Velvet Buzzsaw ★★★

Crítica de la película Velvet Buzzsaw

Sátira de terror, comedia sangrienta, ataque a la sociedad moderna divertido, pero no del todo redondo.

Tony Gilroy (nos se asusten, sean pacientes) es un reputado guionista y director, responsable de películas como Michael Clayton y guiones  como la saga Bourne o Rogue One. Y su hermano Dan Gilroy es también guionista con talento, que en su faceta como director es responsable de Roman J. Israel, Esq. y, sobre todo, NightCrawler. Aquí, en esta nueva producción de Netflix, repite con Jake Gyllenhaal y Rene Russo, para contarnos una historia cercana en cierta medida a Nightcrawler en espíritu, pero sin su mala leche ni su redondez final. A Velvet Buzzsaw, que comienza de forma brillante, le falta un personaje como el protagonista de aquella. Alguien que nos fascine, nos guíe y nos de auténtico miedo. Alguien a quien odiar.

La historia, centrada en el mundo del arte, nos presenta a un grupo de personajes entre críticos de arte, marchantes, consejeros, directores de galerías, representantes… todos se mueven entre la élite de Los Angeles, todos son falsos como una moneda de madera, todos son maestros del arte del postureo… pero la vida de todos ellos va a cambiar cuando la obra de un artista desconocido salga a la luz, fascinándoles a todos. Lo que no saben es que junto a ese arte una fuerza sobrenatural viene con él, empeñada en acabar con cualquiera que esté dispuesto a convertir el arte en una fuente de cuantiosos ingresos…

Es en ese momento en el que la mayor parte de la sátira entra en acción, en la que se refleja cualquier arte, sea pintura, cine, literatura, música, teatro… da igual. Cualquiera, y más en Los Angeles, puede identificarse con los personajes y sus posiciones en el mundo (bueno, en el mundo del cine me temo que el crítico nunca tiene ese poder. Pero es divertido verlo). En ese momento la película es una especie de Destino Final, a veces muy sangriento, visualmente fascinante en el que el reparto se mueve con soltura y conociendo perfectamente a sus personajes, desde Toni Colette a un divertidísimo John Malkovich, aunque los reyes sean Gyllenhaal, Russo y Zawe Ashton. Posiblemente esta última sea la auténtica protagonista de la película.

La película es divertida en su ejecución, pero vacía al final en su contenido. No es que quiera hablar de mucho más que el propio vacío de nuestra sociedad, nuestro postureo crónico, pero comparándola con Nightcrawler nos deja un sabor agridulce… sabe a poco. Se queda a medio camino, es una sátira sin destino, una serie B de terror con medios para ser mucho más. Natalia Dyer o Tom Sturridge están desaprovechados, y eso le pesa al final. Porque por muy potente que sea visualmente, por mucho humor negro que tenga, no logra clavarse en nuestra conciencia porque, admitámoslo, estamos deseando que los personajes mueran, como en cualquier película de terror mala. Es buena, pero podía haber sido mucho mejor, aunque tiene momentos de enorme grandeza. De esos que te dejan pensándolo un buen rato… y luego otros en los que deseas que la película acabe lo antes posible. Y aun así, quiero verla de nuevo.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Martes, 29 Enero 2019 07:58
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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

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