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Crítica de la película Matar a Dios

Imaginativa comedia en clave de terror sobrenatural, con la que Caye Casas y Albert Pintó debutan en la dirección de largometrajes. Las interpretaciones del elenco actoral resultan particularmente inspiradas.

La Nochevieja es una fiesta en la que suele aflorar lo bueno y lo malo de cada uno de los seres humanos. El turrón, el mazapán, el champán y el asado de carne o pescado (sin olvidar los canapés y los mariscos a granel) son componentes esenciales para anteceder a las uvas de la suerte, que se ingieren con apremio al son de las campanadas del reloj escogido. Ese paso de año en año ha inspirado a Caye Casas y a Albert Pintó para imaginar un apocalipsis en toda regla, presidido por un mendigo con malas pulgas, que asegura ser Dios.

A medias entre una comedia negrísima y el terror de reflexión existencial, la pareja de creadores monta un figurado teatro de guiñol; en el que las marionetas de turno conjuntan un clan bastante desastrado, y con muchos puntos oscuros que echarse en cara.

Crítica de la película Milla 22

Recomendada para adictos al buen cine de acción con Iko Uwais, protagonista de The Raid .

Peter Berg ha vuelto a demostrar con este trabajo por qué es uno de los directores más eficaces del actual cine de intriga que en sus películas siempre acaba mutando espectacularmente en estallido visual de acción.

El tándem formado por Berg con el actor -desdoblado en productor- Mark Wahlberg muestra aquí nuevamente que ambos forman una de las maquinarias mejor engrasadas del cine comercial de nuestros días.

Wahlberg defiende el asunto delante de las cámaras con la misma solvencia que Berg detrás de las mismas, y además respalda como productor esta hábil absorción de claves del cine de acción más exóticas como la que ha propuesto Gareth Evans con Iko Uwais como protagonista en The Raid (2011) y The Raid 2 (2014). Si el lector de estas líneas es aficionado al cine de acción y todavía no las ha visto, ya está tardando en salir disparado a buscarlas. Garantizo uno de los mejores ratos de reparto de tollinas de la historia del cine.

Volviendo a la película que nos ocupa, lo que me interesa destacar es que en Milla 22  la máquina Berg-Wahlberg -conviene empezara  pensar en ambos como entidad única de asociación creativa con unas claves de estilo bien definidas en sus películas El único superviviente (2013), Marea negra (2016) y Día de patriotas (2016)- no se ha limitado a replicar o copiar descaradamente lo propuesto por Gareth Evans en The Raid y The Raid 2, sino que simplemente han tomado de ambas aquello que les parecía más interesante para incorporarlo a su propia panoplia de recursos, intereses y estilo. Construyen así una intriga en evolución hacia lo trepidante y visualmente explosivo en la que podemos registrar las claves de su manera de entender y desarrollar este género que estaban ya presentes en sus colaboraciones anteriores, y cuyos orígenes pueden rastrearse hasta la mejor película de lo que podríamos denominar la primera etapa de iniciación en el género de Berg en solitario, La sombra del reino (2007). Dicho largometraje es un precedente muy claro de las aspiraciones del director y de una forma de entender el cine de acción e intriga que no ha podido poner en pantalla hasta que se cruzó con Mark Wahlberg en su doble papel como actor y productor. Por otra parte hay que tener en cuenta que esa asociación director-actor se forja sobre una comunidad de intereses en la forja de un tipo de producto de acción determinado que estaba también anticipada en la filmografía del propio Mark Wahlberg como actor con Shooter: el tirador (2007), dirigida por Antoine Fuqua, pero en mi opinión algo por debajo de todas las propuestas en esa misma línea que ha protagonizado el actor/productor a las órdenes de Berg.

Milla 22 encaja perfectamente en todo ese paisaje y filmografía compartida por Berg y Wahlberg, y además demuestra la intención clara de no quedarse estancados en el mismo tipo de historia y estar siempre atentos a los cambios que puedan operarse en la periferia del género en el que trabajan, lejos del barullo de repetición de esquemas, superhéroes franquiciados y serialización que impera actualmente en el cine comercial estadounidense.

Ese esa capacidad para ofrecernos un cine de acción, serio, muy trabajado en su guión y creación de personajes, bien respaldado por su reparto y notable por su manera de cruzar intriga y acción, lo que hace de Milla 22 una de las más recomendables propuestas del género que vamos a ver este año.

Cuenta además con el habitual ritmo trepidante y la solidez de los empeños Berg-Wahlberg, con un reparto en el que, como era previsible, brilla en la secuencias de acción y combate cuerpo a cuerpo Iko Uwais, con una espectacular Lauren Cohan repartiendo leña junto a la campeona de artes marciales Ronda Rousey, Sam Medina, al que vamos a ver también pronto en Alita: ángel de combate y Venom, como antagonista y John Malkovich en un papel breve pero donde tiene margen para imponer estilo y presencia.

Miguel Juan Payán

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[Video] Debate saga PREDATOR por Miguel Juan Payán y Jesús Usero</p>
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[Video] Debate VERANO 2018 por Miguel Juan Payán y Jesús Usero</p>
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Crítica de la película Mary y la flor de la bruja

Precioso largometraje que se convierte en un buen debut para el Studio Ponoc

Tras la estela que dejó el Studio Ghibli con películas tan brillantes como La princesa Mononoke, El Viaje de Chiriro o El castillo Ambulante, el Studio Ponoc ha sido el encargado de coger el relevo, en cierta medida, hasta una fecha anterior a 2020 que será el estreno aún por confirmar del próximo trabajo de Miyazaki. Con esto no me refiero a que Ponoc sea el sustituto de Ghibli, sino que muchos de los ex trabajadores de éste son los que ahora están funcionando, en este nuevo estudio fundado en 2015, con varios largometrajes animados japoneses donde la animación, el colorido y la belleza recuerdan y son casi idénticos a los del estudio pausado hace unos años debido a la retirada del maestro Miyazaki, pero que reanudará sus proyectos muy pronto.

Centrémonos en la película; Como nombraba ya anteriormente, que un grupo de personas a cargo de un estudio tan famoso como Ghibli esté detrás de este film, hay que ir predispuesto a encontrarse un trabajo a la altura de los sus anteriores lanzamientos. ¿Cuál ha sido el resultado? Cumple con las expectativas, aunque, como en muchas ocasiones, hay un pero del que hablaré más adelante… La película tiene elementos realmente buenos, desde una calidad de animación brillante hasta una banda sonora aún mejor. Estos dos pueden ser posiblemente los puntos más fuertes del film, destacando unos temas musicales impresionantes y correctamente elegidos para cada momento y situación, añadiendo unos detalles artísticos y animados maravillosos y cuidados al detalle.

El pero viene cuando hablamos de la profundidad de la historia. Acostumbrados a una trama compleja, así como a unos personajes muy elaborados en el mundillo de la animación japonesa, no es lo que vais a encontrar aquí. Con esto no quiero decir que la historia o los personajes estén mal hechos ni nada parecido, sino que todo es más sencillo. Tiene claros y reconocibles elementos de otras películas de Ghibli, pero tanto la historia como los personajes tienen menos complejidad, quizás porque al tratarse de un nuevo estudio, han querido llegar a un público más variado para poder disfrutar de la película en familia. Y si ese es el caso, han conseguido su objetivo con creces, evitando situaciones enrevesadas que hagan de la película un rompecabezas. No han querido abusar del uso de personajes en escena ni en el resto de la película, dedicando más tiempo al diseño de estos y del paisaje que los rodea. Si que algún que otro personaje podía haberse desarrollado más o saberse algo de él, pero la película no necesitaba de algo así ya que todo está bien hilado y correcto para su perfecto entendimiento. El personaje protagonista, Mary, es todo amor y dulzura, os fascinará.

La duración del film es perfecta, ya que no existe la necesidad de alargar una historia que tiene claro su comienzo, nudo y desenlace, consiguiendo su director, Hiromasa Yonebayashi, un trabajo digno y realmente bueno, encantador por momentos y mágico como la historia que envuelve la película en sí. Sin lugar a dudas, se trata de una película que no podéis perderos y que os sacará una sonrisa al salir de la sala de cine.

Christian Mesa

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Crítica de la película Yucatán

Comedia de enredo elegante bien resuelta por director y actores.

Aprecio siempre, y en esta ocasión también, el buen trabajo de recuperación del cine clásico y las claves de los géneros que lo habitaron que viene haciendo Daniel Monzón a lo largo de su carrera como director y que ya dejó planteada también como guionista en Desvío al paraíso. Monzón tuvo el valor de afrontar ese empeño de abordar lo genérico sin renunciar a sus inquietudes autorales como narrador ya desde su primer trabajo en la silla del director, El corazón del guerrero, atreviéndose incluso con un subgénero tan difícil como el de Espada y Brujería, sin adulterarlo con un filtro de fantasía monjil como hacen otros. Ahí le echó un par y siempre le he admirado por ello y por su siguiente película, El robo más grande jamás contado, que forma un dúo de sus películas más flojas para la mayoría de los críticos pero tienen mucho más que rescatar de lo que algunos pretenden, y al mismo tiempo comparten mucho de ese afán de Monzón por hacer el cine que le gustaría ver y rendir homenaje a aquello que le ha divertido cuando era solo espectador. Agradecí en su momento esa especie de fuerza de impulsión inicial de lo que luego empezó a ser mejor valorado por la mayoría de mis colegas cuando el misil Monzón comenzó a despegar en una curva de creciente de reconocimiento de crítica y público con La caja Kovak y alcanzó su punto más alto en ese aspecto con Celda 211, cerrando la que podría ser una trilogía de buen hacer en el trato con el género cinematográfico de temática criminal, intriga, policíaco o como ustedes lo quieran llamar con El niño.

Todas las claves positivas que han caracterizado al cine de este director hasta el momento se mantienen, para bien, en su nueva asociación con su guionista de cabecera, Jorge Guerricaechevarría, al que hay que atribuirle todo el mérito que tiene en la construcción de la filmografía que he repasado en las líneas anteriores, pues ha estado presente a la teclas escribiendo los guiones de El robo más grande jamás contado, La caja Kovak, Celda 211 y El niño y volvemos a encontrarlo tras este elaborado ejercicio de comedia sofisticada de enredo que es Yucatán, abierta con un arranque musical que recuerda tanto los títulos clásicos de este género en Hollywood como el uso del número musical que hiciera Steven Spielberg de ese mismo recurso en el arranque de Indiana Jones y el templo maldito.

Podríamos decir que en el ADN de Yucatán hay rasgos de homenaje a los recursos clásicos de la comedia estadounidense que pueden hacernos recordar momentos de Las tres noches de Eva de Preston Sturges y en otros momentos nos hacen pensar en California suite, de Hebert Ross, con guión de otro rereferente a tener muy en cuenta en este caso, Neil Simon, aunque finalmente en el conjunto del viaje que nos proponen sus creadores el crucero hacia Yucatán en el territorio que pisara Fernando Trueba en películas como Two Much, Sal Gorda o Sé infiel y no mires con quién.

¿Qué quiero decir con esto? Pues dos cosas. Que hay momentos en que por un lado Yucatán parece perseguir la elegancia y la sofisticación de unos clásicos y por otro, en algunos personajes más “castizos” que introduce en su fórmula argumental, se acerca a ese intento reiterado de hibridar lo clásico admirado por sus creadores con lo popular pensado como guiño al público autóctono que caracteriza algunas de las comedias de Fernando Trueba. En su conjunto es mejor película que la anterior abordada por Monzón y Guerricaechevarría, El robo más grande jamás contado. Pero pienso que la doble apuesta por los chistes de los cuñaos y el enredo de los timadores acaba siendo víctima de un giro previsible -no hay sorpresa, se veía venir- con sobredosis de fuego artificial emocional en el desenlace que nos saca del tono que parecía tener la película en su primer y segundo acto en manos de los timadores y los cuñaos, reubicando el protagonismo en un personaje que siendo sincero me recuerda a un capítulo de Vacaciones en el mar.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película El último Sharknado: Ya era hora

Exclusivamente para los más fans de la saga, que la disfrutarán enormemente. El resto, el que pretenda incorporarse a la sexta y última entrega de la saga de tiburones más demencial de la historia, puede que llegue tarde, a pie cambiado y sin tener ni la más remota idea de lo que va a encontrarse. Esos, esos pocos, puede que se queden de piedra con el humor absurdo y las barbaridades que van a ver en la gran pantalla. El resto, los que llevan ya cinco películas siguiendo las andanzas de Finn Shepard, su familia y sus amigos, tendrán aquí el final de una franquicia que nos ha acompañado durante seis años cada verano, y a la que, tristemente, toca decir adiós.

No es la más fresca ni la más divertida de las seis entregas. Tampoco es la más rompedora, ni la más absurda, y eso se nota. La saga incluso con todo lo que conlleva de humor absurdo, ridículo y estúpido, sufre un agotamiento considerable y ya no daba más de sí. Es el momento de dejarla descansar o de decirle adiós para siempre. Sin pena y sin duelo, pero toca despedirse de Sharknado antes de que en alguna entrega, directamente no tengamos ganas ni de encender la tele para ver una nueva entrega. Lo que nos encontramos aquí es una buena y divertida despedida, que incluye un tema que hasta el momento no habían tratado demasiado en la saga, los viajes en el tiempo. Y vaya si los aprovecha.

Lo que en otras sagas tardan años en recorrer, o en series, aquí se lo ventilan en 90 minutos. De la época de los dinosaurios a la corte de Arturo, de allí a la revolución americana, el salvaje oeste o la California de hace unas décadas, lo que sea para llevar la aventura hacia adelante. Aunque lo de menos sea la aventura en sí, y lo importante sean las risas que producen los momentos imposibles (casi todos), el drama impostado e inverosímil escrito de la peor manera posible e interpretado a como si fuese una broma, los efectos especiales de saldo y la dirección incompetente a más no poder. Es decir, las señas de identidad de Asylum que han tenido su máximo exponente en Sharknado.

Aunque cueste decir adiós es el momento. Para que os hagáis una idea de por qué, aunque hay un cameo de Tori Spelling muy bien aprovechado, hay otro de Chris Owen (Sherminator en la saga American Pie de la que Tara Reid es parte) del que nadie se aprovecha. Nadie lo usa, como si fuese lo más normal del mundo. Un pequeño error, que muestra que no todo está en su sitio ya. Pero por el camino tenemos 90 minutos de locura absoluta, de chistes cinéfilos y seriéfilos con sal gruesa, de motosierras, de tiburones en un tornado y de no importar absolutamente nada más que hacer reír al espectador. Hay que ser muy bueno para hacerlo tan mal adrede y que funcione siempre.

Jesús Usero

Crítica de la película Quien está matando a los moñecos 

Divertida, gamberra, salvaje… pero podía serlo todavía más, y véanla en versión original, por favor. Y antes de que nadie se me eche al cuello, sí, he dicho en versión original. Y no, no tiene que ver con el doblaje o los dobladores. Tiene que ver con la traducción y con quien creyese que era una buena idea meter chistes de Falete, Julio Iglesias o Cristiano Ronaldo en la película en castellano. Sí, como si se tratase de una sitcom de los 90, ¿recuerdan? Como en Cosas de Casa o El Príncipe de Bel Air. Era algo que olía a rancio entonces y sigue haciéndolo ahora. Es tan ridículo que casi nos salimos de la sala. Por suerte la película no abusa demasiado, y permite seguir… pero tuve que verla una segunda vez en VOS…

Por si alguien se lo pregunta, la presencia de David Broncano, aunque no sea doblador profesional, ayuda. Todos sabemos que el título castellano de la película es debido a Broncano, así que es lógico que esté y que meta sus conocidas palabras en sus diálogos. Eso es localizar, la película no lo hace mal. Lo de hablar de Guardiola es hacerlo mal. El público responde mal a eso… Y es una pena porque la película merece más. Su trama de cine negro es bastante normalita y hasta previsible, pero sus continuos homenajes al género (empezando por Vivir y Morir en Los Angeles). No es mal referente para empezar a hacer chistes. Chistes salvajes, la mayoría de las veces…

¿Se ofende usted con facilidad? ¿Cree que el mundo debe ser políticamente correcto y no bromear con algunos temas? Entonces ésta no es su película. Es excesiva, salvaje, abrumadoramente bruta y por momentos no deja títere con cabeza. Tiene una de las escenas de sexo más brutales, divertidas y únicas que se recuerdan, y los “moñecos” son malas bestias pervertidas, drogadictas, violentas, machistas… Los humanos no son mejores, la verdad. Si no se ofende con facilidad, no se preocupe, es su película. Se reirá cada pocos minutos, por momentos incluso se perderá chistes con las risas. Mi favorito sigue siendo uno en una ambulancia que es tan bestia que no me creía que fuesen capaces de incluirlo en la película…

Pero hay temas con los que la película no se atreve. Estupidez, sexo, violencia, drogas… Sin problemas. Otros temas… ni los toca. Tiene la oportunidad, pero se aleja. Se mantiene al margen. Y con películas como La Fiesta de las Salchichas o Agente Contrainteligente tan recientes en la memoria, uno se acuerda de que podía haber sido mucho más salvaje. Como lo fueron Team América o El Delirante Mundo de los Feebles. Salvajes, sí. Pero para ciertas cosas sólo. Una película bien narrada, con unas marionetas perfectamente integradas, un reparto humano que cumple más que a la perfección y un aire de cine negro tan imposible como divertido. Si la trama fuese mejor y tuviese valor de meterse en todos los huertos posibles, sería una película mucho mejor. Por ahora, cumple.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Futbolísimos

Cine familiar que carece del gancho de otras producciones. No he tenido el gusto de leer la novela en que se basa la película de Miguel Ángel Lamata, un libro para los más pequeños de la casa escrito por el también guionista Roberto Santiago, que da inicio a una saga literaria de incontables entregas ya, que además imagino pretende estrenar saga en cine, sin que sea ésta su primera y última aportación. Quizá el resultado no sea el más adecuado para lanzarse a producir más películas, aunque será la taquilla quien determine eso, no nosotros, ni mucho menos. Pero sí es verdad que lo que vemos en pantalla está más cerca de El Sueño de Iván (también de Roberto Santiago y Pablo Fernández Vázquez) o la saga de Los Fieras F.C, que de Matilda, sin ir más lejos.

La historia es sencilla, un equipo de un colegio (con campo de hierba… quien lo hubiese pillado con 11 años) que va a desaparecer si no salva la categoría. Si no gana al menos un partido de los tres que les quedan, descenderá, y será reemplazado por un coro. Pero una conspiración parece que se cierne sobre los niños, quienes tendrán que evitar que quien está durmiendo a los árbitros, consiga su propósito de hacerles descender. A partir de ahí una aventura que lleva a los personajes a varios, problemas, entretenida sin dudas, sobre todo para los jóvenes, pero que no explota el potencial que tiene detrás de ella. Potencial que a veces, solo a veces, sale a la luz.

La película está tan enfocada en los niños que se olvida del público que lleva a los niños al cine, de darles algo que mascar. Si es usted mayor de 12 años, no encontrará casi nada a lo que aferrarse. Un par de chistes (bendita Carmen Ruiz) salvan los muebles. Pero la película siempre lo hace siendo extremadamente condescendiente con los niños (personajes y público) y ridícula con sus personajes adultos. Personajes que, por cierto, sobran en gran medida en una trama que, de haber apostado por una comicidad en la línea de Mortadelo y Filemón, por ejemplo (algo que hace en varios momentos), habría mejorado el resultado final. Para todos los públicos. Grandes y pequeños.

El resultado queda así irregular. El tema del fútbol está tratado como muchas veces en estos casos, como si a nadie excepto a los más jóvenes, interesase realmente el deporte. Como si nadie hubiese jugado al fútbol nunca… El balón digital tampoco ayuda. Viendo la película nos queda la sensación de que no es una experiencia a compartir entre padres e hijos, sino un producto sólo para los pequeños de la casa, y no uno que haya quedado redondo. Resultona en algunas partes. Entretenida a veces (el asalto a la casa del entrenador, la persecución…), pero demasiado irregular, demasiado plana y demasiado simple por momentos. No es terrible el resultado final, ni mucho menos. Pero tampoco es bueno. Se queda en esa peligrosa tierra de nadie de las películas que no llaman demasiado la atención.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Alpha

Buen cine de aventuras para aguantar el calor del verano. Esa es la propuesta de Albert Hughes, la otra parte de lo Hughes Brothers que, al contrario que su hermano gemelo Allen, no había vuelto a dirigir una película de ficción desde El Libro de Eli, su última película como codirectores. Albert regresa tras las cámaras con una película basada en su propia historia, que además tiene las agallas de contar toda la historia, excepto el arranque y final del narrador, en un idioma inventado completamente ajeno al inglés, al menos en versión original, y con una trama que pretende contar el origen de la relación entre el hombre y su mejor amigo, el perro. El primer lobo domesticado a través de los ojos de Hollywood, y el resultado es más que satisfactorio.

Una tribu de cazadores que cada año viaja durante varias jornadas antes de que caigan las primeras nieves, para cazar a la gran bestia, que les sirva para sobrevivir al invierno y mantener la tribu un año más. Un padre lleva por primera vez a su hijo, el líder de la tribu y su heredero, en un viaje para convertirse en hombre que no acabará como esperan… A partir de ahí una historia de aventuras y supervivencia que sirve de relato para toda la familia, grandes y pequeños, que disfrutarán con la historia increíblemente disfrutable y de ese punto de amistad y lealtad, de descubrimiento de uno de los momentos menos conocidos de nuestra historia, pero que más alegrías ha dado a lo largo de la historia.

Cuesta imaginarse un mundo sin perros, y cuesta imaginarse en realidad cómo durante la prehistoria, comenzó esa relación, algo que la película hace, aunque por momentos recuerde por ejemplo al juego Far Cry Primal. Es una aventura emotiva y entretenidísima, con muchos momentos para el recuerdo, y con un camino a recorrer de regreso a casa lleno de complicaciones y problemas, que no deja que nos aburramos ni un solo momento. Kodi Smit-McPhee lidera la historia con esa mezcla de inocencia y descubrimiento del mundo necesaria para su personaje, que ayuda a que todo sea mucho más creíble. Y el arranque, tan interesante como el resto de la trama, con esa tribu viajando para cazar es magnífico…

De hecho es tan magnífico y toma tanta importancia que para cuando llega la trama real de la película, uno podía perfectamente quedarse con la historia inicial, sin necesidad de lobos. Es uno de los pequeños problemas de la película, remontar ese primer tercio de película tan espectacular. Y luego darle un digno final. Es cine familiar, sí, pero la historia se presta a una épica que finalmente no llega, cuando todo se resuelve demasiado deprisa y sin la carga emocional que debería. Es algo que ya pasaba en El Libro de Eli, por ejemplo. No tenía la épica que requería la historia. Finalmente es una película de aventuras clásica, arriesgada en ciertas cosas, visualmente preciosista y muy entretenida, que debería haber rematado algunas cosas de otro modo. Pero sigue siendo muy recomendable.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

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