Robots, Androides y Ciencia Ficción en el cine y las series

Noviembre 19, 2020 57

Este fin de semana da comienzo la Semana Europea de la Robótica 2020, ERW2020, y desde la plataforma tecnologica española de la robótica HispaRob nos han solicitado nuestro punto de vista en relación con el cine y las series.

      Aunque posiblemente mi primera relación con la ciencia ficción viniese de alguna serie de dibujos animados de mi infancia, con una apuesta segura por Mazinger Z o Comando G, sin duda la imagen más imborrable que tengo de mi primer contacto con  la ciencia ficción y, especialmente, con los robots, es de Star Wars, de una tarde en la que al llegar a casa, en la televisión aparecían un dos robots, uno androide, caminando por un pasillo helado que, con los años, sabría que pertenecía al mundo helado de Hoth. Era El Imperio Contraataca y aquellos dos pequeños robots pasarían a ser no sólo parte de mi infancia, sino los más conocidos de la historia del cine, sin duda. Aunque no fue hasta años después cuando descubrí Blade Runner cuando ciertas preguntas comenzaron a resonar en mí, que tenían que ver con aquellos replicantes, aquellos androides con apariencia humana, indistinguibles de nosotros, pero que no eran humanos. Eran una imitación a la vida. Entonces, si no eran más que copias mecánicas… ¿por qué sus emociones eran similares a las nuestras? Es más, ¿por qué en ese futuro tan siniestro de Blade Runner y de la novela de Philip K. Dick eran más humanas esas máquinas que los propios humanos?

      Esa es la clave de la ciencia ficción, crear interrogantes en nosotros mismos. A través de un envoltorio de ciencia imposible en nuestros términos actuales, jugar a mostrar en lo que puede devenir. Hacernos aceptar que el mundo es mucho más complejo de lo que creemos y descubrir quiénes somos realmente. Desde el origen del cine, desde los tiempos de Metrópolis y la mítica María, el primer gran robot del cine que aparecía en la película de Fritz Lang y que servía para hablar del marxismo, de la lucha de clases y de lo que estaría por llegar años después a la propia Alemania y al mundo, a través del nazismo y el fascismo. Las preguntas escondidas en una envoltura de aventuras espaciales. El análisis humano a través del reflejo de aquello que parece humano pero sigue sin serlo. La posibilidad de que todo lo que vemos llegue a suceder muchas veces sirve como cuento con moraleja, mientras que en otras ocasiones sólo apuesta por lo más disparatado o por el más puro entretenimiento. No siempre se trata de descubrirnos por dentro, de preguntarnos cosas.

      Para que entiendan el aspecto al que me refiero. No es lo mismo el tratamiento de la robótica y de los androides en la saga Star Wars, donde son tratados muchas veces como alivio cómico, que en una película muy anterior pero con otras intenciones, como Ultimátum a la Tierra, con Gort, ese enorme robot capaz de dar la vida, en la que sería una nueva alegoría sobre los peligros de las armas nucleares, el comunismo y la Guerra Fría. Son completamente distintos en el marco de la ciencia ficción de entretenimiento. Por eso debemos dar siempre un paso atrás a la hora de juzgar y de hablar de la ciencia ficción. No se trata de ser escépticos, ni de criticar todo lo que se ve en la pantalla en cine o televisión. La palabra clave en ciencia ficción es ficción. Algo que no es real, que debemos separar y que, ya desde niño, mis padres me enseñaron a diferenciar siempre. Lo que sucede en la pantalla no es real. No hay robots reales en el 90% de las películas y series de televisión que vemos. Y no se trata, a mi modo de ver, de ser críticos con ello. Simplemente de separar la ciencia ficción de la realidad que nos rodea. Con ese aspecto resuelto, todo es más sencillo. Lo que realmente debe interesarnos es si lo que nos cuentan es interesante y/o entretenido. Esa es la función de la ficción.

      Con estas bases quiero dejar claro que para quien esto escribe la ciencia ficción no nos ha quitado la capacidad de opinar o pensar por nosotros mismos. Al contrario. Una vez eliminados los elementos superficiales, como veníamos diciendo, lo que resta puede (no siempre) ser un fantástico análisis de nuestro entorno, nuestra sociedad, los peligros del futuro al que podemos (o no) encaminarnos. La inteligencia artificial, por ejemplo, algo que nos persigue desde el ordenador de 2001, pasando por Terminator hasta nuestros días. Y que define nuestro mundo hoy en día. No tenemos quizá todavía, IA que controle los sistemas de defensa del mundo, pero usamos algoritmos casi cada día sin saberlo. Formas de inteligencia que predicen el futuro. Que pueden predecir qué nos apetece ver en Netflix, por ejemplo. En mi primera visita a París, Netflix nos explicó lo que significa ese algoritmo que estudia lo que vemos, lo que buscamos y lo que exploramos para determinar, con mucho acierto, qué podríamos querer ver a continuación. Es un paso hacia el futuro increíble que el propio cine y la televisión, tendrán que reflejar también en un futuro muy cercano como es debido.

      A fin de cuentas entender una película de ciencia ficción tiene que ver más con entender la filosofía detrás de la misma que de entender la ciencia. No se trata de analizar las paradojas espacio temporales de Terminator, se trata de entender los peligros de los que nos habla la película, del miedo a la tecnología, a que ella misma nos derrote y nos esclavice. En Matrix, los robots son armas que se convierten en inofensivas cuando la inteligencia que les gobierna cede. Y, curiosamente, en ambas sagas, una figura mesiánica llegará para salvar a la humanidad, reflejando una vez más la relación de la religión con la ciencia ficción. Filosofía. ¿Van a conquistarnos los robots? ¿Debemos temer el alzamiento de las máquinas? Esas no son las preguntas que nos hacemos o que deberíamos hacernos. Lo que nos preguntamos, lo que reside en el fondo de todo ello es, por ejemplo, ¿por qué tememos que eso suceda? ¿Es miedo a la pérdida de humanidad? ¿Miedo a que sea tarde? El robot puede asustarnos en la ficción. Fuera de ella, lo que representa es lo que realmente nos asusta. Nuestro propio reflejo. Algo de lo que podríamos hablar durante horas y horas, sin duda.

      Por supuesto hemos dejado en este texto algunas de las obras clave e importantes que reflejan en el marco de la ciencia ficción, lo que supone la robótica (sin siquiera haber hablado de las leyes de la robótica de Asimov, por ejemplo) y en qué punto se enfrenta a la realidad en cine y televisión. Pero por recomendar un par de títulos que considero imprescindibles, en un marco reciente, en cine no podemos pasar sin la reciente secuela de Blade Runner, Blade runner 2049, o sin la obra de Alex Garland, quien en su película Ex-Machina analizaba parte de todo lo que hemos hablado con enorme precisión y un maravilloso reparto. Una película brillante e inquietante. En televisión, todo cambió para siempre con Battlestar Galactica, el remake de 2003 que en una miniserie, cuatro temporadas y varias películas para televisión nos hablaba de los grandes miedos del siglo XXI, post 11 de Septiembre, a través de una lucha entre los humanos y una raza de robots, los Cylons, que habían evolucionado hasta ser indistinguibles de nosotros. El alma dentro de la máquina, la pérdida del alma, el terrorismo, la guerra o la búsqueda de un lugar en el plan de dios se reflejaban en esta brillante serie, muy superior a la original. Sirvan como reflexiones para un texto en el que quedan millones de cosas que decir. Es momento para el lector de empezar a decirlas.

Jesús Usero

©accioncine 

 

Revista ACCION

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Modificado por última vez en Jueves, 19 Noviembre 2020 12:35
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión