Crítica de la película Maléfica: Maestra del Mal

Terrible secuela con dos brillantes maestras de la interpretación.

Si algo podemos sacar positivo de la secuela de Maléfica es el trabajo de sus dos principales actrices, Angelina Jolie y Michelle Pfeiffer (vamos a olvidarnos de Elle Fanning quien en esta película está, como en la anterior, muy perdida y desaprovechada. Ni ella con su enorme talento puede salvar los muebles de su Aurora). Son el principal efecto especial de la película y su simple presencia eleva esta pequeña tontería de, seguramente, coste desproporcionado, y la salva de ser una completa mamarrachada. Eso y una excelente factura que se le supone siempre a una película de un coste enorme, como son siempre estas superproducciones. Quizá algunos niños disfruten con el colorido, los personajes animados (los hay) o la ñoña historia romántica. Pero serán los menos…

LA historia de la secuela nos presenta el romance entre Aurora y el príncipe Philip, que ya se empezaba a intuir en la primera película, pero sin amor en aquel momento (ya saben lo que pasó con el beso del príncipe). Un matrimonio de amor que además unirá a dos reinos, acabando con cualquier posibilidad de guerra. Pero Maléfica no parece muy contenta con la noticia, y cuando toque conocer a los padres del novio, las cosas se torcerán de tal forma que acabará con el rey bajo una maldición de sueño, que podría ser culpa de Maléfica. De ahí a la guerra entre el reino y los seres mágicos hay sólo un paso. Nada nuevo, nada original y nada que pueda emocionar al espectador.

Crítica de la película Día de Lluvia en Nueva York

Woody Allen regresa con una simpática comedia romántica.

Alejado de sus mejores trabajos, por supuesto, como hace ya mucho tiempo, pero siempre sabiendo componer un retrato pintoresco y divertido de un grupo de extravagantes personajes que, como es habitual, tiene a un brillante grupo de actores dando vida a los mismos. Día de Lluvia en Nueva York no pasará a ser la mejor película del año, pero agradará a los fans del director y guionista (que quizá no sean tantos después de tanto escándalo hace no mucho tiempo) al mismo tiempo que da un pequeño oasis entre tanto estreno superlativo para aquellos que desean embarcarse en una aventura mucho más modesta y sencilla. No todo tienen que ser blockbusters, ni películas de más de dos horas. 90 minutos necesita el director para demostrárnoslo.

Una joven pareja se embarca en un viaje un fin de semana a Nueva York. Son universitarios y están enamorados, dispuestos a vivir una romántica experiencia en la gran ciudad, hogar del chico. Pero a su llegada un encargo del periódico universitario, les separa, y el tiempo además no acompaña, por lo que su primer día en Nueva York se convierte en un viaje por la ciudad al encuentro de personajes completamente disparatados… o quizá no. Quizá en ese viaje encuentren aquello que les falta en sus vidas, el sentido de un mundo mucho más coherente dentro de la lluvia y el cielo gris. Quizá el destino les sorprenda o quizá el destino no exista y ambos descubran que son sus propias decisiones las que les llevan de un rincón a otro, aunque no lo parezca.

Crítica de la película Maléfica

Angelina Jolie se hace la dueña y señora de este cuento de hadas.

La compañía que ha reinado durante décadas en el género de los cuentos y las princesas en el campo de la animación (la más reciente el taquillazo de Frozen que es ya la quinta película que más ha recaudado de la historia en todo el mundo), y ahora nos trae una revisión de un clásico como La Bella Durmiente pero en imagen real, pasando el protagonismo a la “villana” de la función, Maléfica, pero manteniendo el estilo en muchos aspectos y el aspecto de cuento de hadas en sí. Aunque todo queda supeditado a la protagonista y su forma de interpretar a Maléfica, sin duda el punto realmente fuerte de la película, sobre todo porque se nota que la actriz se lo ha pasado en grande con un proyecto que la devuelve en carne y hueso a nuestras pantallas tras varios años alejada de las mismas. Desde que protagonizó The Tourist junto a Johnny Depp.

La propia Jolie ha comentado recientemente que prefiere dedicarse a su carrera como directora, donde tiene pendiente de estreno su segundo largometraje, y a su labor humanitaria, y que la interpretación va a quedar en un segundo plano para proyectos como Maléfica, que sepa que le pueden aportar algo. Imagino que no habla de premios, sino de la posibilidad de dar vida a un icono Disney y al mismo tiempo darle forma a su antojo, algo que como actriz supongo que le interesará bastante, porque, por el resultado, el proceso ha tenido que ser muchas cosas, pero aburrido no creo. Aunque puede que a la película le pese el hecho de que la moda de hacer revisiones de los cuentos clásicos nos haya traído versiones tan descafeinadas como las dos de Blancanieves (Maléfica es bastante superior a ambas en muchas cosas), Jack el Cazagigantes, que era muy interesante pero la taquilla la ignoró casi por completo, o la propia Alicia en el País de las Maravillas de Disney, que se quedaba bastante por debajo en mala uva y oscuridad de la versión de animación de los 50.

Maléfica intenta suplir esas carencias de películas como Alicia creando un universo de criaturas magníficas que viven en un bosque y que van de pequeños duendes y ninfas adorables, a aterradores espíritus del bosque en forma de árboles animados, serpientes de tierra (qué pena que no aprovechen más a ese bicho, porque es magnífico) o incluso dragones. Por no mencionar a la propia Maléfica, que es un hada pero con aspecto casi de demonio, aunque cuando realmente impone es cuando aparece con el traje de la versión animada, un homenaje que no es el único de la película. Es más, en los créditos ya nos dicen que está basada en el cuento clásico de Charles Perrault y en la película de animación de Disney. Así que es lógico que muchas cosas tengan ese aire tan familiar de la popular película, aunque siempre desde el punto de vista de Maléfica.

Otro de los cambios es que parecen haber metido en una coctelera la historia de la Bella Durmiente, junto a Narnia, algo que se nota desde el principio, con batalla campal incluida. Ayuda con el ritmo de la película y ayuda para que los mayores no se distraigan de lo que parece un producto para el público infantil, pero claro, como pasaba con Harry Potter, por ejemplo, o con la propia Narnia, los más pequeños se asustarán, y serán los mayores de ocho años los que disfrutarán del despliegue de criaturas, efectos y aventuras que propone la película de Robert Stromberg, un tipo que ha ganado dos Oscars y que ha sido responsable de efectos especiales de decenas de películas, y diseñador de producción de otras como Avatar u Oz. Se nota su mano en lo cuidado del aspecto visual de la película, en la riqueza del mundo que plantea, en las criaturas, en ese bosque tenebroso para unos y luminoso para otros.

Más cambios, la princesa. No estamos ante una Kristen Stewart o una Lilly Collins. Aquí la princesa es casi una niña, una adolescente con los rasgos de la siempre interesante Elle Fanning, quien muestra asombro e inocencia a partes iguales, pero que al reducir la edad del personaje, hace que el mismo pierda presencia, pierda algo de interés y vea sus tramas alteradas, desde el romance con el príncipe al momento de la rueca, donde lo que verdaderamente interesa al director es la villana, lo que hace y por qué lo hace. Porque la película intenta justificar a Maléfica, por qué es quien es, por qué gobierna el bosque como lo hace, por qué se enfrenta a los humanos… Y por qué cambia. Hasta el tema del beso que despierta a la Bella, Aurora, tiene un peculiar giro.

Claro que, por muy bien que se lo pase Angelina, por muy bien que nos lo haga pasar, eso hace que la película dé demasiados tumbos, que no sepamos qué historia quiere contarnos realmente, como si hubieran reescrito el guión sobre la marcha varias veces. Algo que se ve en el personaje del rey, interpretado por Sharlto Copley, de quien nunca llegamos a entender sus motivaciones o sus cambios, a veces algo radicales. También choca ver ciertas cosas que suenan a película de dibujos (diálogos, trajes…) con un ambiente tan oscuro y con tintes terroríficos a veces. Ese despiste produce cierta sensación de insatisfacción, de no entender el verdadero propósito de la película, y de falta de valor con el personaje central, valor que sí tuvieron (aunque el resultado final fuese peor) Charlize Theron y Julia Roberts en las dos versiones de Blancanieves, por ejemplo. Pero, claro, para los fans del cine fantástico entonces aparece un dragón soltando fuego y se te olvida todo. O una serpiente gigante que atraviesa la tierra como el agua. O un monstruo árbol montado en una especie de jabalí. Y se te llenan los ojos, vuelves a ser un niño, y pasas un rato entretenidísimo viendo la película. Que de eso se trata, nada más. Y encima con Angelina Jolie reinando sobre todos y todo.

Jesús Usero

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©accioncine

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