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AccionCine - Tu revista de cine y series - Mostrando artículos por etiqueta: Saga

[Video] Debate saga PREDATOR por Miguel Juan Payán y Jesús Usero</p>
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[Video] Debate SAGA MISION IMPOSIBLE por Miguel Juan Payán y Jesús Usero</p>
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Crítica de la película Mentes poderosas

Entretenido relevo de la saga de El corredor del laberinto con superpoderes.

Todo parece indicar que esta película es el comienzo de una franquicia llamada a sustituir, en la oferta de productos de ocio audiovisual de Fox, a la saga de El corredor del laberinto, con la que tiene muchos puntos de contacto argumentales en propuesta de conflicto y personajes. Pero ya que estaban metidos en el lío, los responsables de este proyecto, adaptado de la novela de Alexandra Bracken, incorporan al mismo el tema de los superpoderes y revisten todo el asunto, siguiendo la pista del material original, de una especie de mensaje de integración racial y liberación con fémina empoderada como protagonista.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es difícil entender que estamos, ya desde el origen literario de la trama, ante una especie de traje fabricado en serie, eficaz para lo que ha sido fabricado, pero fruto de un proceso de creación cuidadosamente pautado por una fórmula que replica cuidadosamente los elementos presentes en otros productos anteriores de esa misma “especie” o “familia”, con poca posibilidad para la sorpresa.

Hay un factor de serialización en la fórmula que impide que pueda haber una sorpresa real en el espectador, y se observa una inevitable inclinación hacia lo previsible y la réplica de esquemas. Nada de ello impide que todo el asunto resulte eficaz como entretenimiento, aunque nos encontramos con más de lo mismo que hemos estado viendo en las sagas de Los juegos del hambre, Divergente, Percy Jackson, El corredor del laberinto, La quinta ola y alguna otra producción de ese mismo tipo. Naturalmente con diferencias en cuanto a resultados, porque está más cerca de La quinta ola que de Juegos del hambre o El corredor del laberinto, de las que está lejos en cuanto a espectáculo. La publicidad intenta vincular la película a otras propuestas que, independientemente de los trabajos anteriores de sus artífices, le pillan bastante más lejos, como la serie Stranger Things y La llegada. Es una lástima que realmente no esté más cerca de estas dos, sobre todo de la primera, que habría podido encajar bien en un planteamiento de alternativa a la fórmula de jóvenes adolescentes buscando su propia identidad en un mundo en el que se sienten traicionados por los adultos, tema recurrente en todas las sagas que he citado anteriormente. De haber tirado por el camino de Stranger Things, y considerando el cruce argumental con superpoderes el asunto podría haber tenido mayor interés acercándose al territorio de Chronicle, Josh Trank, pero en lugar de arriesgar por ese camino los responsables del proyecto han decidido ir a lo seguro, y al hacerlo creo que han cometido un error, porque la fórmula de Juegos del hambre y sus emuladoras está bastante sobrexplotada y la propuesta está bastante agotada. Es lástima que no hayan preferido jugar la baza de darle otra vuelta, al cine de superhéroes franquiciados desde fuera de las franquicias, aunque por lo demás cualquiera que haya leído tres cómics de X-Men o Nuevos mutantes sabe perfectamente que en lo esencial Mentes poderosas no es precisamente original o innovadora. Según veía la película pasaba ante mis ojos la oportunidad perdida de haber fabricado un híbrido con elementos de Cuenta conmigo y Stranger Things cruzados con superpoderes y arriesgando algo más estilo Chronicle, todo ello teniendo como referencia una aplicación de la fórmula de niños y adolescentes en una pesadilla de adultos que tan bien tratara Mark Twain en Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn… pero supongo que eso ya va a ser mucho pedir para los tiempos de reciclaje sistemático de propuestas que vive el cine estadounidense actualmente, así que toca conformarse con un moderado nivel de entretenimiento y repetición de la fórmula. El caso es que incluso en la repetición de la fórmula tiene algunos puntos flacos, como la falta de aprovechamiento de personajes como los del presidente interpretado por Bradley Whitford y la cazadora de recompensas Lady Jane interpretada por Gwendoline Christie. Dicho sea de paso es en esos personajes donde está lo verdaderamente interesante de la historia, pero incomprensiblemente son poco más que cameos para adornar una trama que en su primer y segundo acto, aun siendo presa de la repetición y la fórmula, sale adelante como historia de viaje y aventuras juveniles pero en su ecuador se convierte en una atropellada carrera hacia un desenlace en el que revela torpemente su verdadera naturaleza como historia de amor que se come casi todo lo demás, en una propuesta argumental que desde los libros posee elementos para resultar más entretenida y trepidante en su paso al cine.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Mision Imposible: Fallout

La mejor de las misiones imposibles de la 3 en adelante y muy cerca de la 1. Cruise se supera.

La sexta entrega de la franquicia de Misión imposible no da muestra alguna de agotamiento de la saga. Todo lo contrario. Completa el proceso de reinvención de la misma que se inició con la entrada en la franquicia de J.J. Abrams y pienso que de algún modo cierra un segundo ciclo tras el comienzo de cine más clásico de la primera película dirigida por Brian De Palma y el fallido resbalón de la segunda entrega, sin duda la peor de toda la saga. Esta película es la culminación de muchas claves que empezaron a manejar los artífices de la franquicia desde la tercera película y lo hace con una capacidad de autoparodia, un humor y un desarrollo de personajes en uno de los mejores guiones de toda la serie que consigue batir sin problemas a la última entrega de James Bond, Espectra, por poner un ejemplo de producto similar en el cine de evasión y enretenimiento.

Por otra parte, en lo que se refiere precisamente a cine de evasión y entretenimiento, lo que nos ofrece esta nueva Misión imposible es precisamente la propuesta más apetecible del cine de blockbuster para el verano. Es la mejor entre los estrenos que han llegado a nuestras pantallas en las últimas semanas y además va a situarse sin problemas como una de las mejores películas de este año, una de las más eficaces en su banda de explotación del cine como herramienta de evasión y entretenimiento. Pero además es muy sólida como película. Aprovecha las claves de sus predecesoras pero funciona perfectamente en solitario sin necesidad de ver el resto, cosa de la que no pueden presumir la mayoría de las franquicias de nuestros días.

El guión de Fallout hace dos cosas interesantes. La primera es poner al personaje de Tom Cruise en una nueva posición más interesante. A ver, el hombre siempre ha sido un pupas, resolutivo y eficaz, pero siempre luchando en primer lugar contra la incompetencia de sus jefes, lo que le otorgaba cierto tono de clásico y trágico perdedor. En la fase iniciada por J.J. Abrams empezó a cultivarse una segunda personalidad para este personaje de antihéroe que ha ido fructificando en varias entregas y alcanza su forma más completa en ésta última. Encontramos así a un Ethan Hunt que ajusta cuentas con sus fantasmas del pasado pero al mismo tiempo es capaz de incorporar claves de humor como el propio guión, que parodia, homenajea y al mismo tiempo bromea con las claves de la serie –el tema de las máscaras, por ejemplo-, sin renunciar a la solidez de los personajes, tanto el principal como los secundarios que le rodean y están mejor desarrollados y utilizados que nunca. Me atrevo a decir que, sin perder su propia personalidad, aquí Ethan Hunt me ha recordado más que nunca el tono y estilo de antihéroe trepidante que caracterizara los mejores momentos del Indiana Jones de Spielberg y Harrison Ford, un tipo que se pasa la película improvisando y con un diálogo y personajes y actitudes que en más de una ocasión arrancaron sonrisas y carcajadas a los espectadores incluso en el pase de prensa.

Divertida, trepidante, con un ritmo que hace que llegues a las dos horas y pico de metraje pensando que sólo has estado una hora en el cine esta es sin duda la mejor y más completa propuesta de la saga. Además Tom Cruise se supera, está en su salsa y consigue meterse al público en el bolsillo desde el prólogo. La secuencia en la que se lesionó es buena prueba de la dedicación que tiene a su trabajo y ver cómo completa su plano tras hacerse polvo la pierna como si no ocurriera nada es un ejemplo a seguir para todo actor. No hay truco: él se sigue jugando el físico en sus secuencias de riesgo, y está en una forma física propia de un atleta de alta competición, más que de un actor. Es grato ver eso en una pantalla tratándose de una estrella del cine de acción.

Pero dejando al margen el despliegue del protagonista hay otros factores en el reparto a tener en cuenta. El primero es lo bien que encaja en el conjunto la entrada de Henry Cavill. Parece que hubiera estado en la saga desde la primera entrega, y compone una pareja de acción con Cruise con buena química. Además los personajes de Ving Rhames y Simon Pegg reciben el homenaje y mérito que merecen y tienen un buen puñado de momentos de protagonismo propio para lucirse. Sin poner en cuestión el protagonismo de Cruise, podríamos decir que esta es la entrega más coral de toda la saga. Dicho sea de paso, es también una de las que mejor maneja la parte femenina de la misma, con cuatro mujeres dominando parcelas clave de la trama de manera nutritiva para todo el conjunto. Por cierto, si alguien se está preguntando si se echa de menos a Jeremy Renner, tengo que contestar que no. De hecho casi es mejor para el actor y para el equilibrio de fuerzas y protagonismos del reparto de esta entrega que no esté. Renner merece tener más papel del que ha tenido en las entregas anteriores, pero para ello tenemos un problema, y es que no hay metraje para desarrollar ese protagonismo. Para tenerle a un nivel de no desarrollo de su personaje, con participación meramente cosmética, es preferible que no esté presente. Y Alec Baldwin, que tiene poco papel, está perfecto dando un toque de estilo que completa y mejora el de todos sus antecedentes en ese mismo rol de jefe del departamento de misiones imposibles. Finalmente, en cuanto a las secuencias de acción, está tan bien servida como las entregas anteriores.

Miguel Juan Payán

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©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Si hay una saga que ha resucitado el fenómeno fans y le ha dado nuevas alas, ésta es sin duda la saga Crepúsculo, que nos presenta ahora su tercera entrega, Eclipse, la cuál va a llenar las salas de cine de forma espectacular en estos días, insuflando a la taquilla con una nueva vida que le hace tanta falta como el comer. Podrá gustar más o menos, pero esta serie de películas y, en menor medida, los libros en los que se basa, arrastran a millones de seguidores, sobre todo adolescentes, y se han convertido no sólo en fenómeno social, sino también en referente (ahí tenemos la serie de televisión Crónicas Vampíricas sin ir más lejos).

Quien me conozca un poco a lo mejor se asusta al verme ser tan benevolente con una película que los críticos seguramente despedazarán sin misericordia y que muchos aficionados al cine odiarán, no sin motivos, por sus dos entregas anteriores. Pero creo que es imprescindible, como con casi cualquier película, situarnos en el contexto antes de juzgar Eclipse, que no sólo es la tercera entrega de una saga cuya continuidad es imprescindible (no son secuelas, son capítulos de una misma historia), además es un tipo de película para un público muy específico y muy determinado.

Eclipse no pretende contentar a todo el mundo, como no lo pretendía Crepúsculo ni Luna Nueva, sólo intenta contentar y emocionar a sus seguidores, si acaso ampliar el rango de los mismos e incluir a más personas que se vuelvan locos por la saga. Pero, lo mismo que una comedia romántica, no es una película destinada a ser disfrutada por todo el mundo, sino por aquellos que disfrutan del género, o, en este caso, del fenómeno.

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En ese rango de operaciones, Eclipse cumple con de sobra y además incluye varias ideas, intenciones y secuencias que le dan una envergadura mayor, más adulta incluso. O por lo menos bastante más sombría. Y la película sale reforzada con respecto a las anteriores en todos los sentidos.

Esta declaración de intenciones se nota desde los primeros compases de la película, con una escena inicial que se decanta por el terror y lo inquietante, en una noche lluviosa en Seattle perfectamente fotografiada por el gran Javier Aguirresarobe, uno de nuestros valores internacionales. Es un inicio prometedor que deja claro que Eclipse pretende cambiar un poco el esquema presentado anteriormente en la saga.

Un poco, tampoco vayamos a pasarnos. Pero sí es cierto que muchas de las ideas planteadas anteriormente salen reforzadas en esta película. La trama de misterio se mantiene bien por sí sola, sin aderezos. Va creando una intriga entorno al grupo de neófitos que no se sabe muy bien para qué han sido creados ni por quién, hasta llegar al tercer acto de la cinta (aunque se intuye perfectamente). La aparición de los Vuituris con Dakota Fanning (que en un gesto tiene más de actriz que todo el reparto junto) como una sombra silenciosa, manipuladora y terriblemente peligrosa, algo que se podía haber mejorado con incluso más tiempo de pantalla para estos villanos. La presencia de Victoria siempre es interesante, más aún con el cambio de actriz a Bryce Dallas Howard. Todo ello ayuda a que la tensión vaya creciendo hasta los últimos compases de la película, de una forma interesante, sin llegar a aburrir. Y, sobre todo, restándole tiempo a la protagonista para ponerse a dar berridos...

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Mucho menos tiempo de Bella haciendo de Bella (hasta Stewart parece menos pavisosa...), suspirando por Edward. Mucho más tiempo de Taylor Lautner siendo socarrón y metiendo cizaña. Menos tiempo de Robert Pattison suspirando por su condición de vampiro torturado... Todo ello da lugar a una película menos empalagosa y más entretenida. Hasta dos personajes completamente olvidables y olvidados como Jasper y Rosalie, tienen su momento de gloria cuando relatan su pasado y entendemos por qué hacen ciertas cosas. De hecho el personaje de Jasper se gana muchas simpatías y uno llega a pensar que ése tenía que haber sido el protagonista de la película.

Hasta el sentido del humor parece haber mejorado (Edward comentado la ausencia de camiseta de Jacob, Jacob con el intraducible juego de palabras sobre que es más cálido/está más bueno que Edward, Bella harta de meterse en las discusiones de los otros dos...). A veces parece incluso que los personajes fuesen conscientes de todo lo que se ha generado en torno a ellos y se riesen a gusto de los defectos o virtudes que les acompañan. Y todo ello para llevarnos a una batalla final que es de los más entretenida y tiene su duración justa. Con dos campos de batalla alternos y bastante acción. Media hora final plagada de lobos y vampiros sacudiéndose de lo lindo que a cualquiera, fan o no de la saga, le gustará, si elimina sus prejuicios.

La película no es ni mucho menos perfecta. La presencia del antaño interesantísimo director David Slade no se nota en la pantalla, la puesta en escena sigue siendo pobre, hay momentos en los que los efectos especiales cantan La Traviatta, y hay escenas que son de un terrible que provocan la carcajada general (ojo a la escena de sexo nunca consumado). El tufillo moral sigue presente en la historia, como un lastre insuperable. Nunca llegarán a ser grandes películas con esos mimbres, me temo.

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Pero Eclipse parece conocer sus limitaciones y trata de bordear esas aguas lo antes posible, sin detenerse demasiado en los diálogos edulcorados, intentando silenciar la música ñoña, dándole más cancha a la acción y el misterio (ojo al homenaje/plagio descarado de El Retorno del Jedi en la persecución de Victoria en el bosque), intentando ampliar su público sin perder las señas de identidad que la han convertido en un fenómeno de masas. Puede que los fans más letales echen de menos tanto pasteleo. Pero el resto del público agradecerá y hasta disfrutará Eclipse. Lo malo es que hayan necesitado dos películas para llegar hasta aquí.


Eso sí, en la próxima que los responsables no se olviden de darle más tiempo de pantalla a Dakota Fanning, por favor.

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