Quien a hierro mata ★★★★★

Crítica de la película Quien a hierro mata

Paco Plaza factura una perfecta, enérgica y valiente muestra de cine negro.

Un reparto en estado de gracia capaz de vendernos todo lo que haga falta en cada uno de sus planos, un guión que sabe cómo cruzar los caminos paralelos de los personajes en un todo con un ritmo perfecto y tres líneas de acción casi en paralelo -el padre anciano, el enfermero vengador, los hijos traficantes metidos en una operación que les viene muy grande-, dosificando el drama cotidiano del  paciente en el asilo con dos líneas de tensión creciente del enfermero y los hijos en su laberinto criminal, una utilización del sonido notable en su densidad expresiva, capaz de materializar para el espectador todas y cada una de las corrientes psicológicas subterráneas que van destruyendo a los personajes, una puesta en escena sencilla pero eficaz y en algunos momentos plenamente consciente de la doble identidad genérica de su relato como drama e historia criminal, con algunos planos que resumen perfectamente esa dualidad de vida y muerte que preside toda la trama. Todo ello se da cita para poner en la cartelera la que en mi opinión va a ser una de las mejores películas del año, previsible receptora de nominaciones a premios Goya muy merecidas para sus artífices.

Paco Plaza ha facturado con este largometraje su mejor trabajo, y a través del mismo entra en una etapa de madurez en su cine que, crucemos los dedos, se me antoja muy prometedora de buenos ratos y buen cine para el futuro si sigue por este mismo camino.

Y en ese camino, junto a un buen guión que con aparente sencillez se llena de contenido y dificultad trabajando continuamente con astucia las volubles simpatías del público, atrapando al espectador en todo momento en una encrucijada moral de empatía en conflicto ante la situación que vive el protagonista, cuenta con unos aliados de peso ante la cámara. El previsiblemente brillante Luis Tosar brilla en otro de esos personajes complejos que él maneja con apabullante naturalidad y una presencia ante la cámara que impone una fluidez y una velocidad extra al ritmo del relato. Pero aquí puede además asociarse a tres ángulos de relación y conflicto que plantean un complejo puzle para su personaje y le permiten cambiar de velocidad y desdoblarse. Su trabajo con Xan Cejudo en el papel del anciano narcotraficante se mantiene en perfecto equilibrio desde la simpatía a la amenaza, intercambiando ambos entre sí los papeles de monstruo y víctima con una eficacia y fluidez que enriquecen en todo momento la película, completando así la faceta de pesadilla cotidiana que va creciendo en importancia arrinconando a los personajes y se completa con el paisaje sentimental tejido por las escenas de Tosar con María Vázquez. Estos tres personajes habitan una especie de primera capa o triángulo de conflicto en la historia que se entrecruza en perfecta sinergia con la otra capa o triángulo formado por el viejo narcotraficante y sus hijos. Y en ese segundo triángulo, estallan espectacularmente, para bien del relato y devorando todos ellos cada uno de los planos, tanto Xan Cejudo, que saca el máximo partido con el mínimo del gesto -ese dedo desafiante, esa sonrisa o esa mirada de depredador agotado, moribundo, pero en absoluto vencido-, como Ismael Martínez como Toño, el hijo mayor, y Enric Auquer como Kike, el hijo menor. Estos dos últimos son los otros dos motores de la tensión creciente de la película, apartando al ADN de la misma los registros y recursos del cine negro más potente de la misma. Digo que estallan porque ciertamente son dos fenómenos ante la cámara y dos aportes de fuerza tremendos para el conjunto de la historia cada vez que están en un plano, juntos o por separado. Los encuentros de los dos hermanos y el padre, pero sobre todo el encuentro de los dos hermanos en la cárcel, reforzado por la puesta en escena de Paco Plaza están ya entre lo más enérgico, perturbador e inquietante que vamos a ver este año en el cine, ya sea la película española o de otra nacionalidad.

Resumiendo: muy buena, ese título imprescindible que el cine español de temática criminal nos viene entregando casi cada temporada como regalo a los aficionados al cine de calidad.

Miguel Juan Payán

 

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Modificado por última vez en Jueves, 29 Agosto 2019 23:35
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Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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