Una de las sorpresas de terror del año. Buena muestra en un género que cada vez sorprende menos… Quizá la mano de James Wan, productor de la película, se nota demasiado en la misma, para bien, ojo, pues tiene elementos ciertamente comunes con lo que suele dirigir Wan, tanto visuales como a nivel argumental, en una trama que no es muy original en su inicio (el tema del miedo y la oscuridad ya había sido tratado en la mediocre En la Oscuridad, por ejemplo, además de ser una referencia del género en todas partes, y Wan lo ha usado mil veces en su cine). También se nota que está basada en un cortometraje de su director, que debuta en cine, David F. Sandberg, y eso acaba pasándole algo de factura.

La historia nos presenta a un niño acosado por una entidad sobrenatural, tras la muerte de su padre, y con una madre inmersa en una grave depresión. Acude a su hermana para buscar refugio, lo que desvelará una historia del pasado que volverá para perseguir a toda la familia. Una de las claves de la película, algo que parece mentira nunca tengan en cuenta (o casi nunca, recordemos Expediente Warren 2, por ejemplo) es la importancia de un buen reparto, de actores sólidos que sepan vender la historia y a sus personajes. Y aquí nos demuestran por qué son tan necesarios con dos actrices que saben muy bien lo que hace, Teresa Palmer y Maria Bello, auténtico núcleo de la historia junto al joven Gabriel Bateman. Sin ellas seguramente la película sería otra cosa.

Sandberg sabe vender muy bien su producto generando un aumento en la tensión, y haciendo que la entidad sobrenatural que acosa a esta familia no sea un ser intangible e imposible, sino algo ligado al pasado de la familia, algo enquistado que sirve para hablar a la vez de los problemas mentales, de la oscuridad que albergamos todos dentro y de la fuerza de la familia a la hora de la verdad. Los sustos están muy bien servidos, son ingeniosos y… diferentes. El hecho de que la entidad aparezca y desaparezca con la luz genera momentos de auténtica tensión, muy bien construidos, elegantemente planteados y menos obvios de lo habitual. Hay más interés por generar tensión que por dar sustos sin más.

Además hay un par de giros muy bien construidos, el primero uno que es el que genera el auténtico terror, a través de uno de los personajes, porque al final, como en las buenas historias de miedo, el auténtico terror lo producimos nosotros. El final no es sorprendente del todo, es lógico y está bien planteado, pero en una película que tiene trozos que parecen alargados (se nota su origen en el campo del corto) sí que tiene aspecto de precipitado, lo cual es irónico, la verdad. Otros elementos, como la relación sentimental de Palmer, están demasiado trillados en el género, pero lo compensa ese apunte sobre la maternidad y la responsabilidad que enfrenta a los personajes de Bello y Palmer. En resumidas cuentas, buen cine de terror, excelentes sustos, sobrio reparto… Algo que no se dice muy a menudo en un género demasiado explotado.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Lunes, 05 Septiembre 2016 09:44
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