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CONCURSOS

Miguel Juan Payán

Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

Crítica de la película Richard Jewell

Una de las mejores películas de Clint Eastwood en los últimos años.

Mejor que 15:17 Tren a Paris, este largometraje no supera a El francotirador, pero se sitúa entre las mejores realizaciones del director en los últimos años, desde que comenzara su ciclo sobre el heroísmo, al que esta película pertenece claramente junto con las dos citadas y Sully. Los héroes y su gestación, así como las consecuencias del encumbramiento al pedestal de lo heroico han sido tema de la filmografía de Eastwood desde siempre, pero adquieren mayor protagonismo temático en la misma desde que iniciara el ciclo con Las banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima. Y entre las películas citadas, tocadas todas ellas por un poso de amargura que acosa a sus personajes a lo largo de todo el viaje heroico que traza para ellos Eastwood, pienso que Richard Jewell es como un punto final, o al menos la vuelta de tuerca más amarga del asunto heroico. En ella además Eastwood se muestra más duro que nunca con la facilidad que tiene la sociedad estadounidense para encumbrar y derribar a velocidad de vértigo a sus héroes.

Crítica de la película El oficial y el espía

Vuelve el mejor Polanski con una de las películas más interesantes de su filmografía.

Roman Polanski se saca la espina de su resbalón en Basada en hechos reales, su último trabajo con El oficial y el espía. Nos propone en la misma, ni más ni menos, el regreso de las mejores características de su manera de entender el cine. Y trabaja sin complejos, sin dejarse atrapar en laberinto de los acontecimientos reales, con un suceso que conmocionó a la sociedad francesa y la dejó tan marcada que todavía hoy sirve como materia prima para dar lugar a una reflexión muy actual sobre la libertad de expresión y el abuso de autoridad.

El tema de la corrupción que rodeó el complejo laberinto de conspiración teñido de antisemitismo en el caso Dreyfus, sirve a Polanski para proponernos en primer lugar una fábula de intriga tan bien construida y visualmente acertada como la que habita en algunas de sus mejores películas. Piensen en Chinatown y tendrán una variante de esa intriga de homenaje al cine negro clásico trasladada al territorio de la reconstrucción histórica que el director clavó en otro de los grandes títulos de su cosecha personal, Tess.

Crítica de la película Star Wars. El Ascenso de Skywalker

Decepcionante desenlace de la trilogía y lastre para toda la saga.

El episodio IX de Star Wars hace buenos lo episodios I, II y III de Lucas y destruye inútilmente la mítica de los episodios IV, V y VI. La mitología galáctica de Lucas sale muy maltratada de El ascenso de Skywalker, que sin duda es inferior a sus dos predecesoras, El despertar de la fuerza y Los últimos jedi.

Su principal problema es el guión. Inconsistente, se contradice a sí mismo continuamente. Pincha en el desarrollo final del arco de Rey, que queda muy maltratada en esta tercera película, desembocando en un sonrrojante momento estilo La Bella Durmiente que desdice las propuestas de empoderamiento que pudieran manejarse para el personaje en las dos entregas anteriores. Lo mismo ocurre con Poe Dameron y Finn. Ninguno de los dos llega a eclosionar. Abrams vuelve una y otra vez sobre la fórmula de tensión sexual no resuelta, en clave tragedia, entre Rey y Kylo Ren acaba por engullirlo todo. Y ni siquiera sobre ese asunto esta película nos añade nada que no estuviera ya en las anteriores. Es una fórmula estancada que produce paulatino estancamiento en todo lo demás, un auténtico agujero negro de guión que lo engulle todo, impide el desarrollo de todos los demás personajes, causa el caos en la construcción de la épica de la trilogía, y de paso devora incluso a los personajes clásicos de la saga, que en esta ocasión, más que en las dos películas anteriores, quedan reducidos a meros cameos oportunistas.

Crítica de la película Espías con disfraz

Entretenida y visualmente bien diseñada, le falla el guión.

Arropada en un diseño de personajes y ambientes que es lo mejor de su propuesta, funciona durante su primera parte bien de ritmo, pero le sobra algo de metraje. Alguna persecución podría haberse acortado. Es sobre todo acción, pero con poco nulo desarrollo de personajes más allá de lo elemental, con un empeño en seguir las claves habituales del cine de animación más repetitivo tanto en su empeño de transmisión de “valores”. Lo visual gana la partida sobre lo narrativo, pero el resultado de ello es que el nivel de su guión es de capítulo de serie de animación televisiva.

En esa línea, no explota realmente mucho potencial cómico que tienen las situaciones, salvo en su arranque, cuando los chistes se acumulan para construir un puzle de parodia del género de espionaje y el blockbuster de acción que debería haber sido el plato fuerte de la propuesta. En lugar de eso, que le funciona bien, se pierde intentando construir en torno al personaje del joven inventor y su anhelo por ser aceptado todo el corazón del argumento. Incorporan así al mismo un lastre importante: le sobra purpurina, buenrrollismo y chistes de gatitos.

Crítica de la película 6 en la sombra

Michael Bay sorprende con su superproducción de acción para Neflix.

De Michael Bay nos lo podemos esperar todo en lo referido a espectáculo visual, y su primer trabajo para la televisión pone ya difícil seguir llamando a este medio “pequeña pantalla”. Seis en la sombra es un despliegue de acción continuada durante dos horas y siete minutos de trepidación visual que no tiene complejo alguno y sí mucho dinero -cifras oficiosas hablan de 150 millones de presupuesto que sitúan esta película como la segunda más cara de las producidas para Netflix hasta el momento, tras los 175 millones en los que se calcula El irlandés de Martin Scorsese-, para poner en pantalla una divertida apuesta por el entretenimiento puro y duro.

Tiene además en esta ocasión la ventaja de poder aplicar ese presupuesto sin cortapisas derivadas de la calificación por edades que limita hasta qué punto se pueden mostrar algunas cosas en una producción cinematográfica que aspire a recuperar el dinero invertido y sacar beneficio distribuyéndose entre el sector mas amplio posible de espectadores de todas las edades, o al menos de los más jóvenes.

Crítica de la película Midway

La mejor segunda película de Roland Emmerich tras Anonymous.

El director de espectáculos visualmente rocambolescos y exagerados se saca de la chistera su mejor trabajo en su faceta como realizador de blockbusters espectaculares con esta crónica del enfrentamiento de Japón y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta versión de Midway, a pesar de su título, hace un dinámico recorrido por el ataque a Pearl Harbor, el bombardeo de venganza de Doolitle, y los acontecimientos que condujeron a la batalla en cuestión.

En mi opinión es mejor que Pearl Harbor, de Michael Bay porque se ha librado del lastre petardo de la historia romántica a tres bandas que servía como caramelo sentimentaloide para pescar público más amplio en aquella. Nada de hora y media de romance metido con calzador aquí. Va al lío, y el lío son las acciones bélicas.

Crítica de la película Puñales por la espalda

Competente y divertida comedia sobre la intriga en cuarto cerrado.

El género en el que literariamente reinaron Conan Doyle de la mano de Sherlock Holmes y Agatha Christie con Hercules Poirot, Miss Marple y otros personajes de su galería de detectives excéntricos, le sirve a Rian Johnson para ajustar cuentas en clave de comedia con los palos que le cayeron por parte de un sector de los seguidores de Star Wars cuando se estrenó Los últimos jedi.

El reparto de estrellas sirve como primer anzuelo para entrar en una historia de crimen por resolver, el típico crucigrama que no se puede rellenar poniendo en las casillas que el asesino es el mayordomo, y que aparentemente, según avanza la trama, parece un laberinto cada vez más difícil de resolver, donde cada nueva pista que nos suministran como lectores o espectadores no pretende ayudarnos a identificar al culpable, sino precisamente lo contrario: despistarnos cada vez más sobre la identidad del mismo.

Crítica de la película Los miserables

Relato de denuncia social que da otra vuelta de tuerca al policíaco.

El cine policíaco se pone al día. Los héroes y los villanos no están ni se les espera. Aquí solo hay gente, personas corrientes que conviven con la violencia cada día tanto si son policías como si son vecinos de un barrio de esos que se catalogan como marginales sin explicar demasiado quien y por qué margina. En un mundo y en una Europa que se enfrenta a la cuestión de una inmigración creciente pero presume, con no poco cinismo, de ser más tolerante y multicultural que nunca, cree el problema de la convivencia.

La película comienza dejando claro que, para según qué cosas, por ejemplo el fútbol, todos somos más o menos iguales en una sociedad que celebra triunfos. El problema es lo que ocurre cuando no hay nada que celebrar, salvo el anodino y desesperanzado día a día de los barrios más desfavorecidos que permanecen agazapados como un animal herido en la trastienda de las grandes urbes, acumulando agravios y cuentas pendientes que se van convirtiendo en combustible para la tragedia.

Crítica de la película Estafadoras de Wall Street

Entretenida banalización de la estafa vendida como comedia picaresca.

Aunque ha saltado la campaña para vender el trabajo de Jennifer López como posible candidato al Oscar, lo cierto es que esta película es simplemente una entretenida fábula sobre la moderna picaresca erótico-festiva de las grandes urbes y vende un tema y un estilo no muy original que en todo caso puede convertirla en complemento menor para programa doble con la superior El lobo de Wall Street. Afeada con algunos momentos telefílmicos que le impiden volar más alto, como por ejemplo la tópica reunión final-familiar navideña, con regalitos y todo, de las “estafadoras-amigas”, cuyo oficio es drogar a sus clientes para vaciarles los bolsillos enredándolos con la promesa de favores sexuales -espero haber sido lo suficientemente políticamente correcto como para no despertar las iras de la policía del pensamiento-, la película acaba por debajo del nivel que podría haber alcanzado.

No dudo que este es, sin duda, el mejor papel de Jennifer López en toda su carrera. Que por ello merezca una nominación al Oscar ya no lo voy a comprar. Pero en todo caso no le hace ningún favor ese tonillo telefílmico que va pillando la cosa conforme avanza hacia su desenlace.

Crítica de la película Doctor Sueño

Mejor de lo previsto, decae en su desenlace víctima del exceso de mimetismo con El resplandor.

Secuela innecesaria de la película de Stanley Kubrick, hace sus primeros movimientos con cierta solvencia y habilidad para configurarse como una buena propuesta de cine de terror, ajeno eso sí a los sustos que quizá espere la gente. Es más sólida de lo que cabía temer después de ver su tráiler, que por otra parte merece pasar a la historia como uno de los peores tráiler del cine y no le hace ningún honor a lo que podemos encontrar en la película.

Funciona correctamente en el primer y segundo acto, e incluso tiene el valor de distanciarse del cine de susto más gratuito que me temo pueden esperar -equivocadamente- algunos espectadores. En eso respeta en cierto modo el tono de El resplandor que se apartó del terror más convencional para buscar lo inquietante jugando a la contra del terror superficial de susto facilón. Incluso me parece positivo que en sus primeras escenas Doctor Sueño haga una especie de declaración de principios e independencia de la película de Kubrick presentando el personaje de Rebecca Ferguson. Y aprovecho ya para decir que la actriz es lo mejor de la película, el motor de la misma, y su personaje tiene por sí mismo interés suficiente como para que en lugar de habitar una secuela de El resplandor contaran su propia historia y la de su grupo de colegas. Aunque tampoco es que con este grupo de antagonistas Doctor Sueño sea una innovadora porque en 1987 Kathryn Bigelow ya nos presentó unos vampiros de neowestern en su película Los viajeros de la noche en los que es difícil no pensar cuando vemos a Ferguson/Rose y su grupo.

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