Maldita ★★★

Crítica de la serie Maldita

Una nueva vuelta de tuerca a la leyenda artúrica de la mano de la Dama del Lago.

    De la Dama del Lago y de dos autores que tienen mucho que contar, Tom Wheeler, novelista y showrunner/guionista de la serie, y el legendario Frank Miller, autor de las ilustraciones del libro, cocreador de la serie y la historia y asesor de la misma. Un relato de aquellos que siempre regresan, las leyendas artúricas, pero con un pequeño giro que lo hace interesante y novedoso. Esa es la clave de su historia y ahí se apoya la serie, en una novedad que, como nos contaba el autor, serviría para que su hija pequeña se sintiese identificada con el relato, además de para explorar a uno de los personajes más desconocidos de las propias leyendas, nuestra protagonista Nimue.

   Nimue es una joven paria en un pequeño poblado de la Inglaterra previa al rey Arturo. Tiene un don oscuro y siniestro que hace que sea considerada una bruja, repudiada por los demás. La tierra gobernada por el rey Uther está siendo purgada por una orden religiosa que asesina a cualquiera que no sea “normal”. Seres mágicos (los Fey), brujas… todos serán exterminados. O cualquiera que les lleve la contraria realmente. Así el pueblo de Nimue es arrasado. La madre de la joven le entregará una espada y le dirá que debe reunirse con Merlín y entregársela. Todo depende de ese hecho. Lo que no sabe Nimue es que esa espada es Excalibur y que ella está destinada a convertirse en La Dama del Lago.

     Lo cual sienta un interesante punto de partida. Conocemos el final de la historia y no es nada halagüeño para muchos personajes. Personajes que se cruzan en el camino de Nimue y que no son quienes parecen. Conocemos a un Arturo pendenciero y mercenario, un ladrón en realidad. O un Merlín que ha perdido su magia. Pero no son quienes dicen ser. Tampoco el niño, Squirrell, o el Weeping Monk. O cualquier personaje que en realidad esconde lo que es o no lo sabe aún. Los giros de guión nos sorprenderán sin duda, y algunos incluso resultarán imposibles, pero funcionan. Como funcionan los excesos de sangre, la forma en que nos recuerda al libro o la protagonista…

     La clave de la serie es Nimue, Katherine Langford, una brillante joven actriz que es capaz de liderar la serie con mucha energía y talento. El problema es que no todo el mundo está a su altura. No hablo del siempre interesante Gustaf Skarsgard, sino de Devon Terrell, que no termina de cumplir como Arturo. Tampoco ayuda que no sepa a veces si quiere ser Excalibur, una serie adulta, o tener un tono más camp y familiar, más cercano a Xena. Algo que se nota demasiadas veces en sus aspiraciones visuales, quizá excesivas. Y en un ritmo que por capítulos es renqueante. Pero en otras ocasiones, cuando Nimue empuña su espada contra los lobos, cuando la sangre (digital) llena la pantalla, cuando el relato de aventuras gana la partida, la serie es un entretenimiento muy válido que camina entre géneros (ojo a ciertas visiones de otro personaje femenino que no es quien pensamos) con talento y energía. Un perfecto entretenimiento veraniego.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Viernes, 17 Julio 2020 23:34
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión