Imprimir esta página

El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie) ★★★★

Crítica de la película El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

Buena película y entrañable retrato de los icónicos cómicos en su ocaso. .

John S. Baird, director de la recomendable Morir de pie, donde ya abordó la trastienda del humor y sus iconos, vuelve sobre un asunto similar remontándose en el pasado para retratar el ocaso de un dúo de comedia que cambió el cine de humor y sentó las bases para la explotación de esta fórmula en años posteriores. Stan Laurel y Oliver Hardy, precursores de muchos de los aspectos que marcaron el posterior desarrollo y la mecánica de gags de grandes dúos del cine como los formados por Bob Hope y Bing Crosby, Jerry Lewis y Dean Martin o Bud Abbott y Lou Costello. Estos últimos aparecen citados claramente como los herederos más directos de Stan y Ollie en un momento particularmente emotivo de esta película. Es un momento clave en el que, contemplando un cartel del estreno de la próxima película de Abbott y Costello cuando él mismo no es capaz de encontrar productor y dinero para financiar su nuevo proyecto, Stan Laurel enfrentándose a la confirmación del ocaso de su figura en beneficio de fórmulas que no renuevan o actualizan su propuesta sino que simplemente la vampirizan con descaro y con menor contenido poético del que él aspiraba a meter en los guiones de las peripecias de sus personajes. Es la escena del crepúsculo del juguete roto enfrentado a aquellos otros juguetes nuevos en manos del público, que ya le han pasado por encima como un rodillo.

Podría pensarse que ese es el tema de esta película: lo efímero de la fama, la pasajera popularidad, el capricho del público a la hora de otorgar sus afectos. Pero no es así. El tema que tras sea primera propuesta sale a flote tras este primer asunto de los juguetes rotos es el dibujo de una amistad no entendida por los propios protagonistas, pero finalmente expresada en un acto supremo de lealtad que desvela en los momentos finales de este largometraje su verdadera intención de ser una historia de amor entre sus dos protagonistas. El dibujo de esta extraña pareja en este largometraje podría ser aplicado a muchos otros dúos y asociaciones del cine, no sólo en la comedia sino también en cualquier otro género.

Stan y Ollie son en realidad un matrimonio profesional con altibajos siempre a punto de solicitar el divorcio. Corre entre ellos la típica corriente de afecto y desafecto que propicia la convivencia continuada. Y no faltan las injerencia ajenas y la torpeza de sus empleadores-explotadores para poner piedras en la maquinaria bien engrasada de su química delante y detrás de la cámara, obstáculos que finalmente van a contribuir a enfrentar a los dos cómicos y romper el matrimonio profesional formado por ambos. Ejemplo de ello es el célebre asunto de “la película del elefante” que plantea la película, y que personalmente me ha recordado cuando Bud Spencer formó dúo cómico con Giuliano Gemma en lugar de con Terence Hill en También los ángeles comen judías

John C. Reilly y Steve Coogan consiguen algo que nunca es fácil: transformar los iconos en personas. Y a ellos corresponde la mayor parte de la magia que tiene este largometraje. Pero además el director sabe cómo darles todo el espacio a sus actores y respaldar su interpretación con un estilo sencillo y no por ello plano o sin personalidad.

Miguel Juan Payán

Add to Flipboard Magazine.

Comenta que que ha parecido este artículo en nuestro grupo Amigos de AccionCine en Telegram

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine 

Criticas cine

Modificado por última vez en Domingo, 17 Marzo 2019 12:30
Valora este artículo
(0 votos)
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

Lo último de Jesús Usero

Artículos relacionados (por etiqueta)