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Nobuyuki Takeuchi y Akiyuki Shimbo dirigen este romántico largometraje que, aunque resulta entretenido, no llega a emocionar del todo. La película se promocionaba haciendo referencia a uno de los productores de la galardonada Your Name, siendo este uno de los condicionantes a ir con mayor expectación al cine. Quizá ese sea uno de los motivos por el que la película no consiga llegar del todo, o no estar a la altura de films como el de Makoto Shinkai. Está claro que la premisa no es la misma, así como la gente que hay detrás de la película, pero es cierto que esperaba más de esta producción. Con esto no quiero decir que la película sea mala, porque no lo es, pero podía haber estado mucho mejor.

El comienzo expone los hechos de manera sencilla para ponernos en situación; Un chico está enamorado de una compañera de clase, aunque ésta estará obligada a cambiar de colegio pronto. A pesar de su intento de fuga para evitar esto, su madre consigue atraparla, pero no está todo perdido pues el chico, tras encontrar un objeto circular y lanzarlo, descubre que puede retroceder en el tiempo al momento que desea, pudiendo así cambiar el destino de ambos. Una historia que resulta interesante, logrando captar tu atención por ver como transcurrirán los hechos. Y no lo hace nada mal durante algo más de la primera mitad de la película, contando con personajes secundarios que aportan humor, así como el dilema sobre la forma de los fuegos artificiales, presente en toda la trama. Hasta ahí todo bien, pero es a partir de la segunda mitad cuando todo empieza a volverse un poco confuso, con alguna escena que no aporta casi nada a la película y confundiendo al espectador en una recta final difícil de entender.

La animación corre a cargo del estudio Shaft, con un dibujo que no está nada mal, sobre todo a la hora de realizar planos de los rostros de los personajes, donde se puede apreciar un trabajo bastante bueno. Es cuando los planos se centran en varios objetivos lejanos a la pantalla, cuando nos encontramos con algunos dibujos algo peores, pero que para nada están mal. Y otra de las cosas que al menos a mí me saca de la escena, es cuando mezclan el dibujo “normal” con el digitalizado. Esto se hace en muy pocos momentos en la película, pero cuando aparecen quedan regular.

Un largometraje que, si hubiese seguido el camino que llevaba durante su primera mitad, habría conseguido un trabajo notable, pero que, debido algunos momentos cercanos a su final, la película se queda a un nivel algo más bajo.

Christian Mesa

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Modificado por última vez en Martes, 24 Abril 2018 19:44
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