Crítica de la película Mortal Engines de Peter Jackson

Grandes efectos visuales con un endeble guión y una total ausencia de alma.

Un producto que seguramente podía haber dado mucho más de sí, pero al que se le ven las costuras desde el primer al último minuto de metraje, donde no importa lo que hagan los responsables, la historia se asemeja demasiado a otras y nunca se saca partido a los elementos realmente interesantes de la trama, ni a su tono steampunk, ni a las prometidas ciudades motorizadas, de las que vemos realmente poco… No hay tampoco excesivo carisma en su reparto, y el debut de Christian Rivers como director de largometrajes se salda con una película visualmente cuidada, pero completamente vacía por dentro. Más preocupada por la estética que los personajes.

No quiero cargar las culpas sólo sobre el director, porque gran parte de culpa la tiene el guión escrito ni más ni menos que por Peter Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens. Un guión caótico, enrevesado sin necesidad, que pretende narrar el futuro de la tierra después de la casi extinción de la humanidad, y de que las ciudades se convirtieran en lugares motorizados a la caza de presas más pequeñas. En ese universo surge el personaje de Hester Shaw, buscando venganza en la ciudad de Londres, tratando de acabar con Thaddeus Valentine. Uno de los muchos problemas es que, buscando el misterio o la sorpresa (sin conseguirlo), pasada media hora de película no sabemos quién es la protagonista. Ni de qué va la película tras más de una hora. Porque sigue añadiendo más detalles a la pila de nombres o datos, pero sin explicar ninguno…

Cuando a mitad de película se menciona la gran Embestida o similares te quedas a cuadros, sabiendo que nadie jamás te lo ha explicado… ni te lo explicará. Y así con la propia historia que, con tanto misterio (y tanto pasado tópico) hacen que el personaje de Hester (Hera Hilmar) sea aburrido, lo mismo que Tom (Robert Sheehan). Es mucho más interesante la hija de Valentine (Leila George) o la misteriosa Anna Fang (Jihae). Pero la película sigue acumulando momentos confusos y sin sentido (vean la historia de Shrike y su final… o la aparición de un elemento y una muralla de los que nunca se ha hablado antes en la película…).

Da muchas veces la sensación de que la película duraba cuatro horas originalmente y ha quedado en 130 minutos, lo que ha hecho que muchas historias sean confusas, insignificantes o ridículas, y que muchos personajes desaparezcan sin explicación ni motivo… No ayuda que visualmente en determinados momentos Rivers plagie a Star Wars, ni que las peleas y escenas de acción estén pobremente montadas. Lo que queda y destaca es el excelente diseño con ecos de Miyazaki, los detalles de steampunk, los personajes secundarios aunque no se aprovechen… Y el carisma de gente como Sheehan o Hugo Weaving, que hacen lo que pueden en una película que no hay por dónde cogerla. Se esperaba mucho más siendo el guión de quien es, y no llega a entretenimiento competente, sólo a bonito intento.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Sábado, 15 Diciembre 2018 11:54
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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

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