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Bohemian Rhapsody ★★★

Crítica de la película Bohemian Rhapsody  

No es perfecta ni mucho menos, pero tiene varios momentos gloriosos.

La historia de una de las bandas de rock más conocidas de todos los tiempos, Queen, contada en un periodo de tiempo que nos lleva desde 1970, cuando Freddie Mercury se une a Bryan May y Roger Taylor, hasta 1985, en el concierto del Live Aid en Wembley ante más de 100000 personas presentes, y con cientos de millones más viéndolo en televisión, y uno de los momentos cumbres de la historia de la banda… Aunque realmente la película nos habla de la historia de Freddie y de su estela como leyenda del rock, sin olvidar su polémica vida privada, y la enfermedad que acabó con su vida, el SIDA. Desde el respeto, eso sí…

Es decir, que cuando se trata de los excesos, el sexo, las drogas, las fiestas… todo queda muy superficial y como si sólo lo hubiese organizado Mercury. La figura del cantante de Queen es la protagonista de la historia, que ha sido producida por May y Taylor, lo que explica que ellos hayan quedado en un papel más secundario, alejados de la acción, como no queriendo llamar la atención. Y mientras la vida de Mercury queda simbolizada por ese Peter Pan que se negaba a crecer porque necesitaba encontrar su lugar en el mundo, algo que finalmente logró cuando fue capaz de aceptarse tal y como era, aunque ya con la enfermedad. Por eso la película no es perfecta y a ratos es fallida. Porque se empeña en focalizar todo en Mercury pasando además de puntillas muchas veces por los momentos más complejos…

Por ejemplo las discusiones de la banda, que son resueltas casi siempre por un golpe de genialidad que les devuelve al trabajo en mitad de una pelea… Es cierto que Bryan Singer, aunque figura como director, no llegó a terminar la película y fue despedido, y eso deja en la película una sensación de monstruo de Frankenstein por momentos, como si estuviese hecha de retazos. La primera hora es magnífica, con un ritmo brutal. Luego surge un tema personal y se alarga en exceso. Con 20 minutos menos sería mucho más efectiva… y con más profundidad dramática.

Pero además la película tiene dos virtudes innegables. Por un lado la música. La bestial banda sonora con las canciones de la banda está colocada con maestría en la película (el momento de la banda sonora de Los Inmortales es sensacional) y el concierto de Wembley es la guinda a ese pastel. Simplemente escalofriante. Épico. Y además está ese reparto, en el que Joe Mazzello, Ben Hardy, Gwilym Lee, Lucy Boynton o Aidan Gillen, destacan enormemente… Pero sobre todo, Rami Malek, una fuerza de la naturaleza que se bebe el personaje de Mercury desde el minuto uno al 130, con un poderío que bien podría valerle un Oscar. Quizá la forma en que la película nos habla de la familia y la lealtad sea algo ñoña al final, pero Malek es capaz de salvar cualquier escollo. Un auténtico portento, aunque se esperaba más de la película.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Sábado, 17 Noviembre 2018 13:04
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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

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