Un nuevo informe apunta al mes próximo como inicio de rodaje de la película de Marvel, La Viuda Negra, protagonizada por Scarlett Johansson.

Llevamos tiempo detras de ella y parece que por fin va a comenzar el rodaje de La Viuda Negra y que, ademas, la tendremos antes de lo que pensábamos. Un nuevo informe revelado por Geeks Worldwide situaría el inicio de rodaje de la película que dirige Cate Shortland, con guión de Jac Schaeffer, el próximo 28 de Febrero, sin fecha de final prevista y con rodaje previsto entre Miami y Croacia, con escenas adicionales rodadas en los estudios de Marvel en Atlanta. Scarlett Johansson regresa como protagonista de la película y también productora, muy involucrada en el proceso creativo de la historia.

Crítica de la película Ghost in the Shell

Excelente película de acción y ciencia ficción.

No voy a pretender aquí ser un conocedor absoluto del manga o el anime original, ni de la obra de Masamune Shirow, ni nada por el estilo. Recuerdo ver la película de animación en VHS en mi adolescencia y quedar encantando por muchas de sus partes, pero también abrumado por la densidad de otras. Voy a juzgar la película protagonizada por Scarlett Johansson por lo que es, una excelente cinta de acción y ciencia ficción que plantea interesantes preguntas sobre lo que nos define y lo que nos hace humanos, mientras además homenajea continuamente a la fuente original. Sí, no soy un experto en el tema, pero he visto la película. Y Ghost in the Shell sabe cómo rendirle homenaje perfectamente.

Si usted es un fanático absoluto del manga, la película de animación, su secuela o la serie de animación de la que esta nueva película toma más de una referencia, es posible que sienta que no se parece lo suficiente, que no han calcado plano a plano la trama y a los personajes. Yo defiendo, y siempre lo haré, lo contrario. Tomar el material original y darle una nueva forma. Hacerlo reconocible pero al mismo tiempo que aporte cosas nuevas. Distintas, sorprendentes. En ese sentido esta película triunfa por completo. Sus referentes, además del anime, son evidentemente Blade Runner e incluso Matrix (cerrando así el círculo. Matrix tomaba cosas de Ghost in the Shell), pero sabe darle un punto distinto apoyándose en sus virtudes.

Lucy ★★★

Agosto 18, 2014

Crítica de la película Lucy de Luc Besson con Scarlett Johannson

El cine de Luc Besson siempre ha sido algo o muy pedante, dependiendo del momento en que le pille su filmografía. Esa pedantería es una de sus características desde Kamikaze 1999: el último combate, y salió a flote sobre todo, nunca mejor dicho, en El gran azul.Al mismo tiempo es uno de los directores y productores europeos que tienen más clara la necesidad de vender espectáculo y darle al público lo que quiere. Ambas cosas se alían y al mismo tiempo colisionan, para bien y para mal, en Lucy.

Por un lado la película juega la misma baza de protagonismo femenino y “chica guerrera” tipo Nikita que a Besson se le ha dado siempre bien en la taquilla, y como demuestra la recaudación de Lucy en Estados Unidos ha vuelto a funcionarle en esta ocasión. Pero al mismo tiempo la película es presa de la contradicción y la indecisión. Besson ficha a Scarlett Johansson, consagrada como estrella del cine de acción con su papel como la Viuda Negra en Iron Man 2, Los Vengadores y Capitán América, el soldado de invierno, pero al mismo tiempo reniega de ese referente de las películas Marvel en las que interviene la actriz, y en su intento de apartarse de dicho antecedente que utiliza como gancho comercial, con un trailer que casi parece un anticipo de un largometraje de la Viuda Negra, deja a sus secuencias de acción desprovistas de los ingredientes visuales mínimos para crear tensión, sustituyendo la acción física por una especie de variante de los poderes de los mutantes de los X-Men. Buen ejemplo de ello es la secuencia de enfrentamiento de la protagonista con los matones coreanos en el hospital, donde para no repetir la trepidante secuencia de Johansson en Iron Man 2, castra ese momento y lo deja sin acción física, a pesar de que el trailer de la película vende precisamente ese otro tono de “chica guerrera” y ya situación pide a gritos un intercambio de tortas como panes al estilo de las que reparte Liam Neeson en una de las películas producidas por Besson, Venganza. Si Besson no quería ser presa de Scarlett Johansson como fenómeno mediático lo tenía fácil: elegir a otra actriz menos mediática para el papel. Claro que entonces es muy probable que hubiera perdido el gancho comercial de su protagonista y el trabajo que hace Johansson para insuflarle vida a un personaje que sobre el papel es poco más que una silueta bidimensional tipo recortable y al que ella anima hasta convertirlo en algo más interesante.

En su empecinada negación de la falta de originalidad de su propuesta, en ese sobresfuerzo por negar su propia naturaleza, la película es presa de una especie de gatillazo, es un coitus interruptus desde el punto de vista de la acción. Lo paradójico es que por mucho que pretenda ser otra cosa, Lucy es una explotación de las historias de superhéroes.  Aunque tenga aspiraciones de reflexión filosófica más elevadas y busque en el baúl de la ciencia ficción una pretenciosa exposición final, tampoco puede presumir mucho de originalidad por ese camino dado que está aplicando claves presentes ya en 2001 de Stanley Kubrick, e incluso más recientemente en una producción más modesta e interesante, The Machine, con la que además comparte un mismo planteamiento visual de cartel originial con rostro de la protagonista en blanco. The Machine es más madura en sus planteamientos, menos fiestera visualmente hablando, y no cae en las contradicciones en las que cae Lucy. Porque no pretende ser lo que no es. Besson se pone pretencioso tirando de filosofía facilona del Reader´s Digest, digna de figurar en el envase de un paquete de patatas fritas. Quiere hablar de la naturaleza humana al mismo tiempo que deja sus personajes reducidos a meros recortables, tópicos bidimensionales, amputando de la trama toda clase de conflicto que podría haber contribuido a darles mayor relieve. Un ejemplo de ello: la no-relación entre el policía y la protagonista, que se queda en mero brochazo apresurado, más que en fina pincelada para que complete el paisaje el espectador.  En sus prisas por facturar la empanada mental filosófica con espíritu de postal turística comprada en el quiosco que nos enchufa en el tramo final de su película, Besson acaba por pasar por algo o solucionar expeditivamente asuntos que habrían contribuido a hacer más interesante la trama y sus personajes. Ejemplo de ello es la forma totalmente tópica en al que intenta darle algo de carne al personaje protagonista poniéndola a hablar con su madre, mero artificio que sólo se sostiene porque Johansson antes y además de ser un sex-symbol y una estrella del cine de acción, ya era, y es, una gran actriz, y aguanta ese juego de primer plano y monólogo moñas como una campeona. Pero al mismo tiempo eso evidencia la flojera de un guión que no queda redimido ni siquiera por los planos que Besson toma prestados del cine del coreano Park Chan-wook (como el que cierra el periplo narrativo del personaje del gánster coreano, otro tópico de recortable bidimensional).

Otro ejemplo de contradicción: Besson se pone reflexivo y sesudo en su parte final, pero no puede evitar entregarse nuevamente a los fuegos de artificio invitando a los dinosaurios a pasearse por el paseo de la protagonista, o jugar con una banalización simplona de la identidad sexual femenina de Dios.

Lo que sí me ha gustado de la película, que no aburre pero tampoco convence, es el buen uso que hace del montaje fluido para hacer avanzar su trama en los primeros treinta o cuarenta minutos de proyección, que para mí son los mejores de la propuesta. Eso sí, ésta se desfonda, en mi opinión, cuando Besson se mete en un huerto, un callejón de difícil salida, aumentando la apuesta de su argumento con la escena de transformación en el avión camino de París. A partir de ahí, creo que Lucy pierde fuelle y empieza a perderse en su laberinto de contradicciones, del que no puede sacarla ni siquiera el aseado trabajo de Morgan Freeman o el fenómeno de la cultura popular en que se ha convertido Scarlett Johansson.

Miguel Juan Payán

Miguel Juan Payan

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Don Jon ***

Octubre 25, 2013
Don Jon, elocuente pero fallida sátira sobre la desorientación sexual del personal en estos tiempos de cibersexo.

Joseph Gordon-Levitt debuta como director de largometraje con esta sátira sobre el sexo en los tiempos de internet y el onanismo frenético de quienes finalmente han decidido que la vida real les viene muy grande y prefieren las fantasías cibernéticas, que al parecer les resultan visualmente más estimulantes y además más cómodas. Crónica de cómo varias generaciones de jóvenes le están dando la espalda a la realidad para entregarse a la ficción mientras se dejan devorar por sus juguetes tecnológicos.

Ese planteamiento que comienza bien, con varios momentos hilarantes, como las peculiares farsas de coyunda que interpretan el protagonista con su novia rubia y espectacular, un papel para que Scarlett Johansson luzca tan seductora y descerebrada como una choni poligonera con aspiraciones a Barbie pija que me ha recordado mucho a la Spice Girl Victoria Beckham. O los momentos dominicales de confesión. O ese paisaje familiar de parientes semilobotomizados, con la hermana autista que habla poco pero cuando habla hace que suba el pan…

Esos momentos y la voz en off del protagonista, que no llega a hacerse tan cargante como en otros ejercicios similares, consiguen darle a la película una primera mitad bastante curiosa y entretenida por la vía de la comedia gamberra.

El problema surge cuando  Joseph Gordon-Levitt empieza a tomarse demasiado en serio el asunto, se pone algo pesado con la moralina, se saca de la chistera una redención para su gamberro impresentable, un auténtico espécimen de ligón poligonero que no merece redimirse en modo alguno, y además ni siquiera debería plantearse redención alguna, y decide desperdiciar lo mejor de la película, que es la opción de renovar el relato en el momento justo en que empieza a estancarse con la aparición del personaje de Julianne Moore en plan heroína neurótica de comedia de Woody Allen. Llevada por el camino de la comedia disparatada, esa relación del personaje de Gordón-Levitt con el de Moore podría haberle dado el empujón final a una de las comedias más ácidas de este año. Lamentablemente a Gordon-Levitt le da por convertir su película a partir de ese momento en todo aquello que ha estado criticando durante toda la primera mitad de la misma, lo cual que le sale el tiro por la culata y esa renuncia le pasa factura, especialmente con un desenlace que incluso desde el punto de vista estético parece sacado de un anuncio de preservativos para mujeres en el invierno de su descontento, que diría Ricardo III tirando de William Shakespeare. El romance de la fémina otoñal y el niñato poligonero es uno de los ejemplos de conformismo más molestos que me he encontrado en el cine últimamente.

De manera que te ríes, pero como la película se traiciona a sí misma, no te ríes tanto como te podrías haber reído. Y aunque en su primera parte Don Jon cumple bien su papel como comentario ácido de la realidad cotidiana que nos rodea y nos está cambiando la vida sibilinamente merced a la cortina de humo de las nuevas tecnologías, tirando del humor en lugar de ponerse trágica, al final se pone tan melosa que casi me resbalo al salir de la sala con tanta baba.

De manera que aplaudo a Joseph Gordon-Levitt por su primera hora y le daría una colleja por bajarse los pantalones en la última media hora, y no precisamente para satisfacer los instintos de que presume su personaje.

Y no cuela lo de que ese final de comedia romántica es coña limonera que parodia la falta de personalidad del protagonista.

Miguel Juan Payán

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