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Crítica The Outpost ★★★★

Julio 24, 2020
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Crítica de la película The Outpost

Buen cine bélico. Sólida dirección y actores con todas las claves del género.

Rod Lurie dirige su mejor trabajo en The Outpost, y de paso le da la ocasión, finalmente, a Scott Eastwood de poder trabajar con un papel más interesante y sólido de los que suelen ofrecerles y empezar a quitarse de encima la sombra de las comparaciones con su padre. El reto de este actor, como demuestra esta película, es encontrar su propio camino para desarrollar su personalidad cinematográfica, algo que no tiene fácil por la huella que ha dejado su ilustre progenitor.

Al mismo tiempo, Orlando Bloom ratifica la buena racha de trabajos que lleva acumulada en los últimos tiempos con un papel breve pero contundente que deja huella en el resto de la trama, y para confirmarlo basta con reparar en cómo los que siguen el mismo puesto de su personaje no consiguen el mismo efecto. Bloom ha ganado solvencia como demostró ya en la película Zulú en 2013 o más recientemente en la serie Carnival Row, de 2019. Ha crecido como actor desde los tiempos en que iba de Elfo por la vida.  

Pero sin duda la película es de Caleb Landry Jones, que se destacó como el dueño de la agencia de publicidad que recibe la paliza en Tres anuncios a las afueras y tiene en el papel del soldado raro del campamento, Carter, mucha materia prima con la que trabajar para quedarse finalmente como el más destacado de todo el reparto. Suyo será el último plano de la película, incluso por encima de Eastwood, que encabeza el reparto.

Basada en hechos reales, la película narra la batalla del puesto de avanzada Keating en Nuristán, en la que luchó la unidad más condecorada del ejército estadounidense en la guerra de Afganistán.

El enfrentamiento y resistencia contra pronóstico y fuerzas muy superiores de los talibanes en una posición rodeada de montañas prácticamente imposible de defender está narrado cinematográficamente con la cámara al hombro y un nervio visual de montaje que a algunos espectadores les recordará la fórmula aplicada en Black Hawk derribado (Ridley Scott, 2001), El único superviviente (Peter Berg, 2013), 13 horas: los soldados secretos de Bengasi (Michael Bay, 2016) y la miniserie Generation Kill (Susanna White y Simon Cellan Jones, 2008), o la parte de combate de Leones por corderos (Robert Redford, 2007). También recuerda, aunque más por argumento y por situación descrita sobre una base real que por su planteamiento visual, 12 valientes (Nicolai Fuglsig, 2018) y Danger Close: La batalla de Long Tan (Kriv Stenders, 2019). Estas son las referencias más cercanas para el espectador y para la propia película en su empeño por repasar y actualizar el género bélico. En todas ellas el montaje es herramienta clave para trasladar al espectador una constante de la guerra, pero mucho más aún de la guerra contra ejércitos supuestamente inferiores pero que dominan el terreno: la aparición imprevista de la muerte. No en vano a Afganistán ha sido siempre la tumba de los imperios, o como dice la letra del tema musical que acompaña los títulos de crédito finales “la tierra donde lloran los imperios”.

Bien estructurada en dos partes: la presentación de situación y personajes y la que, tras permitir que nos familiaricemos con todo ello, entra de lleno en el combate propiamente dicho, The Outpost tiene todos los elementos de una buena película de cine bélico.

                                                     Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Viernes, 24 Julio 2020 11:05
Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

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