Mostrando artículos por etiqueta: Colin Farrell - AccionCine - Tu revista de cine y series

[video] crítica Dumbo de Tim Burton por Miguel Juan Payán y Jesús Usero

Crítica de la película Dumbo 

Tim Burton regresa con una buena adaptación del clásico de animación.

Grata sorpresa, mejor que Alicia en el país de las maravillas, del propio Burton, Cenicienta, Maléfica, y otras producciones que han intentado con desigual acierto trasladar al cine en imagen real los clásicos de animación de la Disney.

Tim Burton hace suya la historia del elefante volador y logra desarrollar una versión de las peripecias del animalillo que no repite más de lo mismo, sino que abunda en el estilo del director. Está aquí más cómodo y más en su terreno que cuando rodó la versión de Alicia en imagen real. Tiene además poderosos aliados, empezando por un genial Danny De Vito, un eficaz y resolutivo Colin Farrell, una Eva Green que recuerda a las divas clásicas del cine de Hollywood y un Michael Keaton que disfruta parodiando el esquematismo de la figura del antagonista habitual de este tipo de productos.

Haciendo un astuto uso de la sobriedad que puede ser quizá confundido erróneamente con frialdad o mirada distanciada del director respecto a aquello que nos cuenta, Dumbo está bien construida sobre un guión eficaz y equilibrado defendido por sus actores y sobre una propuesta de resolución visual que encaja con el estilo del cine de Burton. Cuenta aquí el director con un reparto de colaboradores que son viejos conocidos de los aficionados a su filmografía y se ajustan como un guante al diseño de adaptación de personajes y situaciones que ha organizado Burton para sacar adelante con solidez y buen ritmo esta versión de la película original de dibujos animados. Dumbo tiene su primer acierto precisamente en potenciar los personajes humanos y sus conflictos sobre el animalillo que le da título a la película. De ese modo evita darnos más de lo mismo, repetir lo que ya conocemos en exceso, utilizando el largometraje precedente simplemente a modo de guía para imponer su propia visión de la trama.

Tráiler de Dumbo de Tim Burton con Eva Green y Colin Farrell

De la mano de Tim Burton llega Dumbo con la participación de Colin Farrell, Michael Keaton, Danny DeVito, Eva Green, Finley Hobbins y Nico Parker

La nueva recreación de la película DUMBO dirigida por Tim Burton cuenta con Colin Farrel como Holt Farrier quien con ayuda de sus hijos Milly (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins) se dedican a cuidar a un elefante recién nacido cuyas orejas gigantes le hacer ser el hazmerreír en un Circo que no pasa por su mejor momento. La familia circense de Holt incluye además a la señorita Atlantis (Sharon Rooney), Rongo (DeObia Oparei), Pramesh Singh (Roshan Seth) y su sobrino (Ragevan Vasan), La grandiosa Catherine (Zenaida Alcalde) y el magnífico Iván (Miguel Muñoz). Max Medici (Danny DeVito) dueño del circo, se decepciona al saber sobre las enormes orejas del pequeño paquidermo hasta que descubre que es capaz de volar, llevando al circo de regreso a la prosperidad.

Historia sentimental perfecta para San Valentín. Como ha indicado más de una vez mi compañero y amigo Miguel Juan Payán en nuestros debates semanales, soy un poquito moñas. Me gusta Frank Capra. Me gusta el cine emotivo, positivo y lleno de luz. De cuando en cuando y sin apabullar tampoco. Soy moñas pero hasta cierto punto. No quiere eso decir que Cuento de Invierno sea una de mis películas favoritas ni mucho menos, pero sí que comprendo perfectamente a quién va dirigida y los motivos. Es San Valentín. Y entre Cuento de Invierno y la última adaptación de una novela de Nicolas Sparks, me quedo con la película de Akiva Goldsman sin dudarlo. Si tienen problemas, imaginen que son dos estrellas y media. Es decir, una película correcta.

Porque quien vaya a ver Cuento de Invierno y la encuentra blanda o edulcorada es que se ha confundido de sala y no ha visto ni siquiera el póster de la película, por no decir el tráiler. Quien entra a ver Cuento de Invierno sabe que se enfrenta a una historia de amor condenado (al menos durante la mayor parte del metraje), con un reparto muy sólido y un aire a caballo entre película de Capra, sobre todo Qué Bello es Vivir y su parte sobrenatural, y Titanic, de la que hereda imágenes y conceptos. Es decir, que sabemos a lo que venimos o nos llevamos un chasco de padre y muy señor mío. Quien busque una historia romántica, con personajes místicos, con mucha magia y mucho aire de cuento. Vamos que si fuesen dibujos animados y la hubiese hecho Disney aplaudiríamos hasta rabiar.

Pero es una película con actores de carne y hueso, con imágenes muy bellas, con un reparto encabezado por Colin Farrell y Jessica Brown Findlay, actriz bien conocida para los seguidores de Downton Abbey. Y secundados por nombres como Jennifer Connelly, Eva Marie Saint, Kevin Durand, William Hurt, Graham Greene, Scott Grimes, Kevin Corrigan o Matt Bomer, sin olvidarnos de un cameo sensacional que hará las delicias de la audiencia y que muchos ya se han encargado de reventar. Y, por supuesto, el villano, un Russell Crowe tan implacable como peculiar, que se come a cualquiera que le ponen delante. A veces literalmente. Y como a mí Farrell sí que me parece un gran actor y la historia está muy bien contada (los efectos especiales no sólo pueden utilizarse para destruir cosas…), pues esta pequeña historia romántica sobre milagros y redenciones, sobre la eterna lucha entre el bien y el mal, no sólo no me ha molestado sino que la defiendo. Porque sé que a los fans de este tipo de cine les va a gustar, y mucho.

Sí, el guión tiene fallos, hace aguas a veces y tiene altibajos en su ritmo. Muchas cosas no terminan de estar explicadas y otros aspectos como las edades (¿Farrell haciéndose pasar por un joven de 21?¿Según los cálculos el personaje de Eva Marie Saint que tiene, más de 100 años?), y nunca será un clásico, pero tampoco lo pretende. Quien quiera ir al cine en pareja o tenga el corazón blandito y le apetezca una historia de magia para soñar, acertará con la película. Como su propio nombre indica, es un cuento, no una de Peckinpah.

Jesús Usero

©accioncine

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

Jesús Usero

Crítica de la película Desafío Total

Total Recall. Muy buena. Dos horas de persecución trepidante en un futuro que mezcla elementos de Blade Runner, Minority Report y Star Wars.

La nueva versión de Desafío total ha sido una de las sorpresas más gratas que me ha dado el cine este año. La noche antes de asistir al pase de prensa volví a ver la versión protagonizada por Arnold Schwarzenegger y dirigida por Paul Verhoeven, en la que según explican los títulos de crédito finales se basa esta revisión o remake. Ambas tienen el mismo punto de partida, el relato de Phillip K. Dick, pero lo han abordado de manera radicalmente distinta. Las dos películas me parecen igualmente válidas, cada una en su época. Lo que ocurre es que a primera vista la versión Wiseman puede parecer más madura, más seria y sólida en su planteamiento argumental, construcción de personajes y situaciones y diálogos, aunque no lo es tanto porque carece de la segunda lectura más morbosa presente en la versión Verhoeven que explicaré más adelante al hablar de los personajes femeninos.

En todo caso, la nueva versión gana puntos en verosimilitud despejando de la fórmula argumental a Marte y manteniéndose pegada a la Tierra. Plantea así una fábula más interesante y menos fantástica, sin elemento extraterrestre. Es más curiosa desde el punto de vista geopolítico con ese frágil equilibrio entre la Unión Federal Británica y la Colonia que admite todo tipo de interpretaciones pero esencialmente vuelve a poner en la pantalla el duelo Europa-Estados Unidos trasladándolo a un hipotético futuro. Tiene además algunas características que la hacen más atractiva como hipótesis futurista, metiéndonos de lleno en la ciencia ficción prospectiva. Es en ese sentido de construcción de un mundo futuro mucho más rica y verosímil como creación de ciencia ficción que la versión Verhoeven, con elementos tan atractivos como la Catarata, la Policía Federal Sintética, etcétera.

Visualmente está construida como una pieza a medio camino entre los paisajes urbanos de Blade Runner de Ridley Scott y Minority Report de Steven Spielberg, con un guiño paisajístico a Asesinos cibernéticos (Screamers), la adaptación de otro relato de Phillip K. Dick dirigida por Christian Duguay en 1996, y una pincelada muy hábil de homenaje a la trilogía más reciente de Star Wars.

En sus primeros minutos y en todo lo referido a la Colonia, el paisaje es claramente tributario de Blade Runner. Pero a mitad de película, en todo lo referido a la Unión Federal Británica, el paisaje es heredero de Minority Report. La llamada Zona Prohibida es un guiño a los paisajes agrestes y tóxicos de la adaptación del relato Segunda variedad que fue Asesinos cibernéticos. Y el despliegue de la Policía Federal Sintética es un guiño muy claro a Star Wars y sus ejércitos de clones. Las referencias a la versión Verhoeven se quedan en pinceladas de complicidad con el espectador, como la prostituta de tres tetas o el disfraz de la señora gorda en el paso por el control de aduanas.

Vista así, la nueva versión de Total Recall es una celebración de la ciencia ficción que no rechaza las influencias de sus antecedentes más ilustres o comerciales, pero consigue desarrollarse plenamente según sus propios planteamientos.

La ciencia ficción con androides taxistas, cabezas explosivas, mutantes y prostitutas de tres tetas por la que se paseó Arnold Schwarzenegger en la versión Verhoeven era en su superficie una especie de parque de atracciones, una feria pintada con acuarelas de brillantes colores.

La ciencia ficción que nos propone esta nueva versión protagonizada por Colin Farrell es aparentemente más sobria, más madura, si bien no deja de ser una celebración del género.

Las diferencias entre ambas parten de la personalidad y objetivos de sus directores. Verhoeven quería distanciarse lo más posible de Blade Runner para imponer su propio estilo como realizador frente a la obra maestra de Ridley Scott. De hecho, Verhoeven afirmó después de rodar Desafío total que su versión de las fantasías paranoides de Phillip K. Dick era más optimista que la de Scott, a la que calificó de “sórdida y deprimente”. Su versión de Desafío total era más cercana al gran guiñol y el teatro de lo grotesco, en coherencia con el resto de su filmografía.

Por el contrario a Len Wiseman no le importa rendir tributo a sus precedentes e incluso busca insistentemente mezclarse con ellos, como si quisiera que su visión de Total Recall fuera una pieza intermedia entre las dos adaptaciones de las obras de Phillip K. Dick dirigidas por Ridley Scott y Steven Spielberg.

Por otro lado en mi opinión una de las mejores aportaciones de la versión Verhoeven era sin duda el personaje interpretado por Sharon Stone, que con este trabajo fue, junto con Sigourney Weaver en Alien y Aliens el regreso y Linda Hamilton en Terminator 2, pionera en dar una visión más equilibrada, activa e independiente de las féminas en el cine de acción. Parecía difícil que la versión Wiseman pudiera hacer honor a ese antecedente, pero me atrevo a decir que la manera de presentar el personaje de Lori interpretado ahora por Kate Beckinsale está a la altura de su precedente y en algunos aspectos incluso lo mejora.

Otra cosa diferente es lo que ocurre con el personaje de Melina interpretado por Jessica Biel, en mi opinión algo más endeble que el que encarnó Rachel Ticotin en la versión anterior.

El guión y la construcción argumental de esta segunda versión parece sacar más partido a los personajes femeninos, aunque el recurso de la conversión del mal al bien del personaje por motivos sentimentales que se plantea en una frase de diálogo me parece más falsa y endeble que en la película anterior. A pesar del detalle de la bala y las manos, muy emotivo, pero sensiblero. En la versión Verhoeven, más machista, más venérea y menos romántica, el enganche erótico del protagonista con Melina era más tórrido y morboso, más carnal, más creíble. Eso da lugar a algo curioso: paradójicamente en su exterior la versión Verhoeven es más infantiloide, pero en su fondo y sugerencia es más siniestra y oscura, invoca pulsiones más profundas del subconsciente relacionadas con las fantasías eróticas que están sin embargo desterradas del planteamiento argumental de esta nueva versión de Len Wiseman.

Pero aquí han sacado más jugo al personaje de Lori, que tiene más rasgos de humor. Suprimiendo el personaje del perseguidor masculino y el triángulo formado por éste, el protagonista y la falsa esposa, el guión opta por la sencillez, unificando la figura del perseguidor en un solo personaje, el de la “esposa”, con más pinceladas de humor que en la versión de Verhoeven y más protagonismo. El protagonista masculino queda así entre las dos féminas guerreras pero sin ese trasfondo más erótico de la versión Verhoeven. Ellas son más compañeras de aventuras que de cama, polos opuestos representativos de los dos entornos urbanos entre los que se desarrolla la aventura, la Unión Federal Británica y la Colonia que contribuyen a dar una visión de la trama más juvenil y menos perversa que la de Verhoeven, donde el usuario del programa de recuerdos a la carta puede incluso elegir el tipo de mujer con la que desea compartir la aventura.

Ese paso de lo exteriormente más festivo y verbenero pero internamente más morboso y sexual que tenía la versión Verhoeven a lo más inocente, inofensivo y juvenil de la versión Wiseman hace que ésta última se decante por constituirse eminentemente como una película de acción constante, donde el encadenamiento de secuencias de carrera y persecución no impide que la intriga de características paranoides tenga un lugar reservado como hilo conductor de la trama, pero sin visitar los lados más oscuros de la misma. De ese modo, también pierde fuerza esa ambigüedad en la situación del protagonista. La versión Verhoeven, más onírica, prefiere dejar menos claro si realmente está viviendo una realidad o una ficción inducida por el programa de Memory Call, mientras que la versión Wiseman prefiere mostrarnos todo como si fuera la realidad del protagonista, especialmente a partir del momento en que se produce la entrada del amigo que intenta convencerlo para que renuncie al sueño.

De ahí la paradoja que mencionaba. La versión Verhoeven puede parecer más infantiloide y sencilla en sus diálogos y situaciones y resulta menos creíble, pero en realidad es una fantasía para adultos. La versión Wiseman es más una fantasía para adolescentes, en la que un tipo normal y corriente ve cómo dos féminas muy atractivas luchan por él y acaba convertido realmente en héroe. Pero cuando termina la versión de Verhoeven no tenemos nada claro si el pobre tipo, obrero de la construcción, no se lo habrá inventado todo y habrá acabado lobotomizado.

Conclusión: no hay que fiarse de las primeras impresiones, un mensaje que le habría encantado a Phillip K. Dick.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

Crítica de la película Fight Night (Noche de miedo)

Una nueva versión del original totalmente prescindible, actualización sin la poca gracia que tenía el original rodado en 1985 por Tom Holland y que para ser sincero tampoco me pareció tan interesante o apreciable como al público más joven de aquella época, que apoyó la película en la cartelera con empeño suficiente como para conseguir que se rodara una segunda parte, Noche de miedo II, en 1988.

En su momento la versión original de Noche de miedo no me interesaba porque las comparaciones son siempre odiosas, pero inevitables, y en la frontera con la década de los setenta incluso la televisión había sido capaz de rodar una serie de tema vampírico inspirada en una novela de Stephen King que manejaba claves similares pero me parecía más inquietante, El misterio de Salem´s Lot (1979), estrenada en los cines españoles en una versión recortada como largometraje con el peregrino y oportunista título de Phantasma II, aunque no tenía nada que ver con la película Phantasma, de Don Coscarelli, que había hecho furor en la taquilla suscitando el intento de rebañar el cazo por parte de la distribuidora disfrazando esa otra producción como secuela. Además, metidos ya de lleno en la década de los ochenta, el cine propuso una película más siniestra sobre el asunto que dejaba convertida Noche de miedo en un juego de niños. Me refiero a Los viajeros de la noche, dirigida por Kathryn Bigelow en 1987, el mismo año que llegó a la cartelera otra fantasía adolescente con tema vampírico que me parecía también más jugosa, Jóvenes ocultos, dirigida por Joel Schumacher (antes de prostituir la saga de Batman). Frente a estas dos, Noche de miedo era la versión del asunto al estilo Los Goonies, aunque tenía algunos momentos particularmente siniestros, como la transformación del amiguete que en la nueva versión han desaparecido.

Así que lo primero que me pregunté cuando me enteré de este remake fue ¿para qué, si las otras dos películas originales tampoco eran nada del otro mundo? Después de ver ésta he dado en contestarme que al menos ha hecho buenas a aquellas, sin aportar nada nuevo a las mismas, excepto algunos efectismos para aprovechar el 3D.

Lo segundo que me pregunté: ¿por qué Colin Farrell para el papel del vampiro con el que Chris Sarandon se apañó mucho mejor en el original? Farrell muerde manzanas como si le fuera el alma en ello y pone cara de perverso, pero lo que le sale es una caricatura de malo de opereta. No me lo creo en ninguno de sus momentos de villano “malote”. Dado que soy heterosapiens, tampoco me pone nada. Desconozco por ello la impresión que pueda causar en las féminas o en los espectadores gays, pero por las reacciones del personal femenino que ha visto conmigo la película sospecho que lo de ejercer de “símbolo sexual” no es suficiente para convencerlas tampoco a ellas/os, por mucho que a la hora de mover publicitariamente la película los responsables de su explotación en España hayan tirado por el mismo camino de Jennifer´s Body, que explotaba el gancho de Megan Fox. La diferencia es que aquella película, además de a Megan Fox, tenía unas cuantas cosas curiosas y un juego con las claves del terror tocado por la sátira de las cuales Noche de miedo carece, por mucho que se empeñen en decirnos que Colin Farrell “las mata callando”.  Dicho sea de paso, viendo a Farrell con los colmillos me he acordado de Brad Pitt o Tom Cruise en Entrevista con el vampiro, y francamente, aunque es otro registro, no hay color.

Poco puede hacer la solvencia de Anton Yelchin para equilibrar el error de reparto de Farrell, y como a Toni Collette tampoco le dan mucha bola y la desperdician y David Tennant se incorpora tarde al asunto, no quedan muchas salidas para que la película funcione. En su primera parte es previsible y moderadamente aburrida. Luego llega Tennant, el mejor Doctor Who de fechas recientes, pero su papel es de corte secundario. Claro, cuando encima lee uno que el asunto está clasificado como comedia y repara en que no se ha reído nada, queda perplejo.

Llegados a este punto, me pasa lo mismo que con la versión original, que sale perdiendo en todas las comparaciones porque se estrena en una época en que se han estrenado cosas más curiosas sobre el tema vampírico como Daybreakers o El sicario de Dios, sin alzar mucho el listón. Si queremos poner el listón más alto, tenemos Stake Land, una joya. Junto a todas ellas, Noche de miedo no consigue el aprobado ni como entretenimiento.

Al final la fantasía juvenil de perder a la novieta maciza en manos de competidores más experimentados o simplemente más sinvergüenzas, una especie de terror adolescente que por la cantidad de películas que se han rodado en torno a este tema en Estados Unidos debe ser una de las pesadillas recurrentes de la chavalería de allí en relación al sexo (la escena del ósculo-mordida en medio de la discoteca es especialmente significativa), se queda algo caduca, porque el tiempo no pasa en balde, y los ochenta están ya demasiado lejos para que se pueda repetir casi la misma fórmula paso por paso y pensar que va a funcionar en nuestros tiempos, incluso si ese miedo a hacer el panoli y dejar que te limpien al ligue sigue anidando en los recovecos más oscuros de los complejos adolescentes. Y lo peor es que en esta nueva versión no veo el sentido del humor por ningún sitio (como no sea en la caricatura de Peter Vincent que hace Tennant, destrozando por otra parte el entrañable personaje creado en el original por Roddy McDowall, que era un homenaje a los grandes caballeros del cine de terror, como Boris Karloff o Vincent Price).

A modo de pista final, una frase del propio Peter Vincent(Tennant) que habla por sí misma de lo poco que se han currado el guión y el diálogo: “los vampiros no piensan con claridad cuando se están quemando”. ¡Nos ha jodido mayo con sus flores! Ni los vampiros, ni mi vecina, ni el fontanero, ni el perro de mi vecina, ni el sexador de pollos, ni las cucarachas, ni la madre que parió al fantasma de la ópera piensan bien cuando se están quemando vivos…

Total, muy flojilla y un flaco favor para la carrera de Farrell.

Miguel Juan Payán

Página 1 de 2

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

Contacto

 
91 486 20 80
Fax: 91 643 75 55
 
© NOREA Y ALOMAN EDICIONES, S.L.
c/ La Higuera, 2 - 2ºB
28922 Alcorcón (Madrid) NIF: B85355915
 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En caso de duda para pedidos, suscripciones, preguntas al Correo del lector o cualquier otra consulta escríbenos por WhatsApp