Miguel Juan Payán

Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

Crítica de la película Estafadoras de Wall Street

Entretenida banalización de la estafa vendida como comedia picaresca.

Aunque ha saltado la campaña para vender el trabajo de Jennifer López como posible candidato al Oscar, lo cierto es que esta película es simplemente una entretenida fábula sobre la moderna picaresca erótico-festiva de las grandes urbes y vende un tema y un estilo no muy original que en todo caso puede convertirla en complemento menor para programa doble con la superior El lobo de Wall Street. Afeada con algunos momentos telefílmicos que le impiden volar más alto, como por ejemplo la tópica reunión final-familiar navideña, con regalitos y todo, de las “estafadoras-amigas”, cuyo oficio es drogar a sus clientes para vaciarles los bolsillos enredándolos con la promesa de favores sexuales -espero haber sido lo suficientemente políticamente correcto como para no despertar las iras de la policía del pensamiento-, la película acaba por debajo del nivel que podría haber alcanzado.

No dudo que este es, sin duda, el mejor papel de Jennifer López en toda su carrera. Que por ello merezca una nominación al Oscar ya no lo voy a comprar. Pero en todo caso no le hace ningún favor ese tonillo telefílmico que va pillando la cosa conforme avanza hacia su desenlace.

Crítica de la película Doctor Sueño

Mejor de lo previsto, decae en su desenlace víctima del exceso de mimetismo con El resplandor.

Secuela innecesaria de la película de Stanley Kubrick, hace sus primeros movimientos con cierta solvencia y habilidad para configurarse como una buena propuesta de cine de terror, ajeno eso sí a los sustos que quizá espere la gente. Es más sólida de lo que cabía temer después de ver su tráiler, que por otra parte merece pasar a la historia como uno de los peores tráiler del cine y no le hace ningún honor a lo que podemos encontrar en la película.

Funciona correctamente en el primer y segundo acto, e incluso tiene el valor de distanciarse del cine de susto más gratuito que me temo pueden esperar -equivocadamente- algunos espectadores. En eso respeta en cierto modo el tono de El resplandor que se apartó del terror más convencional para buscar lo inquietante jugando a la contra del terror superficial de susto facilón. Incluso me parece positivo que en sus primeras escenas Doctor Sueño haga una especie de declaración de principios e independencia de la película de Kubrick presentando el personaje de Rebecca Ferguson. Y aprovecho ya para decir que la actriz es lo mejor de la película, el motor de la misma, y su personaje tiene por sí mismo interés suficiente como para que en lugar de habitar una secuela de El resplandor contaran su propia historia y la de su grupo de colegas. Aunque tampoco es que con este grupo de antagonistas Doctor Sueño sea una innovadora porque en 1987 Kathryn Bigelow ya nos presentó unos vampiros de neowestern en su película Los viajeros de la noche en los que es difícil no pensar cuando vemos a Ferguson/Rose y su grupo.

Crítica de la película Parásitos

Bong Joon Ho vuelve dirige una película redonda que merece estar entre las mejores del año.

Se está poniendo difícil y al mismo tiempo interesante decidir qué películas merecen estar en la lista de las diez mejores del año en esta recta final de 2010, y eso es bueno para el espectador. Sin duda Parásitos es una imprescindible del cine que hemos visto esta temporada y de los últimos años. Y lo es jugando la carta de lo inclasificable. Porque podemos decir muchas cosas de ella, salvo que sea fácilmente etiquetable. Todo lo contrario. Juega tanto con los naipes de la baraja del suspense como con los de la baraja de la crítica social poniendo nuevamente de manifiesto la facilidad que tienen los grandes maestros del cine de Corea del Sur en los últimos veinte años para poner en pantalla un tratamiento de los géneros cinematográficos que desafía el adocenamiento y la repetición y camuflaje de esos mismos géneros en la clave de las franquicias en el cine estadounidense.

Es así, además de todas las demás virtudes que luce, una ventana abierta al cambio, a otras posibilidades de regocijo y disfrute en el cine.

Crítica de la película Secretos de estado

Una buena película que hace del género de intriga un campo de reflexión.

Basada en hechos reales, Secretos de estado sigue la estela de propuestas en la línea de Todos los hombres del presidente o Los archivos del Pentágono, y comparte con las mismas la difícil fórmula de desenlace y hechos ya conocidos por el público convertidos en intriga a la inversa. Es una especie de vuelta de tuerca del género en el que los creadores del relato asumen que buena parte del público ya conoce el desenlace de la historia, pero no obstante trabajan igualmente las claves esenciales del género partiendo de ese previo conocimiento. No renuncian estas películas a generar suspense. Al contrario. Lo generan igualmente rizando el rizo por el procedimiento de situar en el punto de mira de la tensión creciente no tanto el qué pasa o va a pasar sino el cómo pasa o va pasar lo que ya conocemos.

En ese camino, como digo nada fácil, el director, que en 2015 ya dio pruebas de su eficacia en el género de intriga con la interesante Espías desde el cielo (hay crítica en esta misma página), tiene un equilibrado guión y tres actores principales como sus mejores aliados.

Crítica de la película El asesino de los caprichos

Verdú, Garrido y Álamo lo mejor. Actores frente a un policíaco flojo.

Encuesta policial peleada consigo misma. Así podría definirse esta película que parece dividida entre ser un relato de asesinatos en serie y al mismo tiempo una exploración del personaje de Maribel Verdú, que como Aura Garrido y Roberto Álamo tira de oficio para sacar adelante una historia que no acaba de decidirse por enfocarse en ser un relato en profundidad sobre su personaje o atender al enigma de intriga que nos propone. Resultado de esa aparente indecisión es que no acaba de definirse y además cae en una precipitación en su tercer acto que resulta un poco decepcionante. El problema de servir a dos amos sin alcanzar un equilibrio e imponer claramente el tema que debería ser el corazón que diera sentido a la trama y el argumento. Tiene cosas interesantes en el argumento, pero es desigual en su trama y no acaba de dejar claro su tema, que debería haber sido lo que le otorgara fuerza y personalidad.

Verdú consigue a base de miradas y trabajo muy astuto de actriz forjada en mil batallas insuflar vida y personalidad a su personaje, que por lo demás está construido como con retazos de varias cosas amontonadas pero no ordenadas, algo que podría decirse también de la intriga que se nos cuenta. Lo mismo se puede decir en el caso de Aura Garrido. Es precisamente el juego de los actores, y su trabajo en común,  lo que levanta interés y presta algo de solidez a la película, que por otra parte resulta repetitiva en algunos elementos -el karaoke, la llamada de teléfono no respondida a tiempo en dos ocasiones, las visitas del personaje de Verdú al baño que no sirven como definición del personaje-, plana y muy previsible en sus claves de intriga -obvia la manera de señalar al asesino con precipitación y en un estadio muy inicial del relato-, de manera que cuando maneja todo lo referido a la intriga propiamente dicha se observa cierta precipitación o desinterés por sacar adelante el laberinto policial para poder centrarse en el personaje de Verdú. Sin embargo, éste tampoco está demasiado desarrollado más allá de la pose, y su vida le llega por la actriz.

Crítica de la película Paradise Hills

Curiosa versión revisionista de los cuentos de hadas y brujas con mensaje incluido.

El mensaje es un tanto obvio, pero no por ello deja de ser eficaz como entretenimiento. La película recoge el testigo de la corriente de revisionismo de las fábulas sobre adolescentes que pueblan la fantasía más reciente, pero, y eso es lo más interesante de la propuesta, aciertan a mezclarlas con un punto de revisión de los mensajes de los cuentos infantiles tradicionales. Añadiendo pinceladas de ciencia ficción y de terror, sobre todo en el tercer acto de su fábula, la película consigue mantener un buen ritmo como propuesta de intriga. Recuerda por un lado los cuentos de Grimm y Andersen y pone en cuestión hábilmente y de forma siniestra desde su primera secuencia de canción-baile-boda todas las fábulas y parafernalia de las tradicionales princesitas Disney, Cenicienta y sus colegas. El puntito sado-maso de la máscara y la letra de la canción dan muy  mal rollo aunque no seas ni adolescente ni fémina ni te vayas a casar, lo cual es un punto positivo a favor para la dirección y el guión de la película, muy bien llevada en general en todo el metraje. Creo que atrapa a todo tipo de público por su construcción de la intriga y su ritmo.

Crítica de la película Joker - Guason

La mejor película del año. Joaquin Phoenix está inmenso. Todos somos Joker.

Le pongo cinco estrellas. Me faltan estrellas para ponerle. Le pondría diez si me dejaran. Es la mejor película no solo de este año sino de los últimos años.

El logo de la productora con el que arranca la película es ya en sí mismo toda una declaración de principios sobre lo que vamos a ver a continuación: el retorno del gran cine que los grandes estudios cultivaban allá por los años setenta, cuando pensaban en la calidad, buscaban a su público con más respeto por el público, y no se volcaban en la sobrexplotación de franquicias, secuelas, etcétera.

Joker lleva en su seno a modo de influencia muchos buenos momentos de gran cine de los años setenta y alguno que otro de los años ochenta. Arranca con poderosos ecos que recuerdan Taxi Driver, pero no tara en revelarse como un descenso a la locura del nivel de El resplandor. Una de sus secuencias, el encuentro del protagonista con Wayne en el lavabo, me ha recordado aquel otro momento, también de revelación y que hace avanzar la historia, o lo que es lo mismo, al protagonista hacia la locura, en el que el protagonista de El resplandor se encontraba con el antiguo guarda el hotel Overlord. Y en las secuencias del metro se respira todo el aroma de las buenas películas policíacas que nos servía el cine de los setenta en el marco de la producción comercial de los grandes estudios, tipo The French Connection.

Crítica de la película El crack cero

Precuela nostálgica dominada por el talento de Carlos Santos y Pedro Casablanc.

José Luis Garci vuelve sobre sus pasos, quizá en exceso, en un ejercicio que entra con frecuencia en el escabroso territorio de la cita y la autocita. En su empeño por hacer un homenaje a claves estéticas y visuales de la novela y el cine negro más clásicos resulta comparativamente mucho más fría y cerrada que los dos precedentes de las pesquisas del detective Germán Areta protagonizados por Alfredo Landa.

Garci resuelve su precuela de El Crack mayoritariamente en interiores, con mucho diálogo y algunos giros de la palabra que se resisten al oído del espectador. Ejerce su legítimo derecho a homenajear visualmente la sencillez de planificación del policiaco estadounidense de los cuarenta, pero busca el camino de la tragedia cotidiana en cada frase con demasiado empeño y unos diálogos que se les resisten a algunos de sus actores. Son víctimas de un intento de replicar los cuchillos afilados que hacían vibrar al espectador saltando de un lado a otro entre los personajes del cine negroclásico, pero que necesitan una puesta a punto.

Crítica de la película Géminis

Entretenida. Técnicamente curiosa. Visualmente atractiva. Guión tópico.

Lo primero que quiero aclarar es que en lo visual pienso que es un buen espectáculo para ver en cine. Pantalla grande y tal. Ang Lee sabe dominar ese nuevo aporte técnico con una solidez que puntúa a favor del espectáculo. Hay poco que criticar y mucho que valorar en ese terreno. Lee cumple. Y la acción funciona.

Otro asunto es la historia. El guión y los diálogos son un explotación de tópicos. Todo es muy previsible y sin aportes nuevos a la fórmula argumental que aplican. Es una sucesión de esquemas ya mejor explotados en sagas como la de Jason Bourne o Misión imposible. Y en su conjunto remite a los esquemas argumentales muy manidos del cine de acción de los años noventa.

A su favor cuenta con los actores para defender con solidez incluso las propuestas, frases, momentos y topicos más sonrrojantes de su guión y diálogo. Le ponen vida a personajes que son recortables, bocetos sin desarrollo, sin viaje en sus historias. Y así podemos digerir esa sistemática sucesión de previsibilidad que habita toda la película.

Crítica de la película Mientras dure la guerra

Amenábar vuelve con su mejor película y un reparto de gigantes.

Amenábar y sus actores se crecen, se agigantan, adquieren tamaño y forma de gran cine tratando una materia prima difícil en una de las mejores películas sobre la Guerra Civil que ha rodado el cine español.

Más allá de lo que cada cual piense sobre lo que en la película se cuenta. Más allá de lo que nos recuerde a cada uno este fresco histórico sobre las propias historias de nuestra familia, para bien o para mal, y más allá de lo que a unos y a otros pueda parecerles desde su personal punto de vista la visión de los acontecimientos y personajes que aparece en la pantalla, resulta difícil ponerle pegas a esta película desde la objetividad.

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