Crítica de la película La Voz Humana

Pedro Almodóvar y Tilda Swinton nos traen una de las obras más especiales del año.

      Y sí, aunque el director de este cortometraje que roza el mediometraje (dura media hora) sea nuestro ilustre Pedro Almodóvar, conviene recordar el trabajo enorme que hace Swinton como casi el único personaje humano de la película. Sin ella, La Voz Humana no existiría, la verdad, y en sus ojos se refleja todas las emociones de una historia que tiene una maravillosa mezcla de realidad y ficción, de verdad y mentira, de máscara y rostro auténtico. Una combinación entre dos mundos, que todos poseemos, y que nos definen como personas, pero también definen quiénes somos junto a otros. Lo que somos y lo que pretendemos ser, y cómo en la memoria muchas veces ambos se confunden.

Tras meses de rumores, su hermano y productor de cine Agustín Almodóvar ha confirmado a El Confidencial que ambos se contagiaron del Coronavirus durante el confinamiento.

      Según ECD, Pedro Almodóvar y su hermano Agustín superaron el virus al principio de la pandemia, ya que se contagiaron a la vez. “Nos contagiamos la primera semana de marzo y pasamos el virus durante las dos primeras semanas de confinamiento”, admite ahora el productor manchego. Fue en este periodo cuando comenzaron a tener síntomas leves, asegura. “Pedro lo tuvo durante los primeros días de marzo y empezó con síntomas de garganta y fiebre, lo pasó con síntomas leves. Luego nos hicimos las pruebas serológicas que confirmaron que lo habíamos tenido”, relata Agustín.

WANDA VISIÓN y AVALON, estrenará en cines la pieza "La voz humana", dirigida por Pedro Almodóvar y protagonizada por Tilda Swinton

"La voz humana", que llegará a salas con una tirada de 70 copias, podrá verse SOLO EN CINES de toda España a partir del próximo 21 de octubre de 2020 y a un precio reducido.

"La voz humana", cuya presentación oficial tuvo lugar en la 77 edición del Festival de Venecia -fuera de competición- y que puede verse durante estos días en el marco de la 58 edición del Festival de Cine de Nueva York, supone la primera incursión del director manchego en inglés de la mano de la actriz Tilda Swinton.

Crítica de la película Dolor y Gloria 

Almodóvar regresa con su película más personal, seguramente.

Un ejercicio de sinceridad del autor, que se desnuda ante los espectadores y pone su alma en pantalla, lo que tiene una parte muy buena y otra no tanto. En los últimos años, Pedro Almodóvar ha dirigido y escrito algunas de sus películas más personales y autobiográficas, ya sea para hablar de su vida actual o para contar sus recuerdos… Había mucho del director en películas como Volver, La Mala Educación o Los Abrazos Rotos… Y creo que pocas podrían compararse con lo expuesto en Dolor y Gloria, su nueva película. Y esta sinceridad abrumadora es su mayor virtud, pero también una espada de doble filo que hace que, al final, titubee en demasiados momentos. Momentos de grandeza enorme y otros demasiado forzados.

Antonio Banderas, peinado incluso como el propio Almodóvar, es al alter ego del director, dando vida a un director de cine que debido a un problema físico ha decidido dejar de dirigir… En este momento de su vida, los fantasmas, pasados y presentes, de su vida, se personan ante él, para hacer balance de lo ganado y de lo perdido, de lo sufrido y de lo gozado. Desde los recuerdos de infancia con sus padres, a el reencuentro con su vida en los ochenta, cuando su carrera comenzaba a despegar… Y así casi parece que Almodóvar hace las paces consigo mismo, incluso de nuevo con Banderas, y juega con el propio metalenguaje, cine dentro del cine, dejándonos decidir qué es lo real y lo ficticio en esta historia…

Nuestro director más internacional, por la importancia que tiene su cine en todo el mundo, posiblemente el más respetado y el más laureado de los nuestros, ha anunciado cuál será su próxima película en declaraciones para el Financial Times. Se trataría, según el director, de un regreso a su cine sobre mujeres, de grandes protagonistas femeninas, en este caso un drama duro, de título Silencio, del que ya ha completado el guión y que busca ahora su reparto, aunque según el mismo medio, el director estaría buscando a su protagonista lejos de las actrices habituales de su cine, porque considera que los papeles de la película están alejados de esos repartos. El título de la película será Silencio, y el director manchego cuenta que se debe a que el silencio es lo que mueve las principales desgracias que le ocurren a la protagonista. Según cuenta Almodóvar la película comenzará a rodarse en Abril.

Sería la primera película como director de Almodóvar desde el estreno en 2013 de Los Amantes Pasajeros, que supuso su regreso a la comedia más alocada. Ahora parece volver al cine dramático con este rodaje, una película que sus muchos seguidores llevan tiempo esperando, porque muchas veces parece que nos falta algo en nuestra filmografía los años que Almodóvar no estrena película. Que no quiere decir que esté de brazos cruzados ese tiempo. Ahora mismo disfruta del éxito como productor de Relatos Salvajes, uno de los éxitos de habla hispana del año y que suena ya para los Oscars como una de las posibles favoritas a película de habla no inglesa. Todavía queda tiempo para eso, mientras el director, guionista y productor prepara el inicio del rodaje de Silencio.

Jesús Usero

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Crítica de la película La Piel que Habito

Dejando de lado filias y fobias personales de cada uno de nosotros, que al final de cuentas son las que nos llevan a ver una película o a que termine por gustarnos, hay que reconocerle a Almodóvar que es uno de los grandes directores españoles de nuestro tiempo. No sólo porque gran parte de la crítica, con o sin razón muchas veces, se desviva por todas y cada una de las películas del director manchego, ni porque recauden más o menos dinero en la taquilla, que también suelen hacerlo. Es su forma de entender y hacer cine lo que lo convierte en un valor tan importante para el cine español.

El hecho de que cada una de sus películas sea un evento dentro y fuera de nuestras fronteras (cada vez más fuera), que su cine cree escuela, que haya actores y actrices que se desviven por trabajar con él, que sus películas pasen a ser parte de la cultura popular en muchos casos… Todo eso lo convierte en uno de los grandes valores de nuestro cine, sin casi discusión. Puede gustarnos o no, y aquí la discusión puede alargarse en el tiempo todo lo que deseemos. Su cine puede interesarnos, dejarnos indiferentes, gustarnos o aburrirnos. Pero su importancia dentro de nuestro cine… eso no debería quitársele nunca. Algo bastante habitual, por cierto, ya que, desde que ganó el Oscar, Almodóvar tiene más seguidores fuera de España que dentro. Será la envidia, será el ego… No lo sé, pero es cierto que parte del público y la crítica nacional lleva un tiempo aprovechando la mínima ocasión para atacarle.

Puede gustarnos o no su cine, pero Almodóvar tiene una manera de contar historias visualmente poderosa, unida a sus peculiares guiones a un cuidado trabajo técnico, normalmente impecable. Quizá su particular universo, ese tan reconocible y que hace sus películas tan personales y a la vez tan difíciles de imitar, no sea del gusto de todo el mundo, pero hay mucha inteligencia y mucho talento detrás de sus películas. Con La Piel que Habito ha ido un poco más lejos para añadir nuevas aristas a su cine. Nuevos puntos de vista, si lo prefieren, a algo tan interesante como una película de género.

Porque la última película del director es una película de género, o de muchos géneros mezclados en su peculiar batidora para dar como resultado una película absorbente, única, diferente y que no deja indiferente. No hay forma de eludir sus imágenes y su trama, su puesta en escena y la forma de narrar esta historia sobre una obsesión y una venganza, sobre la locura y también la cordura, sobre lo enfermizo y lo malsano. Pero también lo bello. Cine negro, inquietante, perturbador, con gotas de ciencia ficción y a la vez con todo lo que hace las películas de Almodóvar únicas. Hay de todo en esta poderosa cinta que, como he dicho, no va a dejar a nadie indiferente.

Sorprende de inicio que la trama empieza situándose en un futuro cercano, 2012, pero un futuro a fin de cuentas. No es nuestro tiempo, parecen querer decirnos, no es el presente. Es el futuro, un paso de ciencia ficción (hay cosas que recuerdan a las primeras películas de Amenábar), cercana, realista si lo prefieren, pero ahí queda patente desde los primeros compases y desde la primera vez que nos asomamos al trabajo del médico al que interpreta Antonio Banderas, un hombre con una misión. Con una obsesión. Sin que importe a dónde le lleve su particular venganza por lo que le sucedió a su hija, ni lo que se lleva por delante en el camino. O a quien y lo que le hace.

No he tenido ocasión de leer la novela original en la que se basa la película, pero al parecer llevaba en la cabeza del director bastante tiempo, lo que le llevó a reescribirla en varias ocasiones hasta encontrar la fórmula perfecta para contarla en la gran pantalla. O al menos casi perfecta.

En los tiempos de corrección política y balones blandos y al pie que vivimos, que nos llegue una película como La Piel que Habito es como maná caído del cielo. Tan sombría, tan salvaje por momentos, tan violenta, no sólo física, sino psicológicamente. Hasta los lugares parecen violentos (hay una entrada a un garaje con el reflejo de las luces rojas en techo y suelo que clama peligro por todas partes). Es una rara avis y es un soplo de aire fresco. Es algo distinto, perturbador. Una de esas películas de las que, cuanto menos te cuenten, mejor, para poder sorprenderte y apreciarlo todo.

Como siempre el reparto está a una altura magnífica. Desde un inconmensurable Banderas de regreso al cine que le vio nacer como estrella, a una Elena Anaya cautivadora y enigmática. Eso sin contar el trabajo del siempre único Eduard Fernández, de la brillante Marisa Paredes o de Blanca Suárez, cada vez más presente en nuestro cine y con un futuro impresionante por delante. En ellos cae gran parte del peso de componer unos personajes complejos y difíciles, a veces sutiles, a veces extremos. Pero casi siempre cautivadores.

Si alguien al leer estas líneas piensa que soy un enamorado del cine de Pedro Almodóvar, se confunde. Aprecio su talento y me gustan varias de sus películas, pero su universo muchas veces se me hace ajeno, distante. En esta ocasión ha sido distinto. Nos encontramos ante una de sus mejores películas de los últimos años y, posiblemente, de su carrera. Una visión personal a una trama dura y compleja. Una película interesante de principio a fin y a la que quizá sobran algunos excesos y algunos minutos. Nada insalvable. No hace falta ser intelectual, ni progre, ni gafapasta para disfrutarla y aprender aún más del cine español.

Y encima con una película de género.

Jesús Usero.

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