Crítica de la película Richard Jewell

Una de las mejores películas de Clint Eastwood en los últimos años.

Mejor que 15:17 Tren a Paris, este largometraje no supera a El francotirador, pero se sitúa entre las mejores realizaciones del director en los últimos años, desde que comenzara su ciclo sobre el heroísmo, al que esta película pertenece claramente junto con las dos citadas y Sully. Los héroes y su gestación, así como las consecuencias del encumbramiento al pedestal de lo heroico han sido tema de la filmografía de Eastwood desde siempre, pero adquieren mayor protagonismo temático en la misma desde que iniciara el ciclo con Las banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima. Y entre las películas citadas, tocadas todas ellas por un poso de amargura que acosa a sus personajes a lo largo de todo el viaje heroico que traza para ellos Eastwood, pienso que Richard Jewell es como un punto final, o al menos la vuelta de tuerca más amarga del asunto heroico. En ella además Eastwood se muestra más duro que nunca con la facilidad que tiene la sociedad estadounidense para encumbrar y derribar a velocidad de vértigo a sus héroes.

Crítica de la película La maldición (The Grudge)

Interesante apuesta de terror que intenta escapar del encorsetamiento del género.

Una película que quiere ser diferente dentro del género, pero que debe además complacer al espectador del cine de terror mainstream, el que llena salas comerciales. No se trata de un proyecto independiente y de nicho como Hereditary o La Bruja. Se trata de una cinta para llenar salas de cine, que forma parte del universo The Grudge, que con el nombre en español de El Grito, llenó los cines en 2004 y 2006, y luego pasó al mercado de video con una tercera entrega. Todo ello tomando de base las películas japonesas de Takashi Shimizu, quien también dirigió las dos primeras entregas americanas. Ahora el encargado de retomar la saga, que sigue estando producida por Robert Tapert y Sam Raimi, es Nicolas Pesce…

Pesce es un director y guionista no muy conocido, pero con The Eyes of my Mother y Piercing, sus dos anteriores películas, demostró que tenía mucho que ofrecer al cine de terror actual. Suya es la idea de no hacer un reboot, ni un remake, ni una secuela de El Grito, sino una película que sucede al mismo tiempo que las de 2004 y 2006, con hechos que tienen su eco en aquellas películas y viceversa. Pero en esta ocasión trasladando la historia a Norteamérica, dándole a la maldición de Kayako, la capacidad de viajar de un país a otro, de una casa a otra, aterrorizando personas en medio mundo.

Crítica de la película El oficial y el espía

Vuelve el mejor Polanski con una de las películas más interesantes de su filmografía.

Roman Polanski se saca la espina de su resbalón en Basada en hechos reales, su último trabajo con El oficial y el espía. Nos propone en la misma, ni más ni menos, el regreso de las mejores características de su manera de entender el cine. Y trabaja sin complejos, sin dejarse atrapar en laberinto de los acontecimientos reales, con un suceso que conmocionó a la sociedad francesa y la dejó tan marcada que todavía hoy sirve como materia prima para dar lugar a una reflexión muy actual sobre la libertad de expresión y el abuso de autoridad.

El tema de la corrupción que rodeó el complejo laberinto de conspiración teñido de antisemitismo en el caso Dreyfus, sirve a Polanski para proponernos en primer lugar una fábula de intriga tan bien construida y visualmente acertada como la que habita en algunas de sus mejores películas. Piensen en Chinatown y tendrán una variante de esa intriga de homenaje al cine negro clásico trasladada al territorio de la reconstrucción histórica que el director clavó en otro de los grandes títulos de su cosecha personal, Tess.

Crítica de la película Wonderland

Keiichi Hara crea una colorida y entretenida historia, pero poco imaginativa

Cuatro años después de su último trabajo cinematográfico, el director Keiichi Hara vuelve a las andadas con un nuevo proyecto animado que resulta entretenido, pero que a su vez cuenta una historia que ya hemos visto anteriormente en otras cintas y cuentos. The Wonderland, como su propio nombre indica, se trata de un viaje a un mundo maravilloso donde los habitantes conviven con la alquimia y la magia. Akane, la protagonista de esta historia, será la que pondrá rumbo a este mundo a través de un portal localizado en la tienda de su tía, personaje que acompañará a la joven en este viaje. A ellas se les unirán el alquimista Hippocrates y su estudiante Pipo, personajes del otro mundo y creyentes de que Akane será la salvadora de este tras estar pasando un periodo de sequía que está haciendo sus estragos.

Lo cierto es que ya solo con el argumento nos encontramos con un relato que parece que ya nos han contado antes, y no es que lo parezca, es que es así, porque al fin y al cabo estamos ante una historia que hemos podido ver en Alicia en el País de las Maravillas o en El viaje de Chihiro por nombrar una cinta animada japonesa. Poco puede sorprender al espectador, excepto por un pequeño giro que puede pillar desprevenido. Lo interesante hubiese sido incluir personajes carismáticos a los que se les sacara provecho, pero a excepción de algunos, como el Alquimista y Pipo, el resto no están demasiado bien aprovechados o no interesan porque pasan de ser a priori importantes, a estar fuera de la historia. La protagonista, que debería ser el pilar fundamental de la película, resulta algo repelente desde el momento que aparece. De hecho, su tía cae incluso mejor a lo largo de la cinta a pesar de que en su primera aparición parece que va a ser el personaje odioso. Los malos están bastante bien, pero es cierto que a ambos se les podía haber dado más metraje, porque son los más interesantes junto a los otros dos personajes ya nombrados.

Crítica Cats ★★

Diciembre 21, 2019

Crítica de la película Cats

Una de las propuestas más extrañas que vais a poder ver este año…

Y el siguiente, incluso. Porque Cats va de cabeza dispuesta a convertirse en película de culto desde su lanzamiento. Su propuesta es tan peculiar, extraña y desmesurada que posiblemente de un giro de 180º con el paso del tiempo y todo aquello que nos resulta chocante y problemático hoy, sea motivo de elogio dentro de unos años. Pero eso lo decidirá el público, quien primero tendrá que lidiar con la propuesta original. Una propuesta que veo tremendamente complicado vender a la audiencia. Convencerles para que acudan a ver una película en la que un grupo de actores bastante conocidos dan vida a gatos, pero no a gatos digitales. Son sus propios cuerpos convertidos en gatunos, con su cara insertada en ellos. Pero no son cuerpos de gato en sí, son antropomórficos… es todo muy complicado de explicar. Si no lo han visto, es el momento.

Cats es la historia de una gata abandonada que es recogida por una peculiar familia de gatos, una que canta para que su líder elija a alguien entre ellos, alguien merecedor de un destino mejor. A partir de aquí surge uno de los mayores problemas de la película, que quizá en su versión musical sepa cómo lidiar con ello de mejor forma. No hay una trama coherente establecida y la película (cuyo 95% está cantado, no hay apenas diálogos… esto es una observación, hay gente que no lo soporta) se dedica únicamente a presentar gatos, uno detrás de otro, con sus números musicales. También, unos más conseguidos que otros.

Crítica de la película Star Wars. El Ascenso de Skywalker

Emocionante y épica por momentos, creada para los fans, fallida en muchos aspectos.

Da la sensación de que JJ Abrams estaba tan empeñado en contentar a todo el mundo, que por el camino se olvidó de hacer una buena película y nada más. El Episodio IX tiene momentos excepcionales, emotivos y vibrantes, pero también lagunas de guión espectaculares, un ritmo atropellado y giros imposibles sacados de la manga en lo que es el peor aspecto de la historia, un guión demasiado tramposo, demasiado acelerado y demasiado confiado en sus momentos impactantes. Como si el hecho de que algo nos devuelva a nuestra infancia, sirva y baste para que olvidemos que se trata de un despropósito sin sentido. No siempre, ojo, pero a veces sí que sucede. En determinados momentos y en aspectos que ahora conviene no mencionar.

Toda la primera parte de la película se pasa a la caza de un macguffin que conviene no revelar, pero que lleva a los personajes a danzar se un lado a otro en una búsqueda curiosa y llena de aventuras, pero demasiado atropellada. Demasiado acelerada quizá para que así no nos planteemos por qué sucede tal o cual cosa, porqué determinada otra ha sido ignorada, y por qué los personajes hablan muchas veces de lo que van a hacer sin tener muy claro nadie cómo van a conseguirlo. Al ser tan acelerado no nos da tiempo a pensar que nada encaja, que demasiadas cosas suceden por pura casualidad o chiripa (no, no se trata de la Fuerza, se trata de momentos que son clave pero no cuadran porque suceden demasiadas casualidades a la vez…).

Crítica de la película Jumanji Siguiente Nivel

Efectiva secuela a la altura de la primera película.

Sí, hay una secuela de Jumanji. Es obvio que iba a haber secuela de Jumanji. La película no costó 100 millones y recaudó casi 1000 en todo el mundo hace dos navidades, convirtiéndose en un éxito sorpresa. Los fans de la original la atacaron sin piedad antes incluso de verla, y pidieron el boicot al producto. La campaña funcionó mal, la verdad, y una secuela tuvo luz verde poco después de estrenarse. Con todo el equipo original, incluyendo no sólo al reparto, sino al director Jake Kasdan, y a los guionistas, Scott Rosenberg y Jeff Pinkner, quienes han escrito la secuela junto al propio Kasdan. Hay una sensación de continuidad y eso ayuda a que todo sea familiar para el espectador.

La secuela nos lleva al paso de los protagonistas en el mundo real, del instituto a la época universitaria, donde las cosas han cambiado. El protagonista, Spencer, no encuentra su sitio, ha dejado a su pareja y apenas habla con sus amigos. De regreso a la casa familiar por vacaciones, junto a su abuelo Eddie, interpretado por Danny DeVito, consigue arreglar el videojuego Jumanji y viajar allí, nadie sabe bien por qué, lo que obliga a sus amigos a retomar la aventura para rescatarle. Pero las cosas no salen como la última vez, y son Eddie y su viejo socio Milo (Danny Glover), quienes ocupan los avatares de Dwayne Johnson y Kevin Hart en Jumanji. Un cambio radical.

Próxima ★★★

Diciembre 10, 2019

Crítica de la película Próxima

Eva Green realiza una deslumbrante interpretación, como una astronauta que debe escoger entre quedarse con su hija o embarcarse en una misión a Marte.

Primeros planos sin artificio, silencios incómodos, angustias que surcan el rostro cansado de una mujer determinada a dar alas a sus sueños… Tales emociones son las que conjuntan esta película de Alice Winocour, en la que denuncia la discriminación por cuestión de género que suele ir a asociada a la carrera de las astronautas.

El argumento de la película recoge las vicisitudes y miedos que asolan a Sarah Loreau (Eva Green): una brillante ingeniera aeroespacial francesa, que es seleccionada para participar en una misión en Marte, junto a un héroe de la NASA como Mike Shannon (Matt Dillon). Sin embargo, Sarah tiene una hija pequeña a su cargo, llamada Stella (Zélie Boultant). La niña posee un vínculo especial con su madre, que no muestra hacia su padre; por lo que la próxima ausencia prolongada de la persona que mejor la entiende ocasiona un auténtico caos en su interior. Por su parte, Sarah se somete al duro entrenamiento, con la tristeza de verse obligada a desprenderse de la presencia física de su niña: sensaciones que generan un sinfín de dudas y ahogos.

El intimismo utilizado por Winocour favorece para comprender en toda su extensión el abismo afectivo al que se asoma la protagonista, mientras la odisea espacial queda en un segundo plano. Tal solución vuelca la trama hacia el lado de la relación materno-filial, y esa fórmula fortalece el ingrediente dramático, aunque desprende de significancia otros cauces argumentales.

Crítica de la película Los Ángeles de Charlie

Innecesaria y desangelada versión de las películas anteriores.

¿Entretenida? Pues pasablemente entretenida. ¿Mejor que las anteriores? A ver, las anteriores tampoco eran para tirar cohetes. A mí me resultaron más indigestas que ésta. Se gustaban mucho, más de lo recomendable. Se creían más graciosas de lo que eran. Confieso que ésta me ha resultado más digerible. El problema es que se limita a replicar con insistencia cansina las mismas propuestas de las dos que protagonizara Drew Barrymore con Cameron Díaz y Lucy Liu, y aunque en mi opinión Kristen Stewart y Elizabeth Banks hacen lo que pueden para mantener algo de chispa en la propuesta, se les cae por esa falta de propuesta nueva en lo ya contado anteriormente, que como digo tampoco era como para tirar cohetes de alegría.

Esta película recuerda bastante el intento de reboot de Men In Black, aunque en general aquella otra me resultó más sólida como distracción veraniega de lo que es ésta. Las dos películas tienen en común la reincidencia con lo ya explotado. Las dos son igualmente limitadas en su argumento, mero pretexto para incidir una vez más en las características de la franquicia a la que pertenecen. Pero esta parte de una base menos sólida, porque tanto la serie de Los ángeles de Charlie, fenómeno televisivo en su momento, como las dos películas protagonizadas y producidas por Drew Barrymore, que funcionaron en la taquilla, tenían poca materia prima que explotar. Eran mero cromo. Como ocurre en esta, sus personajes eran mero boceto. Y como en ésta, cuando intentan tener algo más detrás que contar, caen en el artificio.

La gran mentira ★★★

Diciembre 01, 2019

Crítica de la película La gran mentira

McKellen y Mirren elevan este thriller con un guión excesivamente tramposo.

De hecho, de no ser por ellos dos y por el buen hacer de Bill Condon tras las cámaras, la película podría haber pasado por un telefilm de esos que emiten los fines de semana a la hora de la siesta. No es sólo que la historia sea la justa y necesaria para llevar la trama del punto a al b, sino que además es tan, tan tramposo, que los momentos finales pueden producir una sensación de sonrojo en el espectador, como si nos estuviesen tomando el pelo. Pero claro, por el camino tenemos a Helen Mirren y a Ian McKellen cara a cara, en un juego de engaños y mentiras que es una delicia. Dos intérpretes que podrían hacer fascinante la lectura de la guía telefónica… Y el guión de La Gran Mentira se asimila demasiado.

Un viejo estafador, experimentado y con mucho talento, tiene sus miras puestas en una reciente viuda con un gran patrimonio, a la que pretende seducir y desplumar, mientras sigue con otros de sus negocios. Pero el pasado de los personajes y las emociones se mezclarán en la situación, cambiándolo todo. Es difícil no soltar algún SPOILER cuando uno habla en profundidad de una película como La Gran Mentira, porque tiene varios giros de guión importantes. Hay que tener en cuenta que la fecha en la que se desarrolla la historia es 2009, algo de cierta relevancia. Y, por muy mediocres que sean esos giros, hay que respetar al espectador y dejar que sea él quien los descubra.