Zootrópolis ***

Miguel Juan Payán Febrero 05, 2016
Zootrópolis. Divertida parodia animada de los blockbuster de policías y de la fórmula de las buddy movies.

Películas de amiguetes aliados a la fuerza y contra pronóstico. Las buddy movies que empezó a poner de moda Walter Hill con Límite 48 horas y luego afianzó en la taquilla la saga de Arma letal, abriendo paso a explotaciones posteriores de esa misma fórmula en El último Boy Scout u Hora punta. Eso es lo primero que me recuerda Zootrópolis, una divertida parodia animada que está muy bien pertrechada de animación. Lo segundo que me vino a la memoria fue la película de Wes Anderson Fantástico Sr. Fox, que trabaja con otros códigos y claves de animación y estilo totalmente diferentes pero con la que esta producción de Disney comparte algunas cosas de carácter argumental. Entre esas dos referencias esenciales navega Zootrópolis, sacando el máximo partido a la escusa infalible del antropomorfismo de sus personajes, que tan buenos resultados le ha dado siempre a las series y largometrajes de animación de Warner Bros., Disney y Hannah Barbera. Confieso que me ha gustado cómo en algunas de sus propuestas, esta producción Disney adoptaba cierto aire de trabajo con los personajes más propio de los cortos televisivos de Warner Bros. Además creo que incluye uno de los momentos más hilarantes del cine de animación de este año, que es el encuentro con el perezoso.

Entre lo mejor de la película creo que trabaja muy bien sus tiempos de desarrollo, su ritmo. Pasa con habilidad y de manera fluida desde la historia de protagonista rural enfrentado a las pruebas que le plantea la vida urbanita según la fórmula del lema “persigue tus sueños” a la comedia de carrera-perecución y la alianza contra pronóstico de sus protagonistas en una intriga policial de desaparecidos que en el momento más oportuno gira hacia algunas pinceladas de lo fantástico inquietante, con guiños paródicos al argumento de clásicos de la literatura y el cine de ciencia ficción como La isla del Doctor Moreau o La mujer pantera. Su parte más endeble es precisamente la final, el desenlace. La originalidad de la fórmula se agota un tanto después del fragmento de descubrimiento del enigma. No obstante. Maneja con cierta habilidad algunos tópicos de la fórmula que ha elegido e incluso incorporando el inevitable mensaje integrador y buenrrollista sobre los valores, afortunadamente no cae en la trampa de ser demasiado obvia en ese sentido y dejarse arrastrar al territorio del panfleto. Eso sí, no desaprovecha la oportunidad de introducir pinceladas sobre el problema de la tolerancia y el miedo, que a pesar de la pátina de pretendida multiculturalidad de que suele presumir la sociedad pretendidamente civilizada de occidente, sigue siendo suficientemente serio como para que la película le dedique toda su parte final a modo de conclusión. Ya digo que afortunadamente con cierta flexibilidad y elegancia que la aleja del panfleto y el púlpito, pero sin poder sustraerse a soltar el tradicional discurso ensayado y previsible sobre las apariencias que engañan, los falsos culpables, el persigue tus sueños y la dependencia que genera el consumo de psicotrópicos. Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Lunes, 29 Febrero 2016 12:45