Los próximos tres días ★★★

Crítica de la película Los próximos tres días 

Es más que interesante encontrarse una película como Los Próximos Tres Días por varios motivos. Primero porque siempre merece la pena encontrarse cine adulto, tanto en su contenido como en sus protagonistas y desarrollo, servido de la mano de un muy buen guionista como Paul Haggis. segundo porque así podemos comprobar si el cine dedicado al público más maduro sigue de capa caída, salvo éxitos puntuales, o logra remontar de alguna forma el vuelo.

Porque la verdad sea dicha, cada vez menos cintas consiguen interesar a la audiencia mayor de 35 años, que es a quien en principio van destinadas estas películas, convirtiendo en fiascos o éxitos menores, en el mejor de los casos, películas como Wall Street 2, Más Allá de la Vida, La Sombra del Poder (también con Crowe, por cierto) y otras tantas. De hecho en los últimos meses solamente The Town puede considerarse un éxito rotundo en este aspecto. La Red Social podría encontrarse dentro de los éxitos. Pero la temática y la calificación por edades de la misma ayudaron bastante en USA.

Incluso con la llegada de los premios, que suelen levantar la taquilla de estos títulos, ya no es lo que era y comienza a dejar algo que desear. El año pasado The Hurt Locker, la flamante ganadora del Oscar, se las vio y se las deseó para alcanzar los 10 millones de recaudación, mientras que este año sólo Origen ha sido ha conseguido una recaudación de lujo entre las nominadas a los Globos de Oro. The Black Swan y The Fighter andan en menos de 50 millones por cabeza, mientras El Discurso del Rey se conforma con la mitad de eso. Son cifras que van a mejorar, obviamente, en cuanto cualquiera de ellas arrample con un par de galardones importantes. Pero de ahí a asomarse a la recaudación de películas como Origen o incluso La Red Social, va un abismo. Un abismo de muchos millones de dólares que provoca que cada vez se produzca menos cine para el mercado adulto y que cuando se produce los presupuestos se reduzcan para reducir riesgos. Es decir, un marrón.

Así ocurre que películas como Los Próximos Tres Días se convierten en productos que el público general termina por ignorar, sea por falta de interés o de premios. Y no, no es que se merezca ningún premio, pero es una buena película de suspense, sólida y bien escrita, que consigue entretenernos sin ninguna complicación durante sus dos horas de metraje. Bien pensado quizá sí que se merezca un premio...

Si alguien no conoce la trama de la película esta gira en torno a un matrimonio que parece perfecto, pero vive una tragedia cuando la esposa es arrestada y condenada por asesinato. Tras tres años de lucha en vano, su marido, la única persona que cree en la inocencia de ella, tomará una decisión radical intentando acabar con la situación de su esposa. Una decisión que puede terminar con su matrimonio o consigo mismo.

Y es en esa creencia casi religiosa en la inocencia de su esposa en donde radica el verdadero interés de la película. Por encima del suspense, el drama de ese hombre, su obsesión sin límites por la inocencia de su esposa, que le lleva a cometer él mismo diversos crímenes en su intento por liberar a su esposa. A perderse y quizá perder lo que más ama. La solvencia del guión de Paul Haggis se demuestra en el tiempo que tarda en presentarnos a los personajes, sobre todo al protagonista, con paciencia, sin prisa. Haciendo comprensible motivaciones, sentimientos... Pero más aún, no juzgando las acciones del protagonista. Permitiendo entenderle y decidir si queremos creer que lo que hace es una estupidez o algo coherente a lo que le lleva la desesperación.

Haggis sabe aprovechar la puesta en escena para ayudar en su narración al relato, permitiendo que ciertas escenas.ni siquiera necesiten de diálogo, como por ejemplo la sobrecogedora secuencia entre Russell Crowe y Elizabeth Banks en la prisión cuando le va a dar la noticia de que la apelación ha sido rechazada. Ojo al juego de planos, a la importancia de lo que está fuera plano y aparece y a los actores. Y sin una sola línea de diálogo.

Claro que todo ello sería imposible sin un reparto a la altura. Por un lado tenemos a un brillante Russell Crowe capaz de mostrar todo lo que lleva el personaje dentro, desde la determinación a la obsesión pasando por el patetismo, con una simple mirada. Aunque la película peca de dejar todo el peso de la misma en el actor, convirtiendo otras geniales apariciones casi en cameos de lujo, como Liam Neeson, una intermitente Olivia Wilde (en el personaje peor escrito de la película y más tópico, pero del que ella saca petróleo) y un magnífico Brian Dennehy, por poner algunos ejemplos.

Además la trama goza de un excelente ritmo in crescendo que se va elevando poco a poco hasta llegar al último tercio de película, la fuga en sí, convertida aquí en una trepidante y emocionante persecución que, si bien se alarga demasiado, deja un excelente sabor de boca. No así la última secuencia de los policías, una bajada de pantalones en toda regla en lo que parece la necesidad de Paul Haggis por limpiar su conciencia y la del espectador, justificando sin necesidad a su personaje central. No hacía falta, para nada.

Suele sucederle a este hombre que a veces tiene ciertas lagunas de guión de peso, que dejamos pasar porque el hombre se aplica en lo que realmente importa. Los personajes. Y aquí consigue lo que pretende, una buena pieza de suspense perfectamente conducida aunque con ciertos problemas en algunos aspectos que la alejan de la perfección, algo que nunca fue su intención. Una película entretenida y adulta, convincente y que deja un buen sabor de boca. Es una pena que en USA la hayan ignorado y sería una pena ignorarla aquí. Aunque sólo sea por Crowe y Haggis merece la pena hincarle el diente.

Jesús Usero

Modificado por última vez en Miércoles, 09 Enero 2019 13:08
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