Warrior. Análisis del primer capítulo (1x1)

Análisis del primer capítulo de la serie Warrior

Por fin se ha estrenado el primer capítulo de Warrior, la esperadísima serie basada en los escritos de Bruce Lee, en los originales que en su momento terminó siendo Kung Fu. ¿Está la serie a la altura de las expectativas? Contar con Jonathan Trooper, creador de la magnífica serie Banshee y con Justin Lin (Fast & Furious 6), que además es un fan del Pequeño Dragón, da bastante confianza. Los dos han dejado claro que querían hacer algo de calidad, y los trailers parecían indicar eso mismo. Por ello, ya que también soy un megafan de Bruce, no he podido resistirme a hacer un pequeño análisis, sin spoilers, del primer capítulo, poniendo de relieve aquellos elementos que homenajean a Bruce.

La serie va al grano, con la llegada del protagonista, Ah Sahm (Andrew Koji), a San Francisco junto a numerosos inmigrantes. Allí un compatriota les da instrucciones para presentar sus papeles a los agentes de inmigración, los habituales occidentales malvados. Y tenemos el primer guiño a Bruce, con un enfrentamiento contra los norteamericanos mientras es insultado por ser chino. Bruce devolvió el orgullo a los chinos, y este Ah Sahm humilla a los occidentales en una corta pero directa pelea donde Koji coloca las manos de esa forma tan característica de Bruce, algo que se repite en el capítulo. Junto a Sahm vamos conociendo cómo funciona el Chinatown de San Francisco, al ser introducido en el mundo de las bandas Tong por Wang Chao (Hoon Lee) tras verle pelear. Otro dato curioso que vemos al principio es de dónde es el protagonista, de Foshan, el mismo sitio del que son originarios los auténticos maestros de Kung Fu Wong Fei Hung o Yip Man, (Ip Man en el cine y televisión), siendo éste último el que inició al Pequeño Dragón en el Wing Chun.

Dentro de los personajes occidentales, no son sólo malos, por suerte, al igual que los chinos, siendo la mayor parte personajes llenos de matices, con sus zonas oscuras o claras, un reflejo de la ajetreada época y ciudad de San Francisco. Pero volvamos al protagonista, que a los casi veinte minutos vemos entrenar brevemente, dejando claro que las artes marciales son muy importantes en su vida, lo mismo que en las películas de Bruce para los personajes que interpretó. Después de esto conoceremos algo más de Sahm, su leit motiv y el de la serie, la búsqueda de un mujer, a la que hemos visto brevemente nada más empezar en un dibujo que lleva Sahm al bajar del barco. Esto guarda paralelismo con la serie Kung Fu, donde el protagonista viajaba a Estados Unidos huyendo, pero buscando a su hermano. En Warrior busca a una mujer, y respecto a huir, sólo menciona la situación en China y el abandonarla para que no le maten. ¿Escapa de algo de su pasado como Kwai Chang Caine? Eso ya se verá, pero es momento de hablar de la segunda pelea de Ah Sahm, corta, contundente y con técnicas habituales en Bruce Lee, como las patadas en giro, nada de cables ni acrobacias. Tras tumbar momentáneamente a los tres agresores, Sahm se sienta sobre uno de ellos, lo mismo que hace Bruce en El Furor del Dragón mientras espera a dos de los luchadores que sacan hachas. Sahm se levanta y se pone en guardia, de nuevo con las manos como Bruce, con el pulgar y el meñique levantados en ambas manos y colocando la cabeza igual, con esa mirada que deja claro que está preparado para el combate. Aquí tengo que destacar el trabajo de Koji, que según me comentó Brett Chan, el coreógrafo de la serie, ya tenía ciertos conocimientos marciales, pero se ha involucrado en los entrenamientos y ensayos de las coreografías para poder interpretar a un verdadero experto. Y sin duda lo parece, pero no estilizado y técnico, sino algo desgarbado, pero tremendamente efectivo. Esto se une a la atmósfera sucia, oscura y algo asfixiante (además de tener un toque moderno por diálogos y palabras que parecen sacadas de alguna película de Blaxploitation y que incluso nos enseña a un actor afroamericano pero con la coleta y ropa tradicional china, por no hablar de la banda sonora) para alejarnos del cine marcial más actual, lleno de acrobacias y técnicas imposibles pero que tanto nos gustan. Pero aquí es diferente, ofreciendo unas peleas sumamente potentes y, repito, realistas. El buen hacer de Chan, que aquí, o al menos en este primer episodio, da un salto exponencial respecto a la calidad de su trabajo (habitualmente bueno, pero que aquí se supera)

Tras la anterior pelea, tenemos un diálogo entre Sahm y Ah Toy (Olivia Cheng), donde hay dos cosas que resaltar, por un lado, el consejo de ella respecto a las diferencias entre China y Chinatown, recomendándole aprender y adaptarse. Aunque pueda sonar algo normal, para cualquier fan de Bruce Lee, cuando oímos adaptarse, irremediablemente nos acordamos del mítico Be wáter, my friend y de ese mensaje de adaptación, algo esencial en el Jeet Kune Do y su filosofía. El otro detalle es que se menciona a Confucio, que de nuevo habrá gente que es habitual que chinos lo mencionen, pero tenemos que recordar que la idea de Bruce para esta serie y en general en sus proyectos personales era, además de mostrar artes marciales, la belleza de la cultura china, y aunque sea una simple mención, creo que es importante recordarlo, y más sabiendo que Bruce estudió Filosofía en la Universidad de Washington. Y vuelvo a mencionar la serie que protagonizó David Carradine, quien se tatuará un tigre y un dragón en los antebrazos como símbolo de pertenencia al Monasterio de Shaolin, y aquí vemos cómo el protagonista es tatuado con un hierro al rojo en un antebrazo indicando su pertenencia a una de las bandas Tong. Anecdótico pero que mantiene algunos paralelismos, buscados o no.

La presencia del actor indonesio Joe Taslim (The Raid) y su presentación, es estupenda, desplegando su carisma y su buena técnica en otra pelea corta pero muy significativa, ya que hasta el momento, Ah Sahm ha demostrado ser superior a sus rivales, pero aquí parece que ha encontrado a alguien a su nivel, un detalle que espero que se desarrolle durante el resto de la serie, a la vez que vaya creciendo la trama, pero esto tendremos que dejarlo aparcado mientras salen más episodios. En la mencionada pelea contra Taslim volvemos a ver a Koji imitar los movimientos de Bruce, convirtiéndose en un clon, aunque sólo en las peleas. Llegado a este punto, a punto de acabar, quiero hablar del propio personaje de Ah Sahm, el que hubiese interpretado el Pequeño Dragón, que se acerca al que interpretó en El Furor del Dragón, película donde Bruce metió humor y pudo cambiar de registro, dejando la seriedad y las miradas intensas para los combates. Aquí, el personaje está más relajado en algunas peleas mientras que se pone muy serio en otras. Es como la unión del Tang Lung de la mencionada El Furor del Dragón con el Chen Zhen de Furia Oriental, pero bien escrito y todo bien justificado, demostrando un buen trabajo de desarrollo de personajes, evitando así que sean planos.

Y toca terminar con un resumen de lo dicho y alguna cosa más. Warrior sabe meter elementos conocidos de la serie Kung Fu, evitando que algunos de ellos tengan la importancia que en la serie de Carradine, dejando claro que el origen de ambas son los mismos escritos. Y sin Bruce Lee, no existiría esta serie, y al tenerlo claro los creadores, convierten a Andrew Koji en un nuevo clon del Pequeño Dragón, pero dándole un aire diferenciador y evitando caer en la repetición y en el copiar por copiar para aprovecharse del elemento Lee de cara a captar al espectador, pero siempre dentro de unos límites. No han buscado a un actor que recuerde físicamente a Bruce para el papel, pero sí han sabido dejar aspectos que nos hagan recordar a la mayor estrella del cine marcial que ha existido. Y esto se ve también en las coreografías, directas, contundentes, dolorosas, con sus momentos más espectaculares, pero sin exageraciones, lo que quería Bruce Lee, y bien dirigidos, con planos amplios, sin un montaje picado ni excesivos efectos sonoros. Momentos copiados de sus películas como guiños, sin darle una excesiva importancia, algo que también podría haber sido un gancho para el espectador y que, como he dicho, evitando juntar referencias para engancharnos pero sin conseguir una buena serie, y de momento este episodio es muy bueno. Se plantea el escenario, los actores y las tramas, con ese toque casi de decadencia de muchos de ellos, acorde a la atmósfera y acorde al trabajo de Trooper en Banshee, con ese toque tan personal del productor, que tienen pinta de irse complicando para bien. Sólo espero que esté a la altura de este primer episodio, y me da que lo estará, sobre todo teniendo en cuenta que ya se está rodando una segunda temporada.

Iván Fernández

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Revista ACCION

Modificado por última vez en Sábado, 13 Abril 2019 20:09
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Iván Fernández Ronin

Madrid, 1977. Amante de la cultura asiática, artes marciales y cine en todas sus vertientes, sobre todo de Bruce Lee y el cine marcial que veía sin parar durante la década de los ’80, marcándole e influyéndole profundamente en todos los aspectos de su vida. Por ello fundó la Asociación Cultural y Juvenil Ronin para poder difundir la cultura oriental y su cine a través, desde 1999 y durante casi diez años, el fanzine Ronin, sobre todo el cine de artes marciales que, tras dejar de editarse, se transformó en el blog Ronin Cine Asiático. Durante varios años colaboró con su asociación en las Jornadas de Cómic, Manga y Cultura Oriental de Leganés para pasar a organizarlas junto al Ayuntamiento de Leganés, incluyendo la I Muestra de Cine Asiático de Leganés, además de en eventos como Expocómic, Expomanga y Japan Weekend y realizando concursos, charlas y actividades como concursos de cómic, ilustración o haikus, además de proyecciones de cine oriental. Tras dejar de acudir a estos eventos, se centró en el cine asiático y de artes marciales en su web para dar el salto profesional escribiendo en la revista Acción desde 2009 y en la revista de artes marciales Dragonz Magazine, desde su fundación en enero de 2015, así como en sus respectivas webs con noticias y entrevistas a estrellas del cine de artes marciales. Ha participado de forma puntual en charlas para estudiantes de Comunicación Audiovisual de la Universidad Rey Juan Carlos I de Vicálvaro, en el Centro Cultural Coreano de Madrid, en libros técnicos como “Análisis de Secuencias 2” y otros medios de comunicación como Punto Radio o Europa FM como experto en cine oriental además de en el International Action Film Festival (NIAFFS) con críticas semanales en su blog y como miembro del jurado en el año 2017. Ha estudiado fotografía y producción de vídeo, realizado cortometrajes (ganando el premio al Mejor Cortometraje de Leganés en 1997) y trabajado desde el año 2000 al 2007 en televisión en diferentes puestos, series, programas y eventos, además de impartir clases de Karate y Jiu-Jitsu a niños y adultos durante varios años o montar conciertos. También es el presidente de la Asociación Cultural Hwarang, especializada en Corea y que colabora con la Embajada y el propio Centro Cultural Coreano.

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