Mostrando artículos por etiqueta: opinion - AccionCine - Tu revista de cine y series

Crítica de la película El Rehén

Inteligente y activa cinta de conspiraciones terroristas y agencias de espionaje, donde Jon Hamm realiza una interpretación a la altura del inolvidable Don Draper, de la serie Mad Men.

El título original de Beirut sitúa a la perfección el curso narrativo de esta poliédrica película, dirigida por el competente Brad Anderson (incomprensiblemente, algunas de sus obras, como Vanishing on 7th Street y Asylum, todavía no han sido estrenadas en salas). El responsable de El maquinista pinta un desolado y caótico paisaje humano y vivencial, con la capital del Líbano como telón de fondo, como si se tratase de un protagonista más dentro de este argumento agrio y descorazonador.

La acción del filme comienza en los años setenta, con un diplomático norteamericano llamado Mason Skiles (Jon Hamm): un experto en manejar situaciones complicadas, el cual enmascara sus servicios a la CIA con el disfraz de trabajador en la embajada de USA en Beirut. Él piensa que controla todos los hilos de la complicada política de la zona; pero sus percepciones se hunden, cuando su esposa es asesinada en un ataque terrorista a la mansión donde ambos residen. Décadas más tarde, Mason se ha convertido en un abogado alcoholizado, que malgasta su talento en juicios que no le interesan lo más mínimo. Sin embargo, un día recibe la visita de un agente de la “compañía” para la que colaboraba en los setenta. El gobierno pide al antiguo diplomático que medie para la liberación en Beirut de un amigo, secuestrado por el familiar de un peligroso terrorista vinculado con los atentados de Múnich de 1973. No obstante, la cosa se pone un tanto difícil para el protagonista, cuando descubre que el líder de los secuestradores es alguien muy ligado a su pasado.

Brad Anderson aprovecha al máximo el enriquecedor guion elaborado por Tony Gilroy (Michael Clayton): un escritor cinematográfico que engrandece sus historias cuando el personaje principal es un tipo golpeado por las circunstancias. Y en esa tesitura se encuentra el papel que encarna Jon Hamm, el cual muestra sus cicatrices sin ocultar el sentimiento de pérdida y culpa que preside cada una de sus acciones a lo largo de la movie. El maquiavélico Don Draper consigue, con las trazas apuntadas por Gilroy, firmar una de las mejores caracterizaciones de su carrera, en la piel de este individuo entregado al olvido que proporciona el alcohol y la embriaguez.

A su lado, la normalmente efectiva Rosamund Pike (Perdida) logra mantener la tensión sobre lo que ocurre en la pantalla, sin aflojar el pulso de las tramas políticas laberínticas; y que desgraciadamente mantienen en la actualidad su reguero de sangre y violencia, enquistadas en el escenario de Oriente Medio. Brad Anderson diseña un espectáculo reflexivo, en el que no hay buenos ni malos; y donde la incongruencia de los posicionamientos interesados y de los fanatismos ciegos marcan una trama que revela sus mejores momentos al reflejar las contradicciones sentimentales de Mason, como del resto del plantel de personajes que conjuntan el argumento.

Una galería de seres superados por las sombras que planean constantemente por las decisiones de los diferentes gobiernos, y que –como exhibe El rehén- suelen salpicar con dolor la vida de los inocentes.

Jesús Martín

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película El Pacto

Belén Rueda se echa a las espaldas esta intriga con pinceladas de terror.

No es nada nuevo. Belén Rueda puede hacer que historias más o menos convencionales y tópicas salgan adelante simplemente estando ahí, ante la cámara, defendiendo su personaje y lo que se cuenta como una loba defendiendo a sus cachorros. Es lo que ocurre en este caso, donde además encuentra buen respaldo con el trabajo de Dario Grandinetti y la breve pero contundente aparición de Antonio Durán “Morris”, al que habría estado bien ver en más metraje de la historia, sobre todo porque su personaje se interesante pero entra demasiado tarde en el asunto, restando más peso a la trama de intriga.

Todo gira no obstante en torno a la presencia y el personaje de Belén Rueda, y eso en cierto modo presta cierto tono de endeblez a la trama en su conjunto. Solo otro personaje en la trama, el de Grandinetti, llega para ejercer como contrapeso y como resultado de este equilibrio la trama y la película ganan puntos. Queda desdibujado el personaje de la hija, interpretada por Mireia Oriol, que en una clave más ambiciosa para la historia habría tenido sin duda más desarrollo.

En cualquier caso, es elección del director y co-guionista cómo va a conducir su historia y su película, y hay que decir que El pacto funciona correctamente como producto de intriga, y si tiene alguna pega en todo caso responde a la ambigüedad sobre su verdadera naturaleza que pueda transmitirse al espectador a través del tráiler. Es un relato interesante, curioso a su manera, eficaz en su desarrollo, pero no es una película de terror como quizá puedan esperar algunos espectadores a tenor del tráiler que se ha difundido sobre la película. Tiene pinceladas de terror, pero su manera de desenvolverse en la mayor parte de su metraje la sitúa sobre todo en el territorio de la intriga. Quiero decir que la película en sí misma no engaña en ningún momento en ese sentido. Tiene muy claro lo que es y se desarrolla coherentemente por el camino que ha elegido. Pero la promoción puede jugarle una mala pasada llevando al espectador a buscar en ella otro registro narrativo que no posee.

De hecho, una de las cosas que me ha gustado de El pacto es precisamente esa capacidad para arriesgarse y tirar por el camino menos fácil a la hora de plantear su trama. Podría haber tirado por el espectáculo fantástico dominado por el terror y con pinceladas de intriga, pero invierte su carga genérica para buscar por un camino de intriga con pincelada de terror que la lleva por ejemplo a potenciar más el peso de la interpretación de sus actores y asentar su propuesta sobre el eficaz dúo Rueda-Grandinetti. Me parece una opción interesante, aunque ya he comentado que habría sido interesante desarrollar más algunas subtramas con personajes como el de la hija y el de Antonio Durán. En lo referido al argumento propiamente dicho, opta por la simplificación de la anécdota y por un perfil de rapidez y brevedad que lleva a los personajes a tener poco desarrollo más allá de lo imprescindible para que sirvan como herramientas de la trama. Por eso pienso que es tan destacable el trabajo de Belén Rueda y Darío Grandinetti, así como el de Antonio Durán: porque estamos ante uno de esos casos donde es el actor el que presta casi toda la “carne” al personaje, cuyo desarrollo esquemático en una trama bastante esquemática y que va al lío del asunto sin desviaciones ni subtramas puede producir la sensación de excesiva sencillez buscando la máxima eficacia. Quizá por eso El pacto me produce la sensación de tener prisa por contarnos su propuesta y no querer complicarse la vida, y pienso que desperdicia algunos elementos interesantes que incluye en su conjunto pero desdibujados como en un segundo plano.

No me parece mal del todo. Una industria que se precie tiene que producir este tipo de historias de género sencillas y eficaces, y en eso me ha recordado todo el tiempo el tipo de relatos con más intriga que terror que consumíamos en las revistas de cómics de terror tipo Creepy y Dossier Negro, relatos breves y contundentes a los que no cabe pedirles más que precisamente esa eficacia como vehículo de entretenimiento bien defendido por sus protagonistas y correctamente resuelto en lo visual.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película El espía que me plantó

Un rato de evasión veraniega de perfil bajo mezcla de comedia y acción.

Quede claro desde el principio que es una especie de poco o nada sorprendente “cuento de hadas” en la misma línea y con los mismos elementos que abundaban en otras propuestas de comedia y acción que suelen aparecer por la cartelera en estas fechas veraniegas, producto muy habitual en la filmografía de Mila Kunis , por otra parte. En lo esencial es el mismo tipo de producto que nos propusieron hace dos veranos o así con Melissa McCarthy en Espías, y en su versión masculina con Ryan Reynolds en El otro guardaespaldas, aunque ambas eran algo más ambiciosas y acertadas en su resultado final, mientras que El espía que me plantó prefiere jugar más sobre seguro. Aún trabajándose el humor gamberro, sobre todo merced al personaje de Kate McKinnon, no acaba de apostar por él con tanta decisión y no la deja tan suelta y a su aire como McCarthy en Espías, además de contar con secuencias de acción menos resolutivas y espectaculares que las de El otro guardaespaldas y faltarle el nervio que a aquella aportaba el histriónico pero eficaz tío de Reynolds, Samuel L. Jackson y sobre todo Salma Hayek. Suele ocurrir por otra parte en este tipo de historias que en la turbulencia de la búsqueda de las risas fáciles se les escape construir más sólidamente personajes y situaciones, algo que impide que acaben desarrollando el verdadero potencial de sus elementos. En Espías lo mejor de la película era la interacción de Melissa McCarthy y Jason Statham. De manera que el personaje de Jude Law sobraba. En El otro guardaespaldas lo verdaderamente interesante y con potencial de disparate cómico era la asociación de Samuel L. Jackson y Salma Hayek. Y el personaje de Ryan Reynolds sobraba. Pues bien, en El espía que me plantó han tenido algo más de puntería a la hora de plantear el asunto centrándolo en el dúo Mila Kunis y Kate McKinnon. Lo que ocurre es que han equivocado la proporción y debería ser una propuesta con Kate McKinnon como protagonista y Mila Kunis como acompañante. Además le faltan más chistes como los de las “americanas estúpidas” que están ahí, y funcionan, pero no acaban de ser la verdadera materia prima del asunto, que sería lo más recomendable, porque la película parece verse obligada a desarrollar esa naturaleza como “cuento de hadas” para féminas urbanitas actuales con aspiraciones a empoderamiento pero sin sacarse de encima la dependencia del estigma de “príncipe azul” materializado por los personajes de Justin Theroux y Sam Heughan.

A pesar de todo ello, y aunque es cierto que se sostiene sobre tópicos y la fórmula, con el aditivo de algunas referencias al empoderamiento femenino que aborda más como pincelada de moda que como propuesta sólida en su argumento, lo cierto es que es coherente con sus objetivos, muy primarios: ser pasarratos veraniego más o menos aseado, aunque menos divertido de lo que pretende. Y, eso sí, transmitiéndonos la sensación de que todo lo que nos están contando ahí ya lo hemos visto antes, pero resulta moderadamente distraído, aunque en mi opinión se les ha ido un poco de metraje, y prolonga en exceso el chiste en su conjunto.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Megalodón

Simpática por momentos, pero sin aprovechar el tremendo potencial que tiene.

Es decir, que estamos hablando de una película que propone el enfrentamiento entre un Megalodón, un tiburón gigante, y Jason Statham, lo que con las suficientes dosis de sorna y un director que supiese qué hacer con el proyecto podía haber dado una de las películas más divertidas y especiales del verano. Una especie de Sharknado pero con presupuesto. Quizá algo más seria, pero sin tomarse nunca en serio a sí misma del todo. Y sobre todo entretenida. Salvajemente entretenida. Eso esperábamos y eso es lo que no consigue la película durante la mayor parte de su metraje, en un efecto similar al que sufrió recientemente Operación Rampage, y que hace que toda la cinta esté a medio gas.

Crítica de la película Blackwood

Terror sobrenatural disfrazado, para una película de género puro. Cuando nos hablan de una película para adolescentes con producción de Stephenie Meyer y basada en una novela para jóvenes adultos, como las llaman en territorio anglosajón, uno piensa más en la saga Crepúsculo de la propia Meyer que en lo que se encuentra en Blackwood. Lo que es una sorpresa en todos los sentidos, y convierte la visita a esta peculiar escuela en un viaje más que interesante y revelador. Una película de terror clásico, más interesada en crear una atmósfera y una sensación de angustia en el espectador, que en doblegarse a los intereses habituales de Hollywood, a quien a lo mejor le interesaba más una película en la línea de lo antes mencionado, en lugar de Blackwood.

El público sale ganando con esta historia, sin lugar a dudas. Un viaje de una joven a un recóndito lugar, a una escuela que se cae a pedazos, pero que parece el único lugar del mundo donde puede ser aceptada. Allí, junto a un reducido número de alumnas y profesores, y bajo la atenta mirada de una muy peculiar directora, las chicas desarrollarán increíbles habilidades en un campo diferente cada una, aunque los oscuros rincones de Blacwood esconden demasiados secretos, algunos de ellos podrían ser demasiado peligrosos y determinar el destino de las chicas. Lo curioso de la trama, tan sencilla y funcional, es que apenas hace caso al componente romántico, y lo relega al rincón como si se tratase de un incordio.

La película tiene una notable influencia del cine de terror de los años 70 y 80, pero no del género más campy, sino del serio, del interesado en mostrar el terror en cada esquina, en lo aparentemente cotidiano convertido en terrorífico. Con un punto sobrenatural y una iluminación brillante, donde comprendemos desde el inicio el título original, Down a Dark Corridor, porque esos pasillos oscuros existen, y Rodrigo Cortés, director de la película, les saca todo el partido. Siempre buscando (o casi siempre) crear tensión, generar en el espectador la angustia de lo que viven las protagonistas, ese camino de dolor que produce el arte. Pero no abusa de sustos, no quiere que sea ese tipo de película. No le interesa que sea la película previsible que, sin duda esperábamos.

La música es un componente imprescindible de la película, y hay que reconocer que AnnaSophia Robb y Uma Thruman ante todo (no quiero olvidarme de Isabelle Fuhrman ante todo) dan un empaque al reparto magnífico. Sobre todo porque los personajes tienen algo que contar. Pero el guión es demasiado autocomplaciente, demasiado visto en cine y televisión, como para sorprendernos lo más mínimo en sus giros, y sobre todo, demasiado acelerado al final, cuando los hechos empiezan a acumularse casi por necesidad, más que de forma orgánica. El resultado la hace irregular, pero el talento de su director y reparto, hacen que sea una grata sorpresa. Una película de terror que recuerda una forma de abordar el género casi olvidada. Pero que sigue siendo muy efectiva.

Jesús Usero

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Mamma Mia: Una y otra vez

Buena secuela musical, en algunos aspectos incluso superior a la original. Los fans de ABBA y del musical Mamma Mia están de enhorabuena con esta secuela que ofrece más música del grupo sueco y una profundización en el universo creado para el musical. Y los fans de la película, con la vuelta de todo su reparto al completo más alguna incorporación de lujo, también deben estar de celebración. Además porque era muy sencillo equivocarse, hacerlo mal completamente, caer en errores de secuelas y segundas partes varias. La mayor parte del tiempo no lo hace, y así, Mamma Mia Una y otra vez, se convierte en una más que digna película musical. Secuela, sí, pero con identidad propia y con su propia forma de acercarse a los personajes.

Se nota la mano del gran Richard Curtis, ausente por completo en la primera película, para dar nueva vida a la historia. Mamma Mia fue un éxito, pero bebía demasiado de su versión musical, dejando poco o nada como elemento cinematográfico. Era el musical, pero con muy pocos elementos propios personales, más allá de su genial reparto. No había nada realmente único. Que la autora del libreto lo fuese del guión también, explica esa situación. Aquí el guión, basado en una historia de Curtis, corre a cargo del ol Parker, el autor de los guiones de la saga Hotel Marigold. El humor brilla en la película, más que en la anterior. El tono de autoparodia, las ganas de todos de reírse de sí mismos… Todo funciona a la perfección.

En ese sentido es mejor, igual que en lo visual. La película parece tener más presupuesto, pero también más recursos visuales por parte de su autor. El hecho de que sean dos historias en realidad, presente y pasado, ayuda al uso de más colores y a sacar la historia de la pequeña isla para hacerla recorrer mundo de forma acertada. A eso hay que sumar un reparto sensacional, que incorpora nombres como Lily James, Cher o Andy García. Tanta estrella hace que alguno tenga menos tiempo en pantalla de lo deseable, y que alguna historia secundaria pierda fuerza. Pero con tanto talento en el reparto, con casi todos ellos cantando de forma maravillosa, el éxito parece garantizado.

La película prefiere emplear canciones del grupo ABBA mucho menos conocidas, exceptuando un par de temas, que repetir todo lo escuchado y cantado en la primera película (alguna sí, se repite, pero tiene su lógica). Los problemas son de guión con la película. Hay considerables agujeros en las tramas tanto del presente como del pasado, y se nota que tiene dos películas que quiere contar en una sola, lo que limita una de las historias, mucho menos potenciada que la otra. Necesitaba un guión más elaborado en lo dramático, que no quedase tan cojo ni diese tantas vueltas (musicales o no) alrededor de lo mismo. Podía ser mejor, claro, pero es una digna secuela. Superior a la original, sin lugar a dudas, aunque no sea perfecta.

Jesús Usero

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Siberia

Fallido intento de cine de intriga con un guión disperso y trama poco solvente.

Hay un puñado de ideas interesantes en Siberia, pero sus artífices no han sabido gestionarlas adecuadamente y con coherencia y se quedan en la superficie de las mismas sin llegar a profundizar realmente ni en trama, ni en personajes, ni en conflictos.

Esta propuesta es, en muchos aspectos, víctima de la epidemia de “postureo” que invade nuestras existencias en los últimos tiempos. Solo rasca, y muy ligeramente, la superficie de lo que propone, de manera que todo está ahí como propuesta, pero en bruto, sin llegar a cultivarlo realmente para que de lugar a una historia interesante.

Por ejemplo: podría haber sido una muy interesante propuesta de cruce de la novela nórdica de intriga con el modelo más anglosajón de la novela negra, rematado todo ello con un enfrentamiento final de western. Pero una dirección más bien plana y con poco recurso o interés innovador o de exploración del lenguaje visual se limita a repetir en ese viaje una sucesión de tópicos, navegando por una zona previsible de lugares comunes que en ningún momento consiguen interesar al espectador realmente, porque todo aquello que se le ofrece es material ya muy gastado y en todo momento se presenta con un tono gris, como sin ritmo, confundiendo esa especie de distanciamiento gris entre los personajes y esa pose de existencialismo angustioso de su protagonista con el propio tono de presentación visual y la narración de la película. Que el personaje de Keanu Reeves sea un individuo poco comunicativo no debe confundirse con que la película deba meterse en ese mismo bucle de falta de comunicación con el espectador. Pongo un par de ejemplos para que quede más claro. El primero: vean la recomendable El silencio de un hombre, de Jean Pierre Melville, y comparen el personaje de Alain Delon con lo que pretenden hacer aquí con Keanu Reeves. El segundo: Fuego en el cuerpo, de Lawerence Kasdan, su capacidad para generar sensualidad con la incapacidad de implicarnos de los encuentros sexuales de Siberia. Son fríos como la estepa. Y en la secuencia supuestamente más dura de la película, clave para definir un giro en la relación de la pareja protagonista, me refiero a la de los “hermanos de sangre” al estilo ruso, piensen en que tendría que haber sido tan impactante como la de la violación de Perros de paja, de Sam Peckimpah, pero por el contrario es fría. Nuevamene cuestión de dirección fría, gélida, plana, distante. Otro tanto puede decirse de un guión que cae en las frases hechas, que pretende ser “profundo”, pero en lugar de eso resulta bastante superficial, simplón incluso.

Los actores tampoco ayudan mucho. Reeves parece tener puesto el piloto automático con las sobras de los gestos que le han quedado de las dos entregas de John Wick, y cuando la amante le pide a su personaje que diga el nombre de su esposa al copular la situación llega a ser ridícula. Aquí la mayoría de los actores construyen sus personajes desde la pose, antes que desde la autenticidad.

Esa dirección que desperdicia los elementos de intriga y la acción, cosa que se puede comprobar simplemente con el desenlace de la película, y un guión disperso, sin orientación clara, que no parece saber realmente lo que quiere contar y en qué quiere centrarse, es un lastre muy pesado para todo lo demás que pretende ofrecer esta propuesta.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Mision Imposible: Fallout

La mejor de las misiones imposibles de la 3 en adelante y muy cerca de la 1. Cruise se supera.

La sexta entrega de la franquicia de Misión imposible no da muestra alguna de agotamiento de la saga. Todo lo contrario. Completa el proceso de reinvención de la misma que se inició con la entrada en la franquicia de J.J. Abrams y pienso que de algún modo cierra un segundo ciclo tras el comienzo de cine más clásico de la primera película dirigida por Brian De Palma y el fallido resbalón de la segunda entrega, sin duda la peor de toda la saga. Esta película es la culminación de muchas claves que empezaron a manejar los artífices de la franquicia desde la tercera película y lo hace con una capacidad de autoparodia, un humor y un desarrollo de personajes en uno de los mejores guiones de toda la serie que consigue batir sin problemas a la última entrega de James Bond, Espectra, por poner un ejemplo de producto similar en el cine de evasión y enretenimiento.

Por otra parte, en lo que se refiere precisamente a cine de evasión y entretenimiento, lo que nos ofrece esta nueva Misión imposible es precisamente la propuesta más apetecible del cine de blockbuster para el verano. Es la mejor entre los estrenos que han llegado a nuestras pantallas en las últimas semanas y además va a situarse sin problemas como una de las mejores películas de este año, una de las más eficaces en su banda de explotación del cine como herramienta de evasión y entretenimiento. Pero además es muy sólida como película. Aprovecha las claves de sus predecesoras pero funciona perfectamente en solitario sin necesidad de ver el resto, cosa de la que no pueden presumir la mayoría de las franquicias de nuestros días.

El guión de Fallout hace dos cosas interesantes. La primera es poner al personaje de Tom Cruise en una nueva posición más interesante. A ver, el hombre siempre ha sido un pupas, resolutivo y eficaz, pero siempre luchando en primer lugar contra la incompetencia de sus jefes, lo que le otorgaba cierto tono de clásico y trágico perdedor. En la fase iniciada por J.J. Abrams empezó a cultivarse una segunda personalidad para este personaje de antihéroe que ha ido fructificando en varias entregas y alcanza su forma más completa en ésta última. Encontramos así a un Ethan Hunt que ajusta cuentas con sus fantasmas del pasado pero al mismo tiempo es capaz de incorporar claves de humor como el propio guión, que parodia, homenajea y al mismo tiempo bromea con las claves de la serie –el tema de las máscaras, por ejemplo-, sin renunciar a la solidez de los personajes, tanto el principal como los secundarios que le rodean y están mejor desarrollados y utilizados que nunca. Me atrevo a decir que, sin perder su propia personalidad, aquí Ethan Hunt me ha recordado más que nunca el tono y estilo de antihéroe trepidante que caracterizara los mejores momentos del Indiana Jones de Spielberg y Harrison Ford, un tipo que se pasa la película improvisando y con un diálogo y personajes y actitudes que en más de una ocasión arrancaron sonrisas y carcajadas a los espectadores incluso en el pase de prensa.

Divertida, trepidante, con un ritmo que hace que llegues a las dos horas y pico de metraje pensando que sólo has estado una hora en el cine esta es sin duda la mejor y más completa propuesta de la saga. Además Tom Cruise se supera, está en su salsa y consigue meterse al público en el bolsillo desde el prólogo. La secuencia en la que se lesionó es buena prueba de la dedicación que tiene a su trabajo y ver cómo completa su plano tras hacerse polvo la pierna como si no ocurriera nada es un ejemplo a seguir para todo actor. No hay truco: él se sigue jugando el físico en sus secuencias de riesgo, y está en una forma física propia de un atleta de alta competición, más que de un actor. Es grato ver eso en una pantalla tratándose de una estrella del cine de acción.

Pero dejando al margen el despliegue del protagonista hay otros factores en el reparto a tener en cuenta. El primero es lo bien que encaja en el conjunto la entrada de Henry Cavill. Parece que hubiera estado en la saga desde la primera entrega, y compone una pareja de acción con Cruise con buena química. Además los personajes de Ving Rhames y Simon Pegg reciben el homenaje y mérito que merecen y tienen un buen puñado de momentos de protagonismo propio para lucirse. Sin poner en cuestión el protagonismo de Cruise, podríamos decir que esta es la entrega más coral de toda la saga. Dicho sea de paso, es también una de las que mejor maneja la parte femenina de la misma, con cuatro mujeres dominando parcelas clave de la trama de manera nutritiva para todo el conjunto. Por cierto, si alguien se está preguntando si se echa de menos a Jeremy Renner, tengo que contestar que no. De hecho casi es mejor para el actor y para el equilibrio de fuerzas y protagonismos del reparto de esta entrega que no esté. Renner merece tener más papel del que ha tenido en las entregas anteriores, pero para ello tenemos un problema, y es que no hay metraje para desarrollar ese protagonismo. Para tenerle a un nivel de no desarrollo de su personaje, con participación meramente cosmética, es preferible que no esté presente. Y Alec Baldwin, que tiene poco papel, está perfecto dando un toque de estilo que completa y mejora el de todos sus antecedentes en ese mismo rol de jefe del departamento de misiones imposibles. Finalmente, en cuanto a las secuencias de acción, está tan bien servida como las entregas anteriores.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Sicario: El día del soldado

Cinco estrellas de buen cine de acción e intriga, sólido y para adultos.

El público tendrá que ponerse otra vez el chip de estado adulto para poder reencontrarse con el cine de acción de calidad y madurez en esta segunda peripecia del sicario interpretado por Benicio Del Toro que dirige Stefano Sollima con mano firme, las cosas claras, personalidad y contundencia. No defrauda. Y quienes esperaban más de lo mismo, se equivocan. Sollima ha rodado una película según su propio criterio, respetando su precedente, sin faltar a la identidad trazada por Villeneuve en Sicario, pero sin depender de la misma para elaborar su propio discurso. Le agradezco enormemente eso, porque estoy harto del “más de lo mismo” en las películas de saga, trilogías, secuelas, etcétera. De hecho, me resisto a etiquetar y minusvalorar Sicario, el día del soldado, como una secuela. Aviso que puede verse sin haber visto la película de Villeneuve, y no pasa nada. Tiene mimbre de sobra este cesto para salir adelante por sí mismo y estoy seguro de que cuando repasemos toda la producción que llegará este año a nuestra cartelera, Sicario: el día del soldado estará entre las diez mejores.

Es justo y conveniente aplaudir uno de los mejores guiones de cine que vamos a disfrutar esta temporada. Taylor Sheridan se confirma como pieza esencial en el puzle de los maestros que cuentan historias para el cine y la televisión de nuestros días. Y además coincide que acaba de estrenar serie, Yellowstone, tan recomendable para los amantes del buen audiovisual como sus otros guiones para la pantalla grande: Sicario, Comanchería, Wind River y por supuesto Sicario: el día del soldado. En una etapa en la que el género policíaco necesita más que nunca adoptar nuevas estrategias de desarrollo, necesita arriesgarse y reforzarse con personajes y argumentos sólidos, Taylor Sheridan es hoy por hoy el valor más seguro para apostar sin dudar un segundo por todo lo que nos proponga en este territorio. Y en Sicario: el día del soldado, el rendimiento del guionista Sheridan con el director Sollima le da al aficionado a este género el máximo de satisfacción.

La palabra clave es sobriedad. Y para que quede más claro cómo trabajan el concepto de menos es más Sollima y Sheridan, les propongo que cuando vean la película, se fijen en la manera contundente y eficaz, y que me recuerda al buen cine de conspiraciones y policíaco de los años setenta, en que presentan a los personajes de Josh Brolin y Benicio Del Toro. Y cómo desde el momento en que se presenta la acción en el supermercado con esa madre y su hija en la puerta, empiezan a removernos en la clave de empatía por las motivaciones y la moral ambiguas de los personajes principales. En el caso de Sollima y Sheridan esa elección de simpatía o antipatía por los personajes nunca es fácil. Y tener a Brolin y a Benicio Del Toro agigantándose como actores en esta producción es un refuerzo de potencia extra para los resultados de la película. Otro ejemplo de la adusta sobriedad de western crepuscular y setentero que trabaja la película lo encontramos en la secuencia de la llegada de Benicio Del Toro e Isabela Moner a esa especie de rancho decrépito, y la charla con el propietario. Momento de pura magia del cine. Para terminar con las referencias al western, en este caso al western mediterráneo, en el que el padre del director, Sergio Sollima, fuera tan definitorio junto a Sergio Leone, quiero llamar la atención sobre la parte final del viaje que hace el personaje de Benicio Del Toro, que encaja perfectamente con la fase de martirio y crucifixión que seguían los antihéroes principales del western mediterráneo y además es toda una lección de cine en lo que se refiere a su puesta en escena.

Pero eso no es todo, porque Sicario: el día del soldado no se conforma con hacer las cosas bien, sino que persigue hacerlas mejor. De manera que además de liberarse con habilidad y elegancia de la nada desdeñable sombra y la estructura de su precedecesora para buscar su propia identidad como propuesta más centrada en el duelo de personajes de Brolin y Del Toro, haciendo de éste último el hilo conductor de la trilogía de películas sobre el asunto, y por tanto el principal protagonista de esta segunda producción, cultiva no sólo a sus actores y personajes principales, sino también a sus supuestos secundarios. Isabela Moner en el papel de Isabel Reyes, tiene papel y desarrollo dentro de esta película de itinerario para todos los personajes, lo mismo que el otro destacado más joven el reparto, Elijah Rodriguez. Ambos jóvenes son un apunte de lo que le espera a las generaciones del futuro a los dos lados de la frontera de Méjico con Estados Unidos cuya identidad y complejidad va más allá de lo meramente geográfico, como bien ha sabido ver y escribir Taylor Sheridan y ver y narrar visualmente Stefano Sollima. Introduciendo a los personajes de Moner y de Rodriguez, la película incorpora y completa las distintas visiones de distintas generaciones sobre el conflicto fronterizo, pero también cultural y psicológico entre ambos países. Los viajes de los personajes de Moner y Rodríguez a ambos lados de la frontera son el relato dentro del relato de toda una nueva generación condenada por los pecados de sus mayores. Y ese punto de vista enriquece el conjunto de la propuesta argumental de Sicario: el día del soldado, tanto más cuanto que las voces que suenan en el mismo no son solo las de los personajes principales. Otro par de apuntes sobre esa forma de construir con verosimilitud tanto en el primer plano del relato como en el segundo son los personajes de Matthew Modine y Catherine Keener, que aparecen poco, lo justo y suficiente para dejar una impronta esencial en el relato general y marcarlo con el tufo de la política maquiavélica del fin justifica los medios que pudre y afecta al resto de los personajes.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine 

Crítica de la película El Hombre que mató a Don Quijote de Terry Gilliam

Si algo se puede decir de ella es que no dejará a nadie indiferente…

Para bien y para mal. Convertida ya en película de culto desde antes de su estreno, la última “extravaganza” de Terry Gilliam viene acompañada de un tortuoso proceso de creación y una polémica en torno a los derechos de exhibición que se ha resuelto hace poco en contra de los intereses del director en Francia. Un caos que empezó hace más de 13 años, justo cuando servidor colaboraba en un libro sobre la figura de Don Quijote en el cine y sobre la maldición que acompaña a los que intentan acometer un proyecto en torno al personaje desde fuera de nuestro país. Y ya entonces, en el año 2005, esa parte del libro se encabezaba con esta película, que en aquel momento protagonizarían Jean Rochefort y Johnny Depp.

Casi 15 años después aquí estamos. La película, con Adam Driver y Jonathan Pryce a la cabeza del reparto, sustituyendo a Depp y Rochefort respectivamente, ha llegado a nuestras salas. Y no es una película para todo tipo de público, eso seguro. Tampoco una que deje al espectador indiferente. No, no es una mala película, ni mucho menos, pero tampoco es buena en el sentido más estricto de la palabra. La mezcla de drama, comedia, aventuras y fantasía deja una película desestructurada, inclasificable, única, imperfecta, demencial… Por momentos ridícula, por momentos sublime. Un viaje para el espectador, una montaña rusa de emociones y sensaciones, más preocupada de transmitir emociones que de contar una historia.

Para quien esté acostumbrado al cine de Gilliam, sabrá que eso es habitual. Impactar al espectador, hacerle soñar despierto, trasportarle a un mundo distinto, donde las sensaciones quizá no sean como en el nuestro, pero que no olvidará. Una historia en la que el propio espectador tiene un personaje con el que identificarse claramente, un hombre que acompaña en su viaje de locura a otro que cree ser Don Quijote, pasando por aventuras cada vez más surrealistas, en las que realidad y fantasía se mezclan, no solo para el caballero sino también para el propio Sancho (Driver forzado a ello) y el espectador. Y donde el humor campa a sus anchas elevándose a cada minuto de proyección.

Ese humor tiene momentos sublimes (la Guardia Civil es memorable), otros no tan efectivos, y otros directamente vergonzosos. La química entre los dos actores protagonistas funciona con elegancia, y la presencia de nombres como Olga Kurylenko, Jordi Mollá, Stellan Skarsgard, Óscar Jaenada o Sergi López, ayudan a dar esa sensación de reparto de grandes actores que se unen a esta fiesta, este caos ruidoso y aparentemente sin control. Es curioso que incluso cuando más caótica parece la película, cuando menos sentido tiene, todo sigue pareciendo parte de un plan mayor. Contradictorio, sí. Como la propia película. Una contradicción continua, una mezcla asonante, un accidente a punto de ocurrir. Pero tan fascinante que no podemos dejar de mirar. No, no será la mejor película del año, pero será difícil que nos olvidemos de ella…

Jesús Usero

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

Contacto

 
91 486 20 80
Fax: 91 643 75 55
 
© NOREA Y ALOMAN EDICIONES, S.L.
c/ La Higuera, 2 - 2ºB
28922 Alcorcón (Madrid) NIF: B85355915
 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En caso de duda para pedidos, suscripciones, preguntas al Correo del lector o cualquier otra consulta escríbenos por WhatsApp