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Carrie, versión inferior a la de Brian De Palma en la que no obstante destaca el trabajo de Chloe Grace Moretz y Julianne Moore.

Ver a las dos protagonistas reinterpretando los personajes de la novela de Stephen King es la mejor aportación de esta nueva versión de Carrie que resulta entretenida y hasta plantea alguna interesante aportación propia, pero que finalmente no consigue alcanzar el nivel que tenía la versión de esta misma trama dirigida en 1976 Brian De Palma con Sissy Spacek y Piper Laurie en los dos papeles que ahora defienden con solvencia y luchando contra todos los elementos dos de las actrices más capaces y dotadas con mayor talento en el cine de nuestros días, Chloe Grace Moretz y Julianne Moore son lo más interesante de esta revisión del clásico del terror setentero y consiguen algo nada fácil, que es darle su propia personalidad a personajes que Spacek y Laurie convirtieron en inolvidables.

No lo tenían fácil y el director porque estamos claramente ante una maniobra eminentemente comercial, de explotación por la vía de la actualización de una trama que en opinión de quien esto escribe estaba mejor dotada de lenguaje cinematográfico en la película de Brian De Palma.

En todas sus novelas de terror, King instaló el tema del maltrato y el abuso de las minorías y los más débiles como clave del nuevo terror literario que conquisto las librerías y más tarde el cine en los años setenta y cuya influencia sigue manifestándose en la actualidad, por ejemplo en la serie American Horror Story, que, dicho sea de paso, en cualquiera de sus capítulos de las tres primeras temporadas que ahora conocemos me parece más inquietante que lo que nos propone esta nueva versión de Carrie. En las novelas de King, como en American Horror Story, lo fantástico y sobrenatural sirve sólo como telón de fondo sobre el que se pintan historias de maltrato, violencia de género, abusos infantiles, xenofobia y homofobia. Y eso es lo que mantiene joven este tipo de historias. Ese aspecto del maltrato y las relaciones madre-hija son lo más interesante y a ratos incluso lo más inquietante de esta nueva visión de Carrie, que no obstante corre el riesgo de caer, por repetición, en el ridículo cuando abusa de los momentos de cabezazos estilo Zidane del personaje interpretado por Julianne Moore.

Me ha parecido mejor de lo que me esperaba, pero en la parte negativa nos encontramos ante una visión visualmente más fabril, estandarizada y sometida al proceso de chapa y pintura de los personajes principales y secundarios. Chloe Grace Moretz hace un gran trabajo sobreponiéndose al notable antecedente marcado por Sissy Spacek, pero tras ella encontramos a un grupo de personajes, sus maltratadoras, que no superan la verosimilitud y cercanía de sus antecedentes. Hagan memoria (o vean, si aún no la han visto) de la película anterior y recuerden la contribución de actrices como Amy Irving o Nancy Allen, mucho más cercanas y verosímiles que sus equivalentes en la nueva versión. Además la película no tiene el mismo pulso y personalidad visual de la película de De Palma. Basta repasar la escena mareante del baile en aquella, frente a la visión más plana de ese mismo fragmento en esta para entender las diferencias entre una y otra, pero podemos encontrar además en esta nueva versión cierta tendencia a caer en lo obvio, como por ejemplo en la asociación visual de la máquina de coser en la que la protagonista da los últimos toques a su vestido para el baile de promoción a la maquinaria de la trampa creada para ridiculizarla en el momento en que la proclamen reina. Creo además que los personajes secundarios, esa especie de coro de maltratadores, está menos y peor desarrollado que en la película anterior, como demuestra esa escena breve de videoclip tópico con los jóvenes probándose sus vestidos para el baile, o la llegada de la limusina a la puerta de la casa de la protagonista. El propio “galán” de esta versión está bastante lejos de los matices que le otorgara a ese mismo personaje William Katt en la versión de De Palma. Me atrevería a decir que sólo en el caso del personaje del gamberro siniestro que monta la trampa con la sangre de cerdo, que interpretara Travolta en la película anterior, me parece mejor en ésta otra.

De manera que el resultado me parece una versión algo ligera de la más poderosa e interesante película de Brian De Palma, con menos gancho visual, más en la línea o tono superficial de producciones de cine fantástico para jóvenes, estilo Crepúsculo, salvando la distancias, cuando debería haberse acercado más al tono siniestro, grotesco y gótico inquietante de la serie American Horror Story, que es lo que piden estos nuevos tiempos para el terror audiovisual.

El resultado es una película entretenida pero seguramente prescindible para quienes disfrutaron, con razón, de la versión de Brian De Palma, pero que sin embargo puede ser un buen pretexto para revisar aquella otra y redescubrir el cine de terror de los años setenta, que en la mayor parte de los casos era mucho más siniestro e inquietante que el que disfrutamos hoy en día y además estaba mucho más cerca de reproducir en el cine el tono siniestro e inquietante de las novelas de Stephen King.

Me quedo por tanto, sin duda, con la versión de Brian De Palma, si bien reconozco el trabajo de interpretación de Chloe Grace Moretz y Julianne Moore al frente del reparto, que por otra parte creo podrían haber aprovechado más y mejor en el conjunto de la película.

Miguel Juan Payán

©accioncine

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Modificado por última vez en Lunes, 23 Diciembre 2013 09:00
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