Crítica de la película Un amigo extraordinario

Una de las más interesantes (y más manipuladoras) películas del año.

      Trabajo de calidad, y muy curioso en su planteamiento, para un Tom Hanks que encuentra no tanto un papel a su medida como un proyecto y personaje que forzosamente necesitan precisamente de este actor para poder salir adelante con la solvencia con la que se desarrolla Un amigo extraordinario.

      Ya desde el primer momento exige esta película al espectador que se someta a la posibilidad de jugar con la idea de la película que dirigirse a los adultos como si fueran niños. Lo que da lugar a unos momentos que inquietud o desubicación iniciales perfectamente pensados y orquestados para poner al público en una situación de vulnerabilidad similar a la que va a sufrir el co-protagonista de la historia, interpretado por Matthew Rhys.