Crítica La Maldición de Bly Manor ★★★★

Noviembre 18, 2020 52

Crítica de la serie La Maldición de Bly Manor

Mike Flanagan cambia completamente de registro para esta secuela espiritual de La Maldición de Hill House.

      ¿Para qué repetir exactamente lo mismo si ya lo has hecho? Incluso aunque lo que ya hiciste supusiese un éxito arrollador entre la audiencia y la crítica, incluso si los fans te piden que repitas la jugada y  todo el mundo espera que hagas más de lo mismo. La segunda temporada de la serie antológica de terror de Netflix, que dio comienzo con La Maldición de Hill House, quiere jugar a algo completamente distinto y lo consigue. Sí, tenemos una nueva casa, maldita y llena de fantasmas (o fantasma, ¿quién sabe?) pero el tono, el desarrollo, el estilo visual y hasta la época son completamente distintos a lo que su creador, Mike Flanagan, nos había mostrado. Y eso hace que esta “secuela” sea tan buena como la anterior.

      Aquí viajamos a los años ochenta, donde una joven acepta el trabajo de au pair de una pareja de niños que viven en una apartada casa en la campiña británica. Allí la envía el tío de los niños, mientras que en la casa le aguardan el chófer y cocinero, el ama de llaves y una joven muy peculiar que se encarga de ciertas tareas. La joven conocerá a los dos niños y empezará a descubrir una tragedia reciente que puede tener que ver con el origen de la propia mansión y con el futuro de la misa. Y si la historia les suena es porque está basada en Otra Vuelta de Tuerca, la novela de Henry James llevada incontables veces al cine y la televisión, quizá las más conocidas ¡Suspense! de Jack Clayton, inspiración de Los Otros en algunos sentidos, o la que dirigió en España Eloy de la Iglesia en 1985.


      La gran virtud de este nuevo relato es, como decíamos, cambiar de tercio por completo. Bly Manor es una serie que se cuece a fuego lento. Si recuerdan Hill House, el terror aparecía en cada rincón de la casa donde podía esconderse un fantasma, un susto, un momento inesperado que te sobresaltase. En Bly Manor apenas hay sustos. Toda la tensión se crea en torno a la mansión en sí misma. A sus zonas cerradas, a sus personajes, a su historia… Según se revela el pasado el terror viene más por lo humano que por lo sobrenatural. Aunque no llega a tener la osadía de la novela original. Pero nos lleva a rincones muy oscuros que merecen la pena ser visitados. Eso sí, si busca sustos fáciles o un ambiente más actual, está en el sitio equivocado.

      Bly Manor es un cuento gótico. Un relato actualizado pero con sabor a clásico. Una historia perfectamente trazada, elegante, sutil, visualmente fascinante y completamente distinta a Hill House. Aunque encontremos rostros ya conocidos (que están magníficos, Victoria Pedretti, Oliver Jackson Cohen y Henry Thomas) en sus filas, no importa. La serie se reinventa y nos da otro tipo de cuento de fantasmas. Con elementos que hacen esta nueva temporada tan memorable como la anterior. ¿Es mejor? Eso decídanlo ustedes. Mientras fíjense en el mimo, en los detalles y en los guiños autorreferenciales (no puedo decir nada, pero… fíjense en quién narra la historia) y en un episodio 8 para enmarcar, que nos lleva a un final emotivo y muy especial. No, no es La Maldición de Hill House. Y eso es un piropo para la serie. Que siga así mucho tiempo.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Miércoles, 18 Noviembre 2020 13:55
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión