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Según Harrison Ford la producción de Indiana Jones 5 comenzará en algún momento de la semana que viene.

Los fans llevan tiempo esperándolo, con rumores de rodaje en Londres, algunos incluso provocados por Steven Spielberg, y con cambios de guionistas, con un último borrador de Dan Fogelman, creador de This is Us, sustituyendo al de Jonathan Kasdan. En cualquier caso, se supone que Steven Spielberg rueda este verano el remake de West Side Story, pero según Harrison Ford... No sólo hará eso. El actor presenta estos días Mascotas 2, la primera película de animación en la que pone voz a un personaje, y en una entrevista con Variety aseguró que la producción de Indiana Jones 5 comenzaría la semana que viene.

El actor aprovechó sus redes sociales para mostrar una foto en la que él mismo y Harrison Ford se daban un cariñoso abrazo para explicar cómo debía haber sido el reencuentro entre ambos.

Mark Hamill parece que no quiere dar su brazo a torcer. Hace unos días comentábamos cómo en una entrevista Hamil, había hablado de que no estaba demasiado de acuerdo con cómo habían salido las cosas en el Episodio VII, donde no aparecía, y en el VIII, donde ya sabemos cómo acababa. Para él el auténtico final de su personaje tenía que haber sido en esta nueva película, y su presencia en el VII era necesaria, porque para él habían perdido la oportunidad de reunirle con Han y ambos personajes no volverían a reencontrarse.

Crítica de la película Armas de mujer (1988)

Melanie Griffith en su mejor papel

Seguramente que muchos de los lectores no conocerán esta película pues no suele salir nunca en ningún ranking pero no por ello es menos disfrutable y meritoria de reconocimiento. Estrenada en 1988 y dirigida por Mike Nichols (¿Quién teme a Virginia Woolf?, El graduado, La guerra de Charlie Wilson…), la película estuvo nominada a seis Oscars, aunque sólo consiguió llevarse el de mejor canción (Lets the river run, de Carly Simon).

Sin embargo, la película no sólo tuvo el respaldo de la academia de Cine con esas nominaciones, sino que también recibió muy buenas críticas y fue un taquillazo en toda regla recaudando 103 millones de dólares de los 28,6 millones de presupuesto.

La película empieza con una secuencia sensacional en la que sobre volamos la Estatua de la Libertad y nos acercamos a un ferry lleno de trabajadores que viajan cada mañana a la ciudad de Nueva York para desempeñar sus trabajos de “curritos” y entre ellos se encuentra Tess McGil (Melanie Griffith), quien se convertirá en la joven secretaria de una mujer de negocios llamada Katherine Parker (Sigourney Waver).

Tess se desvive día a día por su trabajo con la esperanza de encontrar una oportunidad para crecer y prosperar en la vida. Es entonces cuando le presenta a su jefa una idea que ella considera brillante pero Katherine desprecia la misma porque no cree que tenga futuro.

Cuando Katherine decide irse de vacaciones a esquiar, dejará a Tess al cargo de su casa y sus asuntos importantes pero la mala suerte hará que Tess descubra que la idea que había presentado no era tan mala ya que su jefa estaba elaborando un proyecto atribuyéndose la autoría de la idea de Tess.

Preguntado al respecto de un rumor, el actor Harrison Ford fue tajante y desvinculó a Chris Pratt por completo de la quinta entrega de Indiana Jones.

A principios de semana volvió a surgir el rumor de que Chris Pratt podría aparecer en la nueva película de Indiana Jones. Durante un tiempo hace años, se habló de que el actor podría ser el relevo de Harrison Ford para mostrar a un Indiana Jones más joven en un relanzamiento del personaje, pero la quinta entrega ya en marcha que contará con Ford y Steven Spielberg y que se estrenará en 2021, parecía acabar con el rumor, hasta que a inicios de la semana, saltó de nuevo en alguna web.

Crítica de la película Blade Runner 2049

Obra maestra. Al nivel de la primera y en algunos aspectos incluso superior.

A ver, me explico: todos sabemos cómo se gestó Blade Runner, de Ridley Scott. Y nadie le niega su poder evocador como icono del género de ciencia ficción. Obra maestra, sin duda. Pero lo que ha hecho Villeneuve con su prolongación, ampliación, análisis y homenaje a la película de Scott es propio de un maestro. No era fácil la tarea que tenía por delante y sin duda no faltarán quienes piensen que es una auténtica herejía pretender que su aproximación al universo de Blade Runner es en algunos aspectos superior al largometraje que la precede. Pero para empezar hemos de descartar mirar este largometraje como una continuación o secuela al uso. No hay nada convencional, típico o previsible de las secuelas en esta épica y operística excursión al futuro que nos propone Villeneuve. Rinde homenaje a la película de Scott, y no sólo a una de sus versiones, sino a todas, con una colección de pinceladas que van de lo contundente (esas paredes atravesadas por los personajes en guiño a la paliza final del largometraje anterior, esas luces sobre el rostro de algunos personajes en momentos que nos recuerdan claramente a Roy Batty…) a lo elegante y sutil (el caballo clave en la historia, eco de las figuras de papel de la película anterior, o del unicornio de la versión extendida del director, que en su rotunda naturaleza de madera es al mismo tiempo un eco del papel del regalo de los griegos a los troyanos en La Ilíada y una pista para entender lo mucho que separa a la película de Scott de la de Villeneuve).

Crítica de la película Los Mercenarios III

Digna sucesora llena de acción y humor, aunque algo inferior a las anteriores. Al menos para quien esto escribe. Luego podremos discrepar todos y debatir sobre gustos, intereses, preferencias o posturas al respecto de una película que, antes de su estreno, ya ha generado suficiente polémica como para que por un lado llene los cines y por otro los vacíe. Polémica que ha ido desde la aparición de la película online en calidad DVD en la red 20 días antes del estreno a la supuesta (pero muy supuesta) mofa que hace de la Legión el personaje de Antonio Banderas en un momento determinado de la película. No, no hay mofa, se lo garantizo a todos los lectores. Lo que hay es unas ganas enormes de entretener y de hacer un personaje con aire de comedia, pero cargado de drama. Más adelante lo explicamos con detalle.

Por otro lado también se ha hablado mucho de la ausencia de sangre en la película debido a la rebaja que querían los productores, de la temida R (que incluye sangre y vísceras a gogo, desnudos y tacos en inglés y a las que sólo pueden acceder mayores de 17 años o menores acompañados), al PG13 de esta película, que permite al público adolescente llenar las salas pero que reduce el nivel de sangre en la película a casi nada. Algo que tampoco está mal ni afecta a la trama, ni perjudica a las escenas de acción. Además, se supone que cuando se estrene como es debido en el mercado de vídeo tendremos la versión más explícita. Pero, qué quieren que les diga, no es algo imprescindible. La acción llena la pantalla, hay tiros, muertos y explosiones como para llenar diez películas normales y sigue siendo tan trepidante como las anteriores. En algunas cosas incluso más.

Tampoco entiendo las críticas negativas que está recibiendo la película en Estados Unidos y por parte de algunos fans que la basan en la ausencia de sangre y en lo poco original del guión y el desarrollo de la trama. ¿En serio? ¿A estas alturas? De nuevo, alguno entra despistado a la sala y se cree que va a ver Shakespeare o algo por el estilo. Son Los Mercenarios, es cine de evasión pura que homenajea al cine de acción de los ochenta, aunque la sensación que uno tiene al ver la película es que en esta ocasión es más deudora de los 90 que de la década anterior. Mayor presupuesto, menos explícita, más espectacular, más concebida para el gran público que sólo para los amantes de la acción. Que al final es de lo que se trata. De que un género como éste siga teniendo su nicho en la taquilla y entre el público, que cada vez tiene menos posibilidades de ver este tipo de cine en la gran pantalla. Acción pura y dura, sin aventuras, sin cómics, sin más que tiroteos, explosiones, artes marciales, vehículos y similares. Todo junto en la misma película. Merece la pena pagar la entrada y merece la pena ver la película en una sala de cine.

La trama trae a Barney Ross y sus chicos un villano del pasado, desconocido para nosotros, y antiguo miembro del grupo, supuestamente muerto. Barney siente que sus amigos pueden morir si quieren vengarse del sujeto, así que decide formar un grupo de jóvenes Mercenarios para atrapar al sujeto en una misión suicida en la que las cosas no salen como se esperaba. El director australiano casi debutante (es su segunda película) Patrick Hughes, sabe cómo presentar la película con dos escenas de acción sensacionales que, además, introducen a tres personajes y actores queridos por todos como son Wesley Snipes, brutal incorporación, esperemos que sigan sacándole partido, Mel Gibson, villano de la función y el rey en lo suyo, y Harrison Ford, tomando el papel de Bruce Willis en las anteriores como intermediario de la CIA, con mucho humor y socarronería.

Jesús Usero

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©accioncine

Primer teaser trailer de Los Mercenarios 3 con Sylvester Stallone, Jason Statham, Jet L, Antonio Banderas, Wesley Snipes, Mel Gibson, Dolph Lundgren, Harrison Ford, Arnold Schwarzenegger, Kellan Lutz, Terry Crews, Kelsey Grammer, Robert Davi Randy Couture...

Agosto 2014 en cines

Crítica de la película El juego de Ender

El juego de Ender, ciencia ficción de calidad, imprescindible para los amigos del género y recomendable para aficionados al buen cine.

La adaptación al cine de El juego de Ender, la novela de Orson Scott Card, no era nada fácil y de hecho todo apunta que muy posiblemente el mejor terreno para trasladarla al audiovisual era el de la serie o miniserie de televisión. A pesar de ello, el resultado final de esta adaptación a la pantalla grande de la fábula sobre sobre la corrupción de niños soldados convertidos en asesinos tiene una excelente factura visual, saca el máximo partido a su despliegue de efectos visuales, y propone una forma de entender la ciencia ficción más madura y cercana a los planteamientos literarios del género. Esa misma tendencia marcó las películas de ciencia ficción en su paso a la edad adulta, iniciada con 2001 de Kubrick a finales de los sesenta, y finalizada abruptamente con ele estreno de La guerra de las galaxias de George Lucas más o menos una década más tarde. El juego de Ender en su forma como película es el perfecto ejemplo para definir esa frontera que separa las versiones cinematográficas de las historias que adaptan, en una lógica mutación que impone las necesidades del medio cinematográfico sobre las necesidades y logros de la literatura. La película elige centrarse en el personaje que da título al libro, podando el resto de las subtramas implicadas en el relato original Fundamentalmente la gran sacrificada es la subtrama que protagonizan la hermana y el hermano de Ender, que en el momento de aparición de la novela fue un excelente ejercicio de prospectiva de su autor, anticipando el papel de internet y las redes sociales en el devenir político. Eso elimina casi totalmente el papel del hermano de Ender, que en la novela era un antagonista, la gran amenaza, y deja el papel de la hermana bastante mermado narrativamente. Teniendo en cuenta que todas las novelas de Orson Scott Carr hablan de la familia, es una pérdida que muchos seguidores del libro podrían considerar lógicamente muy sensible. Pero al leer los créditos de la película se me ocurrió que el término “basado en…” tiene un significado que quizá a muchos se nos podría haber escapado cuando hacemos balance de las adaptaciones de la novela al cine. Lo cierto es que dentro de una novela no hay nunca una sola, sino muchas historias distintas, y como ejemplo basta citar una destacada obra maestra de la ciencia ficción cinematográfica, Blade Runner, que dejó fuera de su relato varios elementos y subtramas interesantes de la novela de Phillip K. Dick que la inspiró, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, especialmente el tema del Mercerismo. Es un excelente motivo, entre muchos otros, paras volver a insistir en que es esencial leer, porque además leer sigue siendo el mejor pasatiempo que conozco. Teniendo en cuenta esa pluralidad de historias que habitan en toda novela y el hecho de que leer sigue siendo mi pasatiempo favorito, incluso por delante del cine, no me causa mucho problema ni escrúpulo ver versiones cinematográficas que adaptan la parte del libro original que a sus creadores les parece más significativa. Siempre y cuando sigan siendo fieles a eso que algunos llaman “el espíritu” del original y yo prefiero calificar simplemente como las tripas del asunto. Ese “espíritu” y esas tripas están plenamente presentes en esta versión cinematográfica de El juego de Ender, aunque inevitablemente sus artífices hayan decidido podar toda la parte “política” de la novela, que servía como contrapeso de equilibrio de la parte más belicista de la misma. Lo cierto es que me molesta más que la simplificación que se impone en la versión cinematográfica nos deje una peripecia de formación de Ender más concentrada en lo referido a su largo periodo de aprendizaje, promoción y liderazgo, una reducción de las batallas que debe librar y del papel del libro que da título a la historia así como un resumen del papel que tiene el videojuego como alternativa de género de fantasía y cuentos infantiles que en la obra de Orson Scott Card complementa con excelentes resultados las claves de ciencia ficción.

Lo que ocurre con esta versión cinematográfica de El juego de Ender, es que mirada desde la experiencia de haber leído la novela puede hacernos caer en la trampa del purista fundamentalista, llevándonos a pensar que esa poda de elementos de la misma es perjudicial para el relato, porque rompe la trinidad de distintas caras que presentaba el mismo: la peripecia de formación y superación de Ender en el entorno militar, que es un excelente ejemplo de la ciencia ficción militarista aplicada a reflexiones humanistas; las fábulas fantásticas desplegadas en el videojuego del gigante que introduce la fantasía en esa fórmula narrativa de ciencia ficción, incorporando elementos grotescos que son como un eco de las aventura de Alicia en el país de las maravillas, y finalmente la trama de manipulación y ascenso al poder de los dos hermanos en el frente civil, que añade una nota de distopía tecnológica al conjunto, además de constituirse en principal valedora del relato como interesante ejercicio de prospectiva y anticipación dentro de la ciencia ficción de carácter sociológico.

Pero lo mejor de El juego de Ender es que contrarresta esa pérdida de personajes, elementos y subtramas con un vigor visual que emparenta la película con el gran clásico entre las obras maestras del género, 2001 una odisea del espacio, y aunque el director cita como influencia al cine de David Lean en la vídeoentrevista que le hicimos para esta misma página, lo cierto es que a quien esto escribe le parece que la principal influencia de El juego de Ender está en las películas de Stanley Kubrick. Además de la lógica presencia como referente en clave de eco visual que se incorpora desde 2001, la película se desarrolla argumentalmente como una especie de variante de La chaqueta metálica en todo lo referido al entorno cuartelero que rodea al protagonista y su educación para dar la muerte a sus enemigos, incluyendo su antagonismo con el superior inmediato, Bonzo Madrid, o la manipulación emocional a que es sometido por el encargado de su formación, interpretado por Harrison Ford, y por el responsable de su entrenamiento como líder de la flota, interpretado por Ben Kingsley, dos “padrinos” del protagonista que incorporan a la historia el tema de la suplantación de la paternidad y la familia por el ejército. El tema de los niños convertidos en guerreros encuentra además una forma de desarrollarse que convierte a los jóvenes reclutas en una variante de los Drugos que protagonizaban La naranja mecánica, aunque para satisfacer las necesidades de amortización del presupuesto se hayan limado los momentos más violentos de la novela original en los duelos de Ender con sus compañeros, especialmente en el caso del personaje de Bonzo Madrid.  Por otro lado, el viaje de búsqueda de aceptación y definición de sí mismo que emprende Ender lo aproxima al antihéroe más completo de la filmografía de Kubrick: Barry Lyndon. Todo eso mientras la película bascula en lo referido a su escenografía entre 2001 (en el interior de la base y el espacio exterior) y Teléfono rojo: ¿volamos hacia Moscú? (en el diseño y la iluminación de los fragmentos que transcurren en el juego final con los mandos contemplando el resultado de la batalla).

De manera que cabe asegurar que todo aquello que la película ha podado de la novela original, está equilibrado sobradamente con su factura visual, sus referentes cinematográficos y un reparto que realmente consigue meternos incluso más que las propias imágenes en esta muy recomendable y madura propuesta de ciencia ficción cinematográfica, que además consigue hacernos reflexionar sin perder un ápice de su poder de entretenimiento.

Miguel Juan Payán

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