión entre E.E.U.U. y Japón estaba al límite debido al fuerte bloqueo comercial al que América había sometido al país nipón en el Pacífico.

Los japoneses, que buscaban romper ese bloqueo para tener así acceso directo a fuentes de combustible (petróleo), querían apoderarse de las islas de Borneo y Sumatra para conseguirlo. Pero claro, la flota americana del Pacífico se lo impedía... Y así fue como al almirante japonés Isaroku Yamamoto (Soh Yamamura) estableció la necesidad de atacar la base de Pearl Harbour.

La película nos muestra por parte de los dos bandos los hechos que precedieron al ataque, reproduciendo fielmente tanto la meticulosidad de los japoneses a la hora de preparar el ataque como el caos reinante en la jerarquía militar americana y el escepticismo de los altos oficiales sobre la posibilidad de un ataque por parte de Japón.

Lo primero que destaca en esta producción americano-japonesa (20th Century-Fox) es la honestidad con la que se demuestran los errores cometidos en ambos bandos, sin caer en la típica exaltación americana de la que muchas veces son víctimas en sus films bélicos. Sin ir más lejos, Pearl Harbour de Michael Bay (2001).

Crítica de la película Inteligencia Artificial

IA, La película que Kubrick nunca llegó a rodar

Cuando Stanley Kubrick compró en los años 70 los derechos de la novela Los juguetes duran todo el verano de Brian Aldiss para adaptarla al cine, se dio cuenta de que la tecnología de la época no había avanzado lo suficiente para ser fiel a la novela por lo que decidió guardar este proyecto en un cajón hasta que mediados de los años 90 decidió quedarse como productor de la película y ceder la dirección a Steven Spielberg.

Con el fallecimiento de Kubrick en el año 1999, Spielberg decidió terminar esta película lo antes posible, estrenándose finalmente en el año 2001, casi 30 años después de Kubrick fijase los ojos en este proyecto.

Aunque la película funcionó bien en taquilla consiguiendo recaudar 235,9 millones de dólares de los 90 que costó su presupuesto, lo cierto es la crítica quedó dividida entre aquellos que veían la mano de Kubrick en gran parte del metraje elevando la categoría de la misma y los que, por otro lado, consideraban que Spielberg había profanado el que fuera uno de los últimos proyectos de Stanley Kubrick.

La película nos sitúa en un futuro en el que el efecto invernadero ha ocasionado el deshielo de los casquetes polares, provocando que el nivel del mar ascienda hasta sepultar ciudades como Amsterdam, Venecia o Nueva York. Aunque este cambio climático supuso la muerte de cientos de millones personas en los países más pobres, en otros países se vivía de manera próspera gracias a estrictas medidas creadas por los gobiernos que controlaban la natalidad para asegurar la sostenibilidad de los seres humanos con respecto a los recursos existentes.

Juez Dredd ★★

24 Ene 2019 Escrito por

Crítica de la película Juez Dredd

La película en la que Stallone perdió el casco…

El Juez Joseph Dredd es un personaje de cómic creado en 1970 por el guionista John Wagner y el dibujante zaragozano Carlos Ezquerra (recientemente fallecido en 2018) sobre el que se inspira esta película dirigida por Danny Cannon.

Estrenada en el año 1995 y protagonizada por Sylvester Stallone, la historia nos sitúa en un mundo futuro (año 2139) en el que la Tierra ha sido reducida a un inhabitable páramo en el que la civilización sobrevive en Megaciudades en las que impera el crimen.

En este futuro distópico lleno de violencia la ley es aplicada en el mismo momento en el que tienen lugar cualquier crimen, siendo impartida la justicia por los agentes del orden denominados Jueces, un cuerpo de élite que cumple la función de juez, jurado y verdugo. Entre todos los jueces, Joseph Dredd (Sylvester Stallone) es el más implacable y letal.

Tras ser falsamente inculpado de asesinato por su clon Rico (Armand Assante), Dredd es condenado a cadena perpetua sin que ni siquiera su amigo y protector el Juez Fargo (Max von Sydow) pueda ayudarlo.

Es entonces cuando Dredd busca desesperadamente limpiar su nombre con ayuda de Herman Ferguson (Rob Schneider), un simpático prisionero que había sentenciado previamente, y de su antigua compañera la Juez Hershe (Diane Lane)

Hannibal ★★★

24 Ene 2019 Escrito por

Crítica de la película Hannibal

El regreso de uno de los mejores villanos de todos los tiempos

Tras el rotundo éxito en 1991 de la película Hannibal, el silencio de los corderos, dirigida por Jonathan Demme y que ganó nada menos que cinco Oscars de la academia (mejor película, mejor dirección, mejor actor, mejor actriz y mejor guión adaptado), fueron muchas las presiones y expectativas generadas en Hollywood para que se hiciera una secuela lo antes posible y aprovechar así el tirón comercial de esta cinta.

No sería hasta 1999 que el novelista Thomas Harris, autor de la novela original en la que se basó la película de 1991, publicase Hannibal, la secuela de El silencio de los corderos y que a su vez fue la tercera novela de la cuatrilogía sobre la vida del Dr. Lecter. Tras la publicación de Hannibal, en Hollywood se pusieron manos a la obra para llevar a la gran pantalla esta secuela que llegó por fin a los cines en 2001 de la mano de Ridley Scott (Alien el octavo pasajero, Blade Runner, La teniente O´Neil, Gladiator, Black Hawk Derribado, El reino de los Cielos, Marte, Prometheus…) que venía de estrenar un año antes Gladiator con la que ganó cinco Oscars.

En esta ocasión el director nos sitúa diez años después de los hechos acontecidos en la primera película tras los que, recordemos, el Dr. Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) consiguió escapar de la justicia. La que en aquellos tiempos fue la única persona capaz de conectar con este asesino en serie mientras era cadete del FBI, Clarice Starling (Julianne Moore), ahora es una experimentada agente de campo que tras una operación antidroga en la que mueren cinco personas, cae en desgracia dentro FBI por haber matado a la narcotraficante Evelda Drumbo (Hazelle Goodman) mientras esta cargaba un bebe.

Crítica de la película La lista de Schindler

Una de las mejores películas de todos los tiempos que consigue desgarrarte por dentro

Este año se reestrena La lista de Schindler con motivo de su 25 aniversario, ocasión que desde la Revista Acción queremos aprovechar para rendir homenaje a una de las mejores películas de todos los tiempos que consiguió nada menos que sietes Oscars: mejor película, mejor dirección; mejor guión adaptado, mejor fotografía, mejor banda sonora, mejor montaje y mejor dirección artística… casi nada.

Justo antes de que se inicie la Segunda Guerra Mundial, Oskar Schindler (Liam Neeson) es un empresario alemán con muchas habilidades sociales que aprovecha su pertenencia al partido Nazi para ganarse la simpatía de otros nazis influyentes en su propio beneficio. Gracias a esas influencias, tras la invasión de Polonia consigue a precio de saldo una fábrica de esmaltar utensilios de cocina en Cracovia, la cual prospera rápidamente gracias a la explotación de cientos de judíos y, también, por la buena gestión que hace su talentoso gerente judío, Itzhak Stern (Ben Kingsley), quien aprovecha cualquier despiste de Schindler para contratar mano de obra cuando menos “no cualificada” (por ejemplo, a uno le falta un brazo).

Pearl Harbor ★★

22 Ene 2019 Escrito por

Crítica de la película Pearl Harbor

La película bélica en la que la guerra es lo que menos les importa

Cuando en 1997 James Cameron (Terminator 1 y 2, Aliens, Mentiras Arriesgadas) estrenó su película Titanic, esta se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine hasta que en 2009 el mismo director la desbancó con Avatar.

Los estudios de Hollywood, tras el éxito de Titanic, querían subirse al carro de estas superproducciones atiborradas de efectos especiales para seguir explotando el cine de catástrofes que tanto parecía atraer al público. De esta manera la productora Touchstone Pictures cogió carrerilla para gestar la película de la que vamos a hablar hoy con motivo de su aparición en la parrilla televisiva de esta semana: Pearl Harbor.

Crítica de la película El último samurái

El día en que Tom Cruise encontró el camino del Guerrero

Corría el año 2003 cuando Tom Cruise decidió cambiar el traje de super espía del FMI por el traje de samurái en una historia en la que su personaje no era el típico héroe al que nos tenía acostumbrados en anteriores películas. En esta ocasión interpreta de manera magistral a un capitán que tras haber luchado en la Guerra de Secesión Americana (1861 – 1865) no es capaz de superar las barbaridades cometidas en el campo de batalla bajo el lema de “todo vale mientras ganemos la guerra”.

El director, Edward Zwick, que recientemente ha vuelto a trabajar con Cruise en Jack Reacher: Never go back, ha reconocido que era admirador de la cultura japonesa mucho antes de dirigir esta película que se estrenó en 2003 y produjo Warner Bros Picture. Esa admiración y respeto se refleja perfectamente en la cinta, tomándose el tiempo necesario, sin prisas, para mostrarnos con todo lujo de detalles esa sociedad feudal japonesa, cerrada al cambio y con férreas convicciones morales que chocaban con el pragmatismo de Occidente.

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