Spring Breakers **

Película que pretende ser provocativa y se queda en… nada. Mucho se ha hablado de la colección de princesas Disney que Harmony Korine, el director de ésta película, ha convencido para protagonizar Spring Breakers, y que parecía ser una forma de romper con su imagen de niñas buenas que trabajan o han trabajado para Disney. Un salto a la madurez con una película llena de sexo, drogas y alcohol. Y algo de crimen sin castigo. Pero, la verdad, me parece que por ejemplo, Vanessa Hudgens, hizo mucho más por romper ese estereotipo con Sucker Punch que con esta mediocre película que navega en tierra de nadie durante gran parte del metraje y sólo se pone las pilas en su cuarto de hora final.

Un grupo de cuatro amigas deciden aprovechar las vacaciones de primavera universitarias y marcharse a Florida como tantos jóvenes americanos. Pasarlo en grande, beber, tener sexo, disfrutar de la vida. Claro que ni conseguir el dinero es fácil ni Florida es el paraíso. Cuando tras un altercado con la ley conozcan a Alien, sus vidas cambiarán para siempre. Y quien vaya a ver la película para disfrutar de una colección de mujeres preciosas al sol, en bikini o semidesnudas (menos las chicas Disney, faltaría más. Rebeldes pero no tanto), haciendo el ganso, pues está de enhorabuena, Spring Breakers le dará lo que pedía. Y, ojo, que como heterosapiens me daría por satisfecho.

Pero quienes vayan al cine buscando algo más, una historia, una trama, unos personajes… se llevarán un chasco monumental ante la pretenciosidad artística de una película que está vacía, tanto como sus personajes. Que, en un principio, comprendemos así por su monótona existencia personal de estudiantes, pero que, según avanza la película (por llamarlo de alguna manera), siguen tan vacías como si nada hubiese ocurrido. Selena Gómez, Ashley Benson y, sobre todo, Vanessa Hudgens, lo intentan con ganas. Borrar el corsé Disney. Salir de la manada. Pero la película les falla desde el guión. Luego la esposa del director, Rachel Korine, la cuarta amiga, es muchas cosas. Exhuberante, sexy, guapa, se desnuda… pero actriz, lo que es actriz… como que no. Y James Franco, más pasado de vueltas que nunca, en un papel que es un tópico con piernas…

Y entre todo eso la película, pese a su torpe construcción argumental y sus desvaríos, tiene una cualidad hipnótica visualmente. Tiene fuerza narrativa. Se deja ver. Tiene un final poderoso aunque nunca entiendes cómo o por qué se ha llegado a él. Tiene detalles. Pero le falla lo principal, el motor de todo. Es, al final, como esa escena de sexo en la que a Ashley Benson se le ve el parche que se ponen las actrices para que sus encantos no se vean en pantalla (y se ve a cientos de kilómetros). Mucho ruido y pocas nueces, mucho prometer un viaje alucinógeno que nos mostrará algo nuevo y desconocido, pero al final… nos cubrimos y no contamos nada. No tenemos nada. No somos nada. Se le ve el truco, el alarde visual vacío y acabas aburriéndote. Y para ese viaje no hacía falta tantas alforjas.

Jesús Usero

Opiniones del público a cargo de nuestro redactor Víctor Blanco.

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Modificado por última vez en Miércoles, 27 Marzo 2013 09:57
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