Midsommar ★★★

Julio 19, 2019

Crítica de la película Midsommar

Agridulce regreso de Ari Aster detrás de las cámaras.

Y sé lo que muchos van a decir y he visto lo que opinaban muchos en Estados Unidos, miembros todos de la respetable crítica profesional, que en gran medida han alabado la segunda película como director de Aster, y siento decir que no puedo hacerlo como ellos. Estamos ante una buena película, por supuesto, pero ni está al nivel de Hereditary ni viene a revolucionar nada. Es una mezcla entre las obsesiones de su director con El Hombre de Mimbre y La bruja, pero no llega tampoco al nivel de ninguna de esas películas. Es buena pero es una oportunidad fallida que mezcla momentos de una enorme brillantez con otros que son realmente desesperantes, en los que el director se cree más listo que el espectador y se dedica a regodearse en ello. Aunque realmente no es más listo.

Midsommar es la historia de un grupo de amigos que se traslada a una pequeña población sueca, de donde es uno de ellos, a disfrutar de un peculiar festival de verano, en ese momento en el que apenas existe la noche y hay luz solar durante todo el día. Lo que parecen unas vacaciones más que interesantes, acaban convirtiéndose en un viaje lleno de peligro y misterio cuando descubran que la población es parte de un culto pagano con  unas intenciones oscuras (o no) y donde las miserias de cada uno de los miembros del grupo empiezan a salir a la luz. Una historia interesante que, de inicio, tiene uno de sus primeros pecados, su duración excesiva de casi dos horas y media, completamente innecesaria.