Deadpool ★★★★

Crítica de la película Deadpool

La primera gran comedia gamberra de superhéroes da en el blanco.

Risas: muchas. Acción: mucha. Diversión: mucha. Ritmo: perfecto. Chistes: muchos. Guiños y autoparodia: una carreta completa. Capacidad para entretener: garantizada. Respeto por el original: total.

Deadpool se aplica a la tarea de cerrar una etapa y abrir otra en lo que a cine de superhéroes se refiere, o al menos eso me parece a mí. Para empezar es la primera comedia gamberra de calidad del subgénero de superhéroes. En el humor va más allá de lo que Ant-Man sólo podía insinuar muy ligeramente y a pinceladas, así que podemos decir que Fox le ha ganado esta mano de la comedia disparatada a la Disney, porque obviamente Disney, con su producción “para toda la familia”, no puede ni asomarse a olisquear lo que han hecho en esta divertida película de Masacre. De paso aclaro que para mí, como para muchos otros aficionados al cómic españoles, el mercenario bocazas es y siempre será Masacre. Tal y como he escrito en las redes sociales, tres horas después de ver la película me sigo sorprendiendo a media sonrisa al recordar algunas de sus gamberradas.

Digo que cierra una etapa porque, entre otras cosas, deja definitivamente sepultada la posibilidad de que el cine superheróico pueda acudir a fórmulas manidas, simplonas y esquemáticas para abordar el género de manera repetitiva. Deadpool muestra un voluntarioso empeño en hacer el recorrido completo de la fórmula argumental básica del género, pero hecho esto, automáticamente le saca punta a cada posibilidad de cachondeo y parodia con los tópicos de la misma que le salen al paso. De manera que con su capacidad para añadir comentarios sobre los universos superheróicos del cine, no sólo los mutantes, sino incluso los de Disney, y por supuesto los de la DC, haciendo incluso mofa de su propio protagonista, en un saludable ejercicio de metacine y ruptura de la cuarta pared que rinde perfecto homenaje a las piradas de pinza de las viñetas del cómic original, ha dinamitado la posibilidad de que cualquiera pueda hacer ese mismo recorrido por los tópicos pero de manera seria. Ya pueden exprimirse las meninges los guionistas porque después de Deadpool lo que intentar enchufarnos más de lo mismo no va a colar (hay un chiste sobre esa repetición industrial del cine en la película, precisamente con un taquillero título de la Fox, pero no quiero decir cuál es para no destripar la broma, confío en que sabrán descubrirlo ustedes solos cuando la vean). Al mismo tiempo, la película le ha puesto las cosas difíciles a quienes quieran arrimarse a la sombra de la nueva moda de los superhéroes para construir sátira o comedia en torno a la misma, porque con el respaldo del amplio recorrido que tiene ya el personaje en las viñetas, y haciendo prácticamente cero concesiones a la galería –salvo en el final, eso nunca le pasaría a Masacre en las viñetas, ni de coña, pero como es Morena Baccarin, estoy dispuesto a pasarlo por alto e incluso aplaudo el cierre- el Masacre de la pantalla grande no deja títere con cabeza en lo que a disparate y broma se refiere. Palidece así por ejemplo el tipo de comedia aplicada al asunto por la versión cinematográfica de Kick-Ass, que como saben quienes conocen el cómic original de Mark Millar y John Romita Jr. sí que hizo concesiones clave aplicando cambios drásticos con algunos elementos de gamberrismo desatado presentes en las viñetas. En Deadpool, salvo ese final que tampoco es tan molesto y además está justificado por la trama, no hacen tantas concesiones para domesticarse y hacer el personaje más dócil ante las cámaras. Ni mucho menos. Masacre es el mismo tipo de impresentable disparatado que circula por las viñetas. Y en general creo que cumple casi totalmente con el espíritu del original, además de darle a los espectadores del cine lo que sospecho esperan de este largometraje.

Así que digamos que ya no van a colar cosas como el largometraje de Daredevil, las tres películas de Los cuatro fantásticos o las dos películas del Motorista Fantasma, o cosas como el tercer Spiderman de Sam Raimi y el segundo Spiderman de Andrew Garfield, o el Green Lantern de Ryan Reynolds, o el primer Lobezno de Hugh Jackman. Ese tipo de producto conformista, poco esforzado en aportar algo más que tópicos, se ha terminado. Y si se empeñan en rodarlo, tendremos que recordarles cómo Deadpool se ha cachondeado de cabo a rabo de esa fórmula.

Pero también he dicho que me parece que esta película inicia algo nuevo en la explotación del cine de superhéroes. Y eso nuevo es algo que había estado como pincelada secundaria en personajes como el de Tony Stark en las películas de Iron Man y Vengadores: el sentido del humor y la capacidad para la autocrítica de la cultura popular de nuestro tiempo. Pero llevada mucho más allá de lo que la han llevado hasta el momento otras producciones. La película de Masacre inaugura así de pleno derecho la comedia de superhéroes gamberra, abriendo así una vía alternativa para la explotación de un género que dado su carácter esencialmente formulista y proclive a los lugares comunes necesita desesperadamente no caer en la trampa de tomarse demasiado en serio.

Partiendo de un argumento sencillo que no aspira a ser un ejemplo modélico de complejidad narrativa ni un dechado de originalidad, sino simplemente una fábula muy bien organizada y bien pertrechada para trabajar con buen ritmo su ejercicio de interactuación directa con el público, Deadpool puede ser el brillante comienzo de una nueva manera de sacarle brillo a los personajes de las viñetas en el cine, y además tiene toda la pinta de que va a convertirse en un motor de renovación y ampliación de las franquicias mutantes de la Marvel en Fox por un camino realmente inesperado, si tenemos en cuenta el complicado camino que ha tenido que seguir este personaje antes de llegar a completar su primer largometraje como protagonista. Ojo además a cómo saca partido a los dos mutantes que ofician como invitados especiales atrayéndolos a su terreno jocoso como compañeros de viaje humorístico, un aviso de que podemos estar ante la fundación de una nueva multifranquicia que en su secuela aumentará sus invitados especiales, aplicando algo que es muy propio de los cómics de este personaje, uno de los más divertidos e irreverentes del universo Marvel.

Y además de todo eso, no es arriesgado pensar que habrá secuelas, porque esta recomendable y saludable gamberrada tiene pinta de ir a ponerse las botas en la taquilla.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Jueves, 15 Noviembre 2018 12:26
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