Crítica La red avispa ★★★

Junio 22, 2020

Crítica de la película La red avispa

Interesante película histórica con tintes de espionaje.

     Una película cuya historia podría parecer ambientada en los años sesenta o setenta, pero que sucedió tras la caída de la URSS y el muro de Berlín, hace casi nada, durante la presidencia de Bill Clinton, y que tiene detrás de las cámaras a un director tan interesante como Olivier Assayas, responsable de películas recientes tan potentes como Viaje a Sils María o Personal Shopper, y un reparto de estrellas hispanoparlantes que recorre todos los países de Latinoamérica y España, con resultados… dispares, eso sí. Pese a todo, la película funciona la mayor parte del tiempo por su excelente puesta en escena y su tono, a medio camino entre el drama y la película de espionaje. Una apuesta interesante que muestra que Netflix apuesta por el cine cada vez más.

          La película está basada en la historia real de la red Avispa, un grupo de aparentes desertores de Cuba, instalados en Miami, que se dedicaron a espiar en las distintas organizaciones terroristas y anticastristas que operaban desde Florida para intentar desarticular sus ataques al gobierno de Fidel Castro. Una suerte de dobles espías que tuvieron mucho que ver en muchos de los éxitos del gobierno cubano de la época a la hora de evitar atentados, ataques o incluso intentos de asesinato sobre Fidel Castro. La película toma de punto de partida a esas personas y nos muestra también quiénes eran sus familias y todo lo que vivieron en unos convulsos años que llevaron a un final bastante previsible y muy común en estos casos. No vamos a revelarlo, pero no va a sorprenderles. Y en este caso, es bueno que no sorprenda. Demuestra lo mezquino y traidor que es el ser humano en el poder….        

     El reparto es la gran baza de la película, aunque actores cubanos, verdaderos cubanos… principalmente Ana de Armas y Tony Plana de los rostros famosos… El resto viene de España (Penélope Cruz), Venezuela (Edgar Ramírez), Argentina (Leonardo Sbaraglia), México (Gael García Bernal) y hasta Brasil (Wagner Moura). Todos hacen un trabajo sensacional (especialmente Sbaraglia, García Bernal y Ramírez) con el acento, pero el caso de Moura a veces es dramático. No tanto por el acento, que también, sino por su relación con el personaje de Ana de Armas. Repiten la fórmula de la muy fallida Sergio en Netflix, y aquí la química es casi nula entre ellos (y hay una escena que parece hecha sólo para vender entradas o ganar visitas en este caso).       

     Como decía el tono y pulso narrativo de Assayas y la labor de ese brutal reparto, hacen maravillas por la película. Su mezcla de géneros y ese punto de ironía, de sarcasmo y de falta de épica en los hechos narrados nos lleva a que el ritmo sea constante y la película se vea con una sonrisa en los labios. La inventiva para contar la historia, esa fotografía tan de los años noventa, esos momentos de tensión… funcionan muy bien. Y en el reparto, Cruz y Ramírez hacen maravillas. Pero el ritmo es irregular, mucho, y ciertos aspectos del guión no escapan del tópico. Así ciertos personajes desaparecen a mitad de película, de un plumazo, y otros no terminan de estar bien resueltos ni explorados. Demasiados platos donde picar lo que hace que el viaje sea irregular. Satisfactorio, bien plantado, pero mejorable al final.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Lunes, 22 Junio 2020 17:25
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión