Este fin de semana da comienzo la Semana Europea de la Robótica 2020, ERW2020, y desde la plataforma tecnologica española de la robótica HispaRob nos han solicitado nuestro punto de vista en relación con el cine y las series.

      Aunque posiblemente mi primera relación con la ciencia ficción viniese de alguna serie de dibujos animados de mi infancia, con una apuesta segura por Mazinger Z o Comando G, sin duda la imagen más imborrable que tengo de mi primer contacto con  la ciencia ficción y, especialmente, con los robots, es de Star Wars, de una tarde en la que al llegar a casa, en la televisión aparecían un dos robots, uno androide, caminando por un pasillo helado que, con los años, sabría que pertenecía al mundo helado de Hoth. Era El Imperio Contraataca y aquellos dos pequeños robots pasarían a ser no sólo parte de mi infancia, sino los más conocidos de la historia del cine, sin duda. Aunque no fue hasta años después cuando descubrí Blade Runner cuando ciertas preguntas comenzaron a resonar en mí, que tenían que ver con aquellos replicantes, aquellos androides con apariencia humana, indistinguibles de nosotros, pero que no eran humanos. Eran una imitación a la vida. Entonces, si no eran más que copias mecánicas… ¿por qué sus emociones eran similares a las nuestras? Es más, ¿por qué en ese futuro tan siniestro de Blade Runner y de la novela de Philip K. Dick eran más humanas esas máquinas que los propios humanos?